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“Una construcción sugerente” ( la mano que mece la cuna de Alaya)

schmitt

 

Muchos han leído el último auto de la Audiencia provincial de Sevilla como un varapalo para la Jueza Alaya, mucho me temo que sea exactamente lo contrario y ahora me explico por qué  la Audiencia ha permitido y alentado las aberraciones jurídicas de la mentada jueza. Magdalena Alvarez estará moderadamente contenta y puede que también los otros  altos cargos imputados. Yo si fuera ellos estaría mucho más preocupado después del auto provincial.

La Audiencia le ha dicho a Alaya que va bien, que ha realizado una “instrucción exquisita” pero que le falta “más madera” en la carga probatoria de las imputaciones. Algo así como decirle a un alumno de matemáticas que han acertado con el resultado pero que tiene fallos en el desarrollo del problema. La Audiencia Provincial, como mucho nos temíamos, es la “mano que mece la cuna” de la jueza Alaya. Sin la permisividad, tolerancia, incluso aliento de la Audiencia, Alaya no hubiese podido hacer lo que ha hecho, este auto lo confirma. Queda por desvelar una incógnita, no menos turbadora: el papel de la Guardia Civil en toda esta causa general, lo dejaremos para otro momento.

En el auto de la audiencia  se  reconoce  que toda la instrucción realizada por Alaya gira en torno a una “construcción sugerente”, así lo denominan, cual la posible actuación criminal concertada del gobierno y del parlamento andaluz  en la aprobación y elaboración de leyes  presupuestarias. Denominar a esa “hipótesis autocrática” que impugna la prioridad  del principio democrático, muestra a las claras la naturaleza extrajurídica y  la sede extrajudicial  en que se mueve esta  instrucción eterna  donde se persigue más a instituciones  que a persona.

¿Y qué es lo que tan sugerente  le parece  a la Audiencia Provincial de Sevilla? La derogación de la supremacía del poder legislativo sobre los otros poder del Estado o lo que es igual la sugerencia de la posibilidad teórica de que exista una democracia criminal. No sé  si recuerdan aquel debate sobre los papeles secretos del CESID (hoy CNI).  Un juez (Marino Barvero si no me falla la memoria) en la instrucción del caso GAL, exigía el conocimiento de documentos declarados secretos que podrían ser relevantes para el esclarecimiento de una serie de asesinatos organizados desde los aparatos del Estadio con posibles responsabilidades penales  gubernamentales. El gobierno (PSOE) se negaba a entregar esos papeles advirtiendo que eran secretos  y que su revelamiento podría suponer la  violación de la ley de secretos oficiales, como si pudiera haber  algún control de legalidad que estuviera exento del control jurisdiccional. Los teóricos invocaban la autonomía de la razón de Estado y de los actos políticos con respecto al principio de legalidad,  “sugerente construcción”  también cuyo máximo representante  era K.Schmitt. En este conflicto  se enfrentaban  el Estado,  por medio del ejecutivo como poder estatal autónomo,  contra el principio de legalidad democrático, o sea el Estado, una  parte del Estado, contra la democracia. Pues bien la “construcción sugerente“ de Alaya y la Audiencia Provincial de Sevilla están en esa misma longitud de onda: el Estado (en este caso los jueces) contra  el poder legislativo (la democracia).

Pero la simple posibilidad teórica de una “democracia criminal” solo le puede parecer sugerente a dialécticos compulsivos o  a autócratas irredentos. Si se trata de lo primero, dialécticos compulsivo, no son los autos ni la instrucciones penales el lugar idóneo  donde se deben volcar esos vicios cognitivos; para eso hay tratados, artículos, revistas. Si se trata de lo segundo, mejor no seguir. En todo caso ¿hay o no motivos para preocuparse?

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