Portada / Democracia / El Nevada en Marte
nevada

El Nevada en Marte

“¡Mama no quieeeero ir allí!” Diría el Reno Renardo. Modelos, militares, obispos, corruptos dictando sentencias de muerte por el Pago del Zaidín. La ciudad compacta murió hace tiempo, ¡viva la ciudad dispersa! Bailes espeluznantes junto a la residual Vega de Granada, selfies al árbol de la navidad más ostentosa, kilómetros de cemento y cientos de tiendas, dando el golpe definitivo al pequeño comercio. Dispositivos de seguridad y accesos con cargo al erario público. El Metro curiosamente en la puerta. Cuando ganamos la batalla del traslado de la feria de muestras, sabíamos que perderíamos la guerra. Me encontré en Antequera con un ex Alcalde metropolitano. Me hablo de un nuevo virrey de corona de olivo con una maquinaria imparable. Que saltaría todos los obstáculos políticos, legales y judiciales y roturaría, sin piedad, la conurbación urbana junto al nuevo hospital.

Jesús García López / ¡A ver si vamos a Marte, para hacer lo mismo! En ese caso lo mejor es boicotear el viaje. Aun teniendo la espada de Damocles de una estrella de neutrones. Esperando su impacto en ochenta años. Por fin, se abrirán todas las fosas, sin paliativos ni resistencia. Hay un magnífico y sugerente documental sobre ello: “Evacuar La Tierra”.

Requería un esfuerzo colectivo sin precedentes. Una economía de guerra con un solo objetivo. Salvar unos cientos de miles de habitantes de un planeta que se dirigía, de forma irremisible, a su colapso.

Cuando pusieron el reloj en todas las plazas del mundo. Incluida Puerta Real. Abundaban las carcajadas y abucheos. Los científicos estarían semanas y semanas en todas las cadenas.

¿Es posible, que esto vaya en serio?
¿No será una treta?
Una artimaña de “los pudientes”, élites temerosas de su incierto futuro.
Miedo a las Repúblicas cooperativas.

Ya se habían extendido por doquier el uso de monedas sociales, pero ahora se hablaba de eliminar hasta el dinero. Todo para la estación. Todo para la nave. Y…si las bolsas empezaban a subir y a subir, es que estaba pasando algo más. El sistema financiero se preparaba para tomar el timón.

-¿Cómo si ya no lo tuviera?

Ahora lo iba a sujetar muy fuerte, en una única dirección. En un proyecto de costes incalculables que alguien tendría que financiar. El premio no era desdeñable. Una butaca y camarote de lujo en la ya bautizada: ARCA de Trump.

Los debates empezaron a intensificarse mientras las revueltas sociales no dejaban de ir a la zaga.
Es que va contra nosotros. La mayoría.
Eso es seguro, fuera verdad o mentira.
Si en ocho décadas esto se acaba…
¡Y quieren largarse con el pastel genético!
Tendrán que pactar.

En cualquier caso, tenían un enorme problema. Además, sin descuento para aplicar la solución. Un alud de toma de decisiones se avecinaba y cada paso se tornaba irreversible.

-¿A qué planeta emigrar?
-¿Qué tipo de energía sería la indicada?
-¿Qué ropa ponerme?
-¿Quiénes se irán y cómo se decide?

……………

Como siempre, ya el cine se adelantó, pero ahora nos quedamos solos en el plató y con pocas posibilidades de ensayar el paso.

La reforma laboral de los algoritmos les resultó extremadamente útil. Ganan todas las oposiciones. Mucho más crueles que los robots. Su competencia profesional no hay quien la ponga en duda. Antes de anunciar la “buena mala”, se intensificó su presencia mediática. Iban a necesitar empleados que no se distraigan ni cometan errores. Su planing perfecto está exento de café y tostadas. Una gran velocidad inundaría los despachos espaciales.

Con los años, se iban abriendo camino solo un par de opciones. Los que estaban dispuestos a irse y salvar la especie. Decían estar preparados para sembrarla, a unos pocos años luz de este paraíso. Los que apostaban por quedarse y darle a la civilización un entierro digno. Una vida en estado terminal solidario, en el ocaso de su existencia; compartiendo, de otra manera, estos últimos momentos.

La cuestión generó una difícil diatriba; porque para marcharse unos pocos, se requiere mucha tierra quemada. Años antes del pitido final. Un ejemplo, a 60 años del impacto se decide por la Nuclear. Ya no importaban riesgos, así que estas centrales proliferaron sin límite.

Asimismo, el ensamblaje de la nave requería instalaciones en todos los continentes. Las piezas “A” en América, las “B” en Europa y suma y sigue.

¡Déjennos un lugar libre del proyecto, donde haya alguna garantía de no precipitarnos al vacío antes de tiempo!
…………
Pasaron 50 años más.

Y se fueron y nos dejaron con lo puesto a miles de millones. Los despedimos sin rencor. Viajarían 80 años, a un punto que no se explica con mapas. Pronto aparecieron señales de que la historia se acabaría. Una embajada de meteoritos se apoderaba de los cielos.

5 años antes, con lo más granado de las sociedades. No voy a detallar lo que hicieron para seleccionarlos. Será en otro momento. Desde algún telescopio de saldo, se les podía ver como se alejaban del sistema solar.
Año 0 + 5
–……..

El viejo Hubble lo ha detectado: ¡A nuestros viejos amigos, se les ha cruzado una visita inesperada! Y nos ha tocado la lotería.

El ingenio humano más potente, no alcanzó el sentido del humor estelar. Un conjunto de bromas galácticas de mal gusto ¡bueno! Y ciertos errores de apreciación. No en vano, un experimento, exento de prueba en el terreno, que resultó enormemente catastrófico. El caso es que la expedición ya no tenía retorno.

El universo es perverso, incomprensible o cachondo ¡Mira que lo que nos ha quitado de en medio!

Tampoco queda duda. Muchos acometieron la salida de buena fe. También éramos conscientes de que corruptos y especuladores volverían a crecer. Pero, de momento, los pueblos del planeta Tierra seguirían otro camino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *