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De Madrid y Barcelona a Andalucía: la lucha por el cambio

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1. Las élites económica están en pide de guerra ante la victoria de la izquierda del cambio sobre todo en Madrid y Barcelona

La victoria de las candidaturas de unidad popular con fuerte liderazgo, apoyadas en los movimientos sociales y por Podemos, ICV, Equo y una parte importante de IU, han logrado, a través de la participación, la unidad y la eficiencia electoral, un cambio radical en la composición política de las dos grandes capitales económicas del Estado. Además, la nueva izquierda del cambio ha triunfado con distintas fórmulas en multitud de ciudades y CCAA: las candidaturas de Podemos, de Compromís, de la Marea Atlántica, de los Ganemos en sus distintas denominaciones, etc, han adelantado el nuevo tipo de cambio político sin esperar a las elecciones generales.

2. La otra cara de esta realidad ha sido el fracaso de la derecha

La otra cara de esta realidad ha sido el fracaso de la derecha, no solo del PP sino también del Ciudadanos. El PP ha sufrido un durísimo castigo electoral tanto por la dureza con la que ha gobernado contra las personas más vulnerables en esta crisis como por la corrupción que lo ha empozoñado desde el núcleo hasta los capilares: que el juez de la Mata le haya impuesto una fianza de 1,2 millones y vea delito de organización criminal a un partido que está gobernando es inconcebible en cualquier estado democrático.

Ante su previsible fracaso la alternativa que las élites económicas tenía preparada era Ciudadanos que o bien podía sumar con el PP o en todo caso condicionar las políticas económicas del PSOE siempre que se cumplieran los pronósticos de la encuesta del CIS que le deba el 13,8% de los votos. Sin embargo, al solo haber conseguido el 5,34% ya no puede desempeñar el papel que le habían asignado.

3.     Las élites económicas están reaccionado

Cuando las élites económicas han comprendido la importancia de lo que está ocurriendo han reaccionado combinando mensajes alarmistas con intentos de romper los pactos entre la socialdemocracia y las distintas expresiones de la izquierda del cambio.

Por un lado, las declaraciones de Villar Mir, presidente de OHL y antiguo Ministro con Árias Navarro, manifestando estar «muy preocupado» por el resultado de las elecciones autonómicas y locales y que la actual recuperación económica podría ponerse en peligro «en caso de que se pongan de moda alguna de las tesis que defiende Podemos», es un ejemplo del nerviosismo que recorre entre los barones del IBEX (curiosamente hace estas declaraciones al mismo tiempo que estalla el escándalo de OHL en México por la compra de jueces).

Por otro, Esperanza Aguirre, Xavier Trías y Susana Díaz parecen que son los líderes políticos que han asumido el encargo de las élites económicos de hacer frente a los éxitos de la nueva izquierda del cambio. Esperanza Aguirre y Xavier Trías solo pueden cubrir el expediente al ser concientes de que tienen nulas posibilidades de apañar una coalición frente a “Barcelona en Comú” o “Ahora Madrid”, aunque Aguirre lo intente sin importarle el ridículo y Trías lo haga con mucha mas prudencia. Pero el caso de Susana Díaz es diferente. Su posición (ser la Presidenta en funciones de Andalucía y no pertenecer a la derecha sino al PSOE) y sus llaves (capacidad para pactar o para volver a convocar elecciones) la vuelven a dar mucho juego.

4.     Las presiones se concentran en el PSOE

Pedro Sánchez está orientando al PSOE en una dirección muy distinta de la del PASOC o a la de la socialdemocracia alemana, que optó por la gran alianza con Merkel. Sabe que, en España, la división entre la izquierda y la derecha es constitutivo de nuestro imaginario colectivo y que pactar con el PP contra Podemos significaría el fin del partido socialista y la hegemonía política plena de Podemos en la izquierda a medio plazo. Por eso está resistiendo todas las presiones que los poderes económico están orquestando para impedir el pacto de la izquierda.

Al mismo tiempo Pablo Iglesias, con la inteligencia política que le caracteriza, está facilitando ese pacto con gestos de acercamiento al PSOE y en particular a Pedro Sánchez aunque con la prudencia que exige el ser conciente que algunos sectores políticos de Podemos tienen la cultura de trazo de grueso de igualar el PSOE al PP. Esto que parece un ejercicio propagandístico de radicalidad tiene unas consecuencias muy graves: dulcifica la imagen del PP al situarlo en el terreno del socialiberalismo; en el mejor de los casos no son capaces de ver la diferencia de cómo votan las personas de los barrios populares y de los barrios de la clase alta; aísla políticamente a la izquierda del cambio y contribuye a hacer posible el sueño de las élites económicas: la gran coalición entre el PP y el PSOE.

5.     Susana Díaz de nuevo en el centro del conflicto

Si en el PSOE se concentran las presiones políticas, es en la constitución del gobierno andaluz donde convergen el choque de estrategias hasta el punto que es posible que la Presidenta en funciones vuelva a hacer otra arriesgada maniobra y opte por  repetir las elecciones para ganar tiempo y tener una segunda oportunidad ante las negativas consecuencias que le ha traído la irresponsable decisión de romper el gobierno de coalición después de que IU aprobase los presupuestos del 2015. Susana Díaz quiere ser (es) el nuevo referente de los poderes económicos en el PSOE y encabeza la confrontación con Podemos a quien no quiere verle gobernando la alcaldía de Cádiz ante el temor de que la convierta en un referente de la izquierda del cambio en Andalucía. Quiere pactar con el PP pero no puede porque provocaría una rebelión en aquellos municipios donde los socialistas pueden gobernar con el apoyo de Podemos, de IU y de las distintas formas de Unidad Popular.

6.     Pensar desde Andalucía

Desde que Griñán, presionado por la opinión pública andaluza, convocara elecciones separadas de las generales, Andalucía ha ido recuperando parte del peso político perdido, tras la conquista de nuestra Autonomía frente al gobierno de la UCD, por la acción política anestesiante de la conciencia andaluza que el PSOE llevó a cabo desde el gobierno de la Junta.

Ahora es más necesario que nunca pensar desde Andalucía, con los pies y la cabeza en nuestra tierra, para contribuir también al cambio en el estado español. La izquierda tiene que gobernar en todos los ayuntamientos y diputaciones donde sea posible. Como han manifestado Economistas Frente a la Crisis: “La constitución de gobiernos autonómicos y municipales de cambio, leales con la democracia y con el progreso, es una exigencia que no debería ser dificultada por quienes se reclaman de izquierdas. Solo las mayorías construidas por las fuerzas de izquierda pueden responder a esa voluntad de cambio. En las políticas de pactos y de alianzas no cabe interponer condiciones u obstáculos que las dificulten. Todo lo contrario. Lo que se impone es voluntad y empuje para facilitar los acuerdos. La ciudadanía no entendería otra cosa. Los matices escapan a la comprensión general cuando lo que está en juego es el interés superior de los ciudadanos. Luces largas en las decisiones. Las elecciones generales nos esperan.”

7.  Estar preparados por si hay nuevas elecciones

Además, necesitamos estar preparados por si la Presidenta en funciones vuelve a convocar elecciones para septiembre. Ya hemos compartido experiencias de éxitos sobre todo con las candidaturas de Manuela Carmena o Ada Colau y experiencias de fracaso como las elecciones municipales de Sevilla. Sabemos lo que necesitamos. Andalucía es muy especial. No hay liderazgos fuertes como ha sucedido en Madrid o en Barcelona e IU es una fuerza política con una implantación en Andalucía cuantitativa y cualitativa muy importante como lo demuestra que en estas elecciones municipales haya sacado el 11,04% de los votos. Necesitamos que Teresa Rodríguez y Antonio Maillo (que hasta ahora han aparecido un tanto velados por los líderes estatales de Podemos y de IU) refuercen su perfil como los líderes andaluces de la izquierda del cambio y sobre todo que sean capaces de generar un espacio para que el pueblo andaluz de izquierda pueda participar elaborando un programa común, aprobando códigos éticos y eligiendo democráticamente a sus representantes. Fórmulas hay. Solo necesitamos el compromiso con Andalucía. Con esta Andalucía que no puede seguir siendo el territorio con mas paro de Europa ni tener a un tercio de la población en el umbral de la pobreza.

 

Andalucía 29 de mayo de 2015