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Elogio de los bomberos

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Recuerdo que en la España franquista se solía decir aquello de “tienes cosas de bombero”. Como todos los bulos y tópicos discriminatorios no eran el resultado de un sentimiento espontaneo  sino el futro de una ideología  dominante. En una España fascista los bomberos no estaban bien vistos. Militares, Guardia Civiles, policías despreciaban y ridiculizaban  a los bomberos  por qué solo llevaban mangueras. Unos funcionarios públicos uniformados  y desarmados eran una  imagen  insoportable  para un país militarizado. En una  sociedad llena de “novios de la muerte”  los bomberos no  podían tener ningún lugar de honor.

Pero había algo más que explicaba esa repulsión. Los hombres armados del Estado han monopolizado siempre  valores como el riesgo, el valor o el heroísmo. Sobre el uso exclusivo  de estos  valores han basado sus discursos de legitimación  social.  Ellos eran los que daban la vida por la patria, “su divisa no conocía  el miedo” Pero los bomberos eran usuarios también de esos valores sin coste alguno para otros que no fueran ellos mismos. El bombero era el héroe civil por definición. El funcionario público que trabaja  en “primera línea de fuego”  pero para apagarlo no para provocarlo. Esto era insoportable para los pirómanos sociales que eran, que son, los militares fascistas.

En una sociedad democrática esto cambió y los bomberos fueron  adquiriendo el prestigio  social que le corresponde  en un ambiente donde deben preponderan valores no violentos  y de servicio social. El bombero nos recuerda la esencia del funcionario público en un sistema democrático. Un héroe civil es aquel que está dispuesto a `poner en riesgo su vida para salvar la de otros, no aquel que pone en riesgo su vida para acabar con la de otros.

Ayer la  Unidad de Intervención Policial (UIP), los antidisturbios detuvieron en Madrid  a un bombero en acto de servicio y en el curso de una manifestación. Mientras que la policía apaleaba, ellos apagaban.  Mucho contársete para la fina sensibilidad de los  guardias de las  porras y las bolas de goma. No es la primera vez que estos antidisturbios atacan  o detienen a  bomberos. Mientras que la policía, cual perros guardianes, desahucian familias, muchos bomberos  se han negado  a colaborar en estos abusos.  Un representante sindical se quejaba amargamente  de esta casería del bombero que parece que se  ha abierto en España, a la par que vuelven los tiempos oscuros   de la represión.  Ahora en el gobierno  no hay hombres armados pero si hay hombres que son herederos ideológicos de aquellos hombres armados. Quizás hayan heredado también este odio al bombero por qué “solo llevan mangueras”. Definitivamente la democracia ama a los bomberos.

 

 

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