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¡¡Peligro¡¡ vuelve el consenso

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 Al calor de la recuperación (invención)  de la figura de Adolfo Suarez, vuelve (traen) la moda del consenso. El objetivo es establecer un puente político entre la transición y la gran coalición PP-PSOE. ¿Pero hubo consenso en la transición? No. Para que haya consenso es necesario  que los actores que consensuan lleguen a acuerdos en unas condiciones de libertad   e igualdad mínima. Lo que aquí, en España, se ha denominado consenso no es sino la aceptación  por parte  de los demócratas y de la izquierda del programa  de  modernización de la oligarquía franquistas. Aceptación forzada bajo amenaza de continuidad  de la dictadura.

La oligarquía franquista  no tenía otro camino que la apertura al mercado europeo. Esta apertura no era posible con una estructura institucional como la franquista. Necesitaban hacer reformas y abrir espacios de democracia y de libertades sin por ello perder el control de la situación. El rey, la unidad España, el ejército,  la amnesia histórica, la marginación de la izquierda del PSOE, eran las condiciones para unas reformas controladas de la dictadura. La transición fue por tanto un proceso de modernización capitalista de la oligarquía franquista que era de todo menos moderna. La modernización no se hizo sobre las bases naturales de aumento de la competitividad, apertura de mercados, fiscalidad sino sobre los vicios parasitarios de esta oligarquía, acostumbrada a usar el BOE como su principal factor productivo.

En ese estrecho campo de juego tuvo que operar la izquierda cuando ha gobernado. Hay que decir que los tiempos históricos favorecieron el acoplamiento de la izquierda a los márgenes que dejaba  la modernización franquista. El PSOE llega al poder en pleno auge del reganismo y del tacherismo con la  socialdemocracia en barrena. Surge así el socialismo liberal auténtico precedente de lo que luego sería la tercera vía de Tony  Blair. ¿Cómo conseguir montar un protoestado del bienestar sin  sobrepasar los límites que había establecido el consenso de la tradición?  Por medio del endeudamiento, la especulación urbanística  y la dependencia  de los fondos europeos. ¿Cómo resolver la cuestión nacional sino tocar la unidad de España? Por el engendro de la Estado de las autonomías. ¿Cómo dar credibilidad  democrática a un régimen nacido del franquismo? Mediante la entronización del rey como motor del cambio y garante de la democracia (el golpe del 23-F sirvió para eso) y la más absoluta desmovilización social. Y así podríamos ir repasando todos nuestros problemas actuales como producto de respuestas adaptativas  de la izquierda al estrecho margen de juego que  impuso  el consenso de la transición.

¿Por qué se uso la figura del consenso y no el de la libertad como en Portugal el 25 de Abril?  La dictadura nos había enseñado a odiar la política, a tener una alergia epidérmica  a todo lo que supusiera pluralidad o disenso. El consenso era el concepto  del campo semántico democrático  más cercano al campo semántico  totalitario que favorecía una sensación  social combinada entre continuidad y cambio tal como necesitaba la modernización franquista. Producía una sensación de continuidad mas fuerte Si algo no soportan las dictaduras es la pluralidad y el conflicto creativo de la política.

Ahora el modelo de la transición está agotado y la oligarquía busca nuevas palancas pare seguir renovado  su dominio y realizar las reformas en este caso se trata de una modernización intensiva y no expansiva y no existe una amenaza interna  como en la transición. La amenaza esta vez es externa (los mercados, la competitividad, el FMI, la troika) y las expectativas son  mucho menos ilusionantes. Para realizar una operación de este tipo  hay que desmontar gran parte de lo mejor de la estrategias adaptativas de las izquierda (sanidad, educación, derechos y libertades) que era compatible con al modernización expansiva pero no con la intensiva actual.

 La única forma política en que esto se puede ensayar sin recurrir a la dictadura es por medio de uno nuevo consenso político anclado en una gran coalición entre PP-PSOE con apoyos nacionalistas (PNV y CIU en una eventual reforma confederal) y los sindicatos mayoritarios. De nuevo se trataría de un falso consenso impuesto y en esta ocasión los márgenes serían aún más estrechos para la izquierda que en la transición. Esta es la última carta “democrática” que le queda a la derecha  ( la oligarquía heredara del franquismo) por jugar, si  no lo consigue y se forma un futuro gobierno del PSOE con IU  nos quedan días difíciles y estimulantes por vivir.

 Y es esta coyuntura la que forzará a la izquierda gobernante, si quiere sobrevivir,  a tener mucho más allá de lo que piensan ir hoy. Por eso los que no nos  entusiasma la izquierda  realmente  existente ( PSOE + IU)  trabajamos para que gobiernen en un futuro inmediato. A la par  que trabajamos también  por ir creando las condiciones y las experiencias políticas necesarias para que cuando el viento de la historia  los empuje a ir más allá no estén ni  sólos, ni ciegos en los nuevos caminos  que habrá que recorrer. Ven porque vuelve la moda del consenso y a Suarez se le entierra con honores de gran estadista. Nada es casual cuando de juego de tronos se trata.

 

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