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Ahí están, la “dama de cobre” (¡ay Red Electica Española¡) y el “caballero de goma” . La foto es en Granada, en la plaza de Las Pasiegas. El (el caballero) levanta la mano de ella (la dama), ya están dispuestos.

¡Miralos¡

Francisco Garrido.Ahí están, la “dama de cobre” (¡ay Red Electica Española¡) y el “caballero de goma”  (“el hombre que no amaba la verdad”) . La foto es en Granada, plaza de  Las Pasiegas. El  (el caballero) levanta  la mano de ella (la dama),  ya están dispuestos. El (como siempre) luce esa sonrisa de estafador (¡ que pasa campeón¡)  tan suya. Ella (como nunca)  fuerza la sonrisa, pero no puede ocultar que está en primera posición de firme. Al fondo  ya otean Andalucía. Los que conocemos  Granada  sabemos  bien  que  en esa plaza  no está sólo  la imponente catedral, se ve detrás,   hay otro “monumento”, abajo,  a la derecha conforme se entra desde  la  Gran Vía: la mejor cuchillería de la ciudad. El medio es el mensaje.

Un comentario

  1. Otra visión.

    La perspectiva fotográfica provoca que parezca que la pareja marcha a caballo, entre la militancia del populacho. Ambos con idéntico terno azul, frente a la catedral, semejan dos hidalgos al servicio de sus católicas majestades Isabel y Fernando, entrando a tomar posesión de la plaza en 1492.

    Ufano el señorito Arenas exhibe a su dama para que la reconozcan los conversos palmeros baboseantes. Oriunda de El Bonillo, provincia de Albacete, sabe que se deja exhibir en triunfal apoteosis castellana a la medida de la grey de los alienados crónicos, escoltada por su lacayo colonizado harto de sopas. El sabe quien manda: ella es miembro del club Bildelberg.

    Por ello, sintiéndose de la pura raza de los elegidos jaleada por los parias andaluces neofalangistas, la devota Mª Dolores frente a la catedral donde se hayan los cuerpos de los reyes católicos, esboza el castrense rictus de la misión cumplida por el imperio hacia Dios.

    Dos millonarios han alcanzado la gloria. Más de un treinta por ciento de parados ni se inmutan. La autodenominada “izquierda” que debió batirse el cobre por ellos, al borde del colapso por su aburguesamiento y cobardía, como los dioses hace tiempo que al pueblo abandonó. Dejándolo a los pies de los caballos…

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