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El cambio en el sistema electoral o la ilusión del método

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El bipartidismo y la cultura política de la transición están en crisis, eso, al menos, decimos muchos.  No sabemos si será una crisis terminal o de crecimiento. Lo cierto es que se han insistido mucho en la responsabilidad del sistema electoral de tal modo que parece que si cambiáramos el sistema electoral obtendríamos resultados políticos muy distintos. Se trata de saber si hay un problema institucional (sistema electoral) o un problema de hegemonía cultural y política o ambos, que es lo más evidente y probable. Pero la insistencia en el método (modelo electoral) y el olvido del fondo (hegemonía) ha sido tan persistente en los últimos años de crisis (el 15M surgió con la reivindicación del cambio de la ley electoral) que pudiera   dar la impresión que la izquierda radical o alternativa no gobierna por culpa del sistema  electoral.

¿Pero esto es así? ¿Cuál es el peso del sistema electoral y cual el de la hegemonía  política y social? Ya sé que ambas dimensiones se forjan en interacción y que la separación puede ser una forma de adulteración del análisis. Pero creo que tenemos derecho, aunque sea sólo en el plano analítico,  de testar el peso específico  de estas dos  variables. Para ello contamos con un fabuloso experimento  natural que  son las elecciones al parlamento europeo. En las elecciones europeas no operan de hecho dos de los factores que más se critican del sistema electoral: uno, el reparto de  escaños debido a la magnitud del colegio electoral (todo el Estado)  es prácticamente proporcional puro. Y dos,  la lógica del “voto útil” derivada del sistema electoral, no funciona no sólo por la  proporcionalidad  sino también porque de etas elecciones no sale ni un gobierno, ni una mayoría parlamentaria. El voto en las europeas está libre de estas dos restricciones que se supone  limitan el voto a otras opciones que no sean los dos grades partidos. Así pues de ser cierta la hipótesis del peso decisivo de la variable  del sistema electoral frente a la  variable hegemonía;  en los comicios al parlamento europeo el bipartidismo debería  haberse visto, como mínimo, severamente corregido en relación a las elecciones legislativas.

 Pues hemos mirado los resultados de  este experimento natural  comparando  el porcentaje del total del voto en elecciones legislativas y europeas a lo largo del siglo XXI (2001, 2008 y 2004 y 2009, 2004 y 1999).  Los  resultados  son  que en las elecciones al congreso el bipartidismo  (la suma de los votos de PP y PSOE) obtuvo un 79,81% de media del total del voto emitido, mientras que en las elecciones al parlamento  europeo el bipartidismo suma un 80,21%, casi medio punto más.  Y todo esto con una abstención de un 21,46% mayor en las elecciones europeas que en las legislativas No parece que más o menos proporcionalidad o más o menos utilidad del voto sea tan decisivo para la conformación de las mayorías políticas y sociales. No quiero decir con ello que el sistema electoral sea irrelevante o ignorar el sesgo de inercia  en el voto de un sistema constituido sobre dos opciones, digo que según estos datos el peso de la hegemonía  política es  mayor que el del sistema electoral.

 

2011-2009 2008-2004 2004-1999
Congreso 73,39% 83,81% 80,30%
Europeas 80,90% 84,67% 75,07%

 

 

 

 

Abstencióncongreso 31,06% 26,15% 24,34%
Abstención Europeas 55,10% 54,86% 35,95%

 En las próximas elecciones europeas además concurrirá otro factor nuevo cuál es el de la crisis económica y política en curso, crisis que en el año 2009 todavía estaba  sólo en ciernes. ¿Habrá entonces una caída del voto bipartidista ? No lo sé, los sondeos lo auguran  pero todavía hay que esperar. Pero si el peso del voto bipartidista cae, ojala que sea así, este hecho no hará sino confirmar que el peso de la  hegemonía  es mucho mayor que el que el discurso  facilón de cierta izquierda quiere reconocer. Lo que habrá cambiado, motivada por la crisis,  será la hegemonía social  no el sistema electoral. Y solo así ganado la hegemonía social y política se podrá cambiar el sistema electoral, no al contrario. Sé que ese camino es mucho más difícil  pero es el mucho más real: para mucho es más sencillo soñar con que si se realizaran referéndum  las políticas de la troika serian derrotas o si el sistema electoral  fuera proporcional las alternativas  contra  el neoliberalismo tendrían  mucho más peso político. Esta es la ilusión del método en que vive gran parte de la izquierda social tan huérfana de ciencia como henchida de indignación.  hcica de moral ideas como sobrantes de indignación.

 

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