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Globalización e identidad cultural : Andalucía siglo XXI

serrallo

 

 

Francisco Garrido.

“Tanto las señales de tráfico como  el adelanto de los relojes en verano  son un reflejo de las fuerzas que empujan hacia la convergencia en muchas decisiones sociales. Los pesos y las medidas, las roscas de los tornillos,  la acuñación decimal y el conducir por la derecha quedan fuera del poder de la influencia individual”

Th.C.Shelling.

                         El proceso de globalización que vivimos es en gran medida también un proceso de globalización  cultural.  Y al igual que el tipo de globalización neoliberal amenaza la biodiversidad mediante una intensificación enloquecida del ritmo y el volumen de extracción, y consumo de recursos naturales, también amenaza la diversidad cultural. La uniformización de los códigos  culturales en un solo registro: consumir.  Una sola cultura del consumo  asedia  a todas las otras formas de ser y vivir. Si Bin Laden  asusta  con  el “califato universal” , pero  la verdadera amenaza es convertir  a la tierra  en un  “shopping  universal”. ¿Cómo nos está afectando este proceso de uniformización consumista? ¿En qué situación estamos? ¿Que estrategias  podemos desarrollar para  no clausurar la diferencias y  al mismo tiempo    no caer en el   tobogán  conservador de las esencias patrias? . Todos estos interrogantes  debe ser motivo de  reflexión  pues  la persistencia  de la diversidad cultural es un  requisito ecológico  de primera magnitud  para que nuestra especie pueda adoptar una forma de desarrollo  sostenible tanto en el plano social como en el físico.

  Andalucía  por su peculiaridad  ecológica, cultural y  económica (turismo) está sometida a un fortísimo nivel de impacto de los procesos de globalización cultural. Paralelamente y  for<ado por estas peculiaridades en Andalucía se ha desarrollado una capacidad muy potente y persistente  de integración, cambio y adaptación. Es lo que Ortega denominó la “estrategia del colchón” (“conquistadora de sus conquistadores”). Todas estas condiciones  han dado lugar a una forma cultural abierta a lo de fuera y a lo nuevo,  flexible y plástica. Cualquier otra forma  y estrategia hubiera sido difícilmente exitosa.. Esta misma estrategia de sincrética  se da en otros lugares donde  también  se han producido situaciones geoambientales e históricas similares.

                Un ejemplo de este proceso de adaptación y de  plasticidad cultural lo podemos ver en la historia  de  la  islamización tan bien descrito por Ignacio Olagüe[1] , en la estrategias de  supervivencia  de los moriscos   ( La taqiyya)[2] o  en la formación sincrética  de la religiosidad popular andaluza [3] En toso esto movimientos históricos  se produce un  proceso sincrético entre lo  vernáculo (también sometida a cambios continuos)  y los valores  externos  de la nueva potencia o cultura dominante. Esta capacidad de adaptación se manifiesta  incluso en las formas marginales de la delincuencia  y la excentricidad social.[4]  Analizaremos en este breve artículo y de forma muy somera, el status quaestionis del impacto de la  globalización cultural  neoliberal en la identidad cultural andaluza.

 

PERFILES DE  LA IDENTIDAD  CULTURAL

 

La  identidad cultural  de un grupo humano  se conforma sobre la base de  al menos dos   tipos de comunidades:   una comunidad de habitus  y una comunidad  de reconocimiento.[5]. Estas dos comunidades se articulan entre si  y  generan una matriz identitaria . El estudio de este tipo de fenómenos de difícil acceso y delimitación Vamos  reducido a dos planos: fenomenológico ( la percepción  intersubjetiva: que creen los miembros y los otros que son) y el  conductual ( que acciones realizan que confirman la creencias).Pero no se trata de validar en el plano  conductual aquello que objetivamos en el fenomenológico; es decir, el objetivo no es confirmar que  aquello  que creen los miembros del grupo sobre sí mismo es real ( si  son de esa forma  realmente) ; si no si es verdad que creen aquello que dicen creer.

El caso que nos ocupa , una comunidad cultural política  ( la identidad cultural andaluza) que  no está  conformada sobre la base del parentesco,  el género , la etnicidad consanguínea  o la  clase social; la complejidad   del fenómeno sometido a análisis es elevado dada las fronteras difusas que lo delimitan. En este tipo de comunidades  tan culturales la preeminencia de la lógica de las creencias es apabullante y esto puede  abrir  las puertas  a la mayor a un análisis altamente inconsistente pero también a una indagación fenomenológica potente. La condición para evitar la inconsistencia  es no abandonar nunca, por mucho que la tentación deductiva sea  atrayente, el plano fenomenológico ( objetivación y descripción de creencias, habitus y  reconocimiento).

Las funciones que cumple , desde un  punto de  evolutivo, la formación de identidades culturales colectivas  son básicamente  la de garantizar de un modo económico  la cohesión de los grupos sociales sobre el territorio y en el tiempo, el fomento de   la    cooperación voluntaria entre sus miembros estableciendo  estímulos inmateriales para la acción colectiva , el  fortalecimiento  de la confianza y la formación de un ecosistema de circulación y reproducción de memes autótonos . En definitiva  la identidad cultural colectiva favorece la o formación de capital social y con ello la supervivencia y reproducción de los grupos[6].

EL UNIVERSO DE LA IDENTIDAD CULTURAL   ANDALUZA

Las conductas resultantes desde el punto de vista político y social dependen, en gran medida, de esta  identidad cultural  que una parte  muy mayoritaria  de la población andaluza comparte en un grado mayor  o menor. ¿Quiénes son? Aquellos que o bien han nacido en suelo andaluz, o  bien llevan una periodo  importante de su vida viendo en Andalucía, o aquellos  otros  que por lazos de parentesco, aunque  han nacido  y viven  fuera de Andalucía  se identifican con esta.

La identidad cultural andaluza  se conforma como un conjunto difuso compuesto a su vez por  subconjunto igualmente difusos ( las dos  comunidades citadas). La naturaleza difusa de este conjunto nos advierte  que la participación en el mismo de la población universo no es igual en todos los individuos  sino que es  gradual. o porcentual. Si graduamos la  función de pertenencia  de un individuo  que forma parte potencialmente del universo descrito (nacido o residente en Andalucía o con parentesco andaluz) de cero a uno. Cero la nula participación y uno seria aquel que  se identificara en todo y sólo con la identidad cultural andaluza. La probabilidad de que se den caso de participación cero o uno son muy bajas, y desde la perspectiva  del análisis fenomenológico irrelevantes. De esta forma el participar en la identidad cultural andaluza es una cuestión de grados. En una media  ( grado)  u otra todos los que están inmersos en  la población universo  participan ern la identidad cultural.

Este conjunto difuso de la identidad cultural andaluza  no es la única identidad cultural existente  en la población universo, pero  si es  la  identidad hegemónica[7]. En este sentido la hegemonía podría muy bien definirse  como aquel conjunto que de todos alcanza el el mayor grado de pertenencia de individuos de en una  comunidad territorial o nacional dada. Esta definición reduccionista (cuantitativa) de la hegemonía no debe hacernos olvidar que la hegemonía cultural es más una función cualitativa de adaptación que una constatación  del dominio hegemónico. El hecho de  que un conjunto  sea el conjunto dominante  no es la causa  sino el indicador de la hegemonía. Al igual de que obtener la medalla de oro olímpica en los cien metros  es la causa de ser  el  más veloz sino el indicador  de que lo sea.

La identidad cultural andaluza no es  una identidad colectiva  definida por lazos de parentesco, de género, sexo u opción sexual, tampoco por vínculos  étnicos,  religiosos o por grupos de afinidad o interés compartido (ser cananicultor,  blaugrana, aficionado al aeromodelismo,  etc). Muchas de etas identidades aparecen como innatas ( “se lleva en la sangre”) y otras aparecen como producto exclusivo de  la elección voluntaria e individual  ( “por qué me gusta” , “por qué lo siento”). La identidad cultural andaluza no pertenece a ninguno de esos tipos.  Es  por el contrario una identidad  cultural política  definida  por dos  d dimensiones objetivas  y sociales :  el territorio ( un mismo ecosistema  social  de convivencia) y por la historia ( una pasado común que se transmite incluso a los que no están en el territorio, por ejemplo  a los hijos de emigrantes ).

Que este tipo de identidades culturales sean políticas no implica  que tengan como objetivo o como correlato ineludible, la constitución ,o la existencia,  de  un poder político propio de carácter nacional. Puede, y de hecho hay muchos Estados  conformados  con identidades culturales políticas  múltiples. Lo que ocurre  más bien, en muchas ocasiones es que los Estados tratan de crear, sobre la base  territorial de su ámbito de soberanía, una identidad cultural homogénea. Tal objetivo cuando  ha ido más allá del mero campo político  y jurídico ( un sistema de valores ,principios, instituciones y  normas, eso que Habermas  ha llamado “patriotismo constitucional”) ha sido  fuente  permanente de conflictos  y fracasos colectivos . Este es en gran medida el caso de España, especialmente  a partir del siglo XIX,  con el intento de imponer una identidad cultural española.

L

 

LAS DOS  COMUNIDADES: HABITUS Y RECONOCMIENTO

                 El proceso de identificación  se formaliza por medio de las  dos comunidades. El conjunto de prácticas  comunes , de instituciones de cooperación y de conflicto ,de  prejuicios compartidos  y de  marcos cognitivos comunes conforman  la comunidad del habitus. El grado de consciencia de la identidad y de valorización de la misma ( cosas que suelen ir unidas  : a mayor valorización mayor autoconciencia de pertenencia) conformadas en la  comunidad de  reconocimiento..           

 Cualquier grado de destrucción o  daño a una identidad  cultural bien  mediante  la erosión  del habitus acaba dañando a la comunidad del reconocimiento. Esta última es  el eslabón posterior   de   todos los cambios. El hecho constatado en las estudios de opinión, de que la comunidad  de reconocimiento  andaluza no muestre signos de erosión, sino más bien lo contrario, puede significar dos cosas ; o bien que la identidad cultural andaluza no esta en peligro  ni en proceso de retroceso o que todavía no le han llegado  los ecos de los cambios en los habitus.

LOS ESPACIOS DE  PRODUCCIÓN´DE  LA IDENTIDAD

 Ya he descrito en otro lugar los contenidos básicos de estas dos comunidades en el caso de la identidad cultural andaluza[8]. Pero la  producción de la identidad más profunda ( los habitus)  se encausa por medio de determinadas instituciones  de formación cuyos  marcos cognitivos   regulan  una precisa  selección  de la realidad. Las instituciones de formación son los medios de comunicación  ( prensa , radio, TV. TIC), el sistema educativo reglado, las factorías culturales de relatos  ( Literatura, teatro, cine , música) , y  las instituciones de la reproducción socia  ( relaciones y roles sexuales,  matrimonio,  divorcios . natalidad, alimentación,  drogas )  o la relaciones con el hábitat ( vivienda, urbanización,  imagines de la naturaleza, relación con los  animales).En todos estos espacios institucionales   se da  forma a las identidades colectivas e individuales [9]

LA  CULTURA   ANDALUZA  EN LA  ENCRUCIJADA  DE  LA  CRISIS  DE  LA GLOBALIZACIÓN

  El modelo actual de globalización es  culturalmente hablando mucho más uniformizador que cualquier otro conocido. Pues lo anteriores  iban dirigidos  hacia el control de la comunidad de reconocimiento  y en parte de la comunidad de prácticas pero penetraban muy poco  en la comunidad  de habitus. La globalización posmoderna alaba i y protege  la diversidad de comunidades de reconocimiento. A condición de convertir esta diversidad  en un parque temático cultura donde  cada uno es igual al otro pero representa un roll cultural distintos.  Respetar e incuso exacerbar  el  reconocimiento a costa de  abolir la diferencia de habitus. EL único habitus   dominante que quedará  de triunfar  plenamente  este  proceso será  es del de consumidor/consumido

            Para una comunidad  de habitus tan  resistente ( por plasticidad adactativa más que por resistencia rocosa) y de reconocimiento y creencias tan cambiantes, este nuevo tipo de uniformización representa un serio peligro.  Pues la  estrategia  de supervivencia andaluza  ha sido consistido, desde la taquiya en el   el siglo XIII, en precisamente cambiar cuantas veces haga falta la comunidad de reconocimiento para que no cambie la comunidad de habitus :¿Que ocurre cuando   la amenaza   globalizadora se centra en los habitus?. No  lo podemos saber pero  quizás , ojala, nunca  tengamos la oportunidad de comprobarlo pues este modelo de globalización está en abierta crisis. Y es desde esta doble perspectiva, el  modelo de globalización y  la crisis de este,  desde donde deberíamos evaluar la situación de al cultura andaluza en este año del 2009

            Una  encuesta  reciente del  IESA los andaluces reconocen que existe una cultura andaluza diferenciada. En concreto más del  75,9% creen que  Andalucía posee una cultura propia.

 

que el  flamenco y  los rituales festivos colectivos (semana santa, romerías,  ferias, carnavales) son los dos  espacios simbólicos  de mayor nivel de consenso  como signo de identidad y reconocimiento de los andaluces. Esto nos indica hasta que grado la cultura identitaria  andaluza sigue vinculada  a modelos  populares  de objetivación y realización.

 

El flamenco, que es mucho más que una forma musical, se constituye en el  referente identitario de consenso de la  cultura nacional andaluza. En segundo y tercer lugar aparecen  rituales colectivos  festeros como son las procesiones, las romerías, las ferias y los carnavales.   Pero  el eje de  atracción e influencia de la cultura   flamenca  es  tan potente que atraviesa también estos rituales colectivos. En todas estas expresiones el flamenco  esta presente e impregna todas  sus manifestaciones

             La imagen que sobre la identidad cultural andaluza tiene los mimos andaluces se concentra pues  en  territorios improductivos. No por que estos territorios  no produzcan nada  sino por que no son un medio, un instrumento, para otra cosa sino que son valiosos en si mismos. El capital que define a los andaluces es un capital simbólico y como tal letrera directamente satisfacción; pues  produce.  legitima y da sentido a las relaciones sociales inútiles cuyo objetivo principal es su propia realización. El hecho de que  nos veamos como productores de capital simbólico  otorga a nuestra identidad cultural unos resortes muy poderosos de resistencia y autonomía frente a la globalización uniformizadota-.

Andalucía es una de las comunidades  de Europa  que genera más capital simbólico. El flamenco es  hoy por hoy uno de los “ritmos del mundo”, Los andaluces se ven como  productores más que de cosas de relaciones (emociones. sentimientos,  formas)  sociales. La radical inmanencia naturalista de una cultura que no se ve  más allá (sea en el más  allá de la salvación o de la producción) sino en el  más acá  del derroche improductivo de las relacione sociales, los sentimientos y las emociones. Frente al horizonte de un giro ecológico de la economía , la producción de capital simbólico  será uno de los vectores de la reorientación productivos de un capitalismo neoliberal que  al ya no le queda ni gasolina,m ni agua, ni dinero y cone n

LAS PLASTICIDAD DE LA IDENTIDAD CULTURAL

En el aludido estudio del IESA sobre “Los andaluces y la cultura” se hacen mención  a otro aspecto muy interesante cual es el grado  de compatibilidad que los andaluces  aparecían entre sus rasgos culturales y la modernidad u otras identidades culturales. Se trata de una cultura muy poco agonística que no se define por la negación de otras identidades sino por una afirmación exuberante de si misma.   La gran adaptación y síntesis con valores y referentes  de las cultura  moderna  es explicable por la capacidad para adaptarse a los cambios.

 La cultura andaluza , frente a lo que pueda parecer, está en  muy buena disposición  para adoptarse a los cambios.  Aquí si de algo se peca no es  de inmovilismo sino   más bien de fascinación por  lo nuevo. Esta es una reacción adaptativa de todas las culturas que  se han desarrollado en zonas fronterizas. Tal posibilidad de adaptación y de continuidad ha sido posible por medio de una gran ca acida de replicaron de loa comunidad de habitus aunque sea  a costa de la comunidad de reconocimiento

   

Un magnífico modelo de esta  capacidad  de replicación adaptativa es el mismo flamenco siempre  adoptado formas nuevas e hibridaciones ( aflamencando) con los ritmos internacionales dominantes ( canción española, rock andaluza, Hip-Hop flamenco etc)

 

 

 LA   AMENAZA  DEL CONSUMISMO FETICHISTA

La  globalización va dirigida al inconciente, al mudo de los habitus y no de las ideas o las creencias ( reconocimiento). La primera oleada  capitalista  se centró en la   reificación  y  el fetichismo de la mercancía , La acumulación de mercancías  mediante    el esfuerzo  , el ahorro y la austeridad ( la “ética protestante” que diría Weber)  eran los puntos centrales del código del buen productor.  A ese modelo la fiesta, los ritos colectivos, el cuerpo y las emociones  le estorbaban. Pero el capitalismo cognitivo de la  globalización no quiere productores sino consumidores, no quiere trabajadores sino gozadores . En el consumismo la reificado es el mismo sujeto y las relaciones sociales  aparecen ya todas como relaciones mercantiles .

Ante  el consumo de masas  reificado como  “reino del goce sin límites  ( una figura típicamente sádica), la comunidad de habitus andaluza se ve afectada y alterada. Los datos . según la encuesta del IESA, sobre la importancia que empieza a tener los centros comerciales como los lugares de lo común, o el masivo consumo de TV; indican  el calado de la  estrategia  uniformizadota de la globalización

 

CONCLUSIÓNES

                . El capitalismo fondista industrial tendía a colindar y homogenizar las comunidades de reconocimiento mientras , que por impotencia  dejaba intacto la comunidad de habitus. La globalización neoliberal va dirigida por el contrario a la uniformización , por la vía de la reificación y  el fetichismo del consumo , de la comunidad de habitus.

La  identidad  cultura andaluza  es  amplia y consolidadamente hegemónica en Andalucía. No tiene ningún rival local ( nI España , ni Europa son vistos como tales). La  plasticidad adaptativa  que  posee le otorga  buenas condiciones para resistir  ,con un amplio margen de autonomía y éxito  ,la ofensiva uniformizadora del  capitalismo industrial.  Y esto es así por que la estrategia adaptativa y replicativa de la identidad cultural andaluza ha residido en  esta sometiendo  continuamente a cambios  a la comunidad de reconocimiento a costa de dotar de una fuerte estabilidad a la comunidad de habitus.

Pero la globalización neoliberal  va dirigida al núcleo duro  de nuestra identidad y con las mismas estrategias  que nos son afines .El resultado es que  la cultura del consumismo se ha convertido en la primera amenaza para nuestra  identidad colectiva. El reforzamiento de la identificaron con los ritos colectivos improductivos como el flamenco  o las fiestas (religiosas o  seculares)  puede  interpretarse como la  búsqueda de un espacio social de relaciones no deificadas por la lógica del consumo. La posibilidad, de convertir  esos espacios en un  objeto de consumo más. Si el “shopping universal” es el objetivo estratégico, el “parque temático”  amenaza a todo el capital simbólico popular

El necesario giro ecológico  hacia la austeridad  productiva y consumista  puede ser un aliado  precioso en la protector de nuestra cultura. Pero ese mismo giro  ecológico el que redimensiona  la utilidad social  del   capital simbólico para el transito del derroche productivo al derroche improductivo  de una economía moral sostenible.  

* Los gráficos que aparecen  en este artículo  provienen del Documento de  Trabajo del IESA   sobre “Los andaluces y la cultura” elaborado por Iruela Pérez, Manuel  y Vives Azancot, Pedro A.

 


[1] Olagüe, Ignacio. La revolución islámica en occidente. Pluribella. Córdoba. 2004

[2] Cardaillac, Louis. Moriscos y cristianos: un enfrentamiento.( 1492-1660).Fondo de Cultura Económica. México. 1979.

[3] Moreno, Isidoro.  La semana santa de Sevilla..Conformación ,  mitificación y significaciones. Editoriales Andaluzas Unidas. Sevilla. 1982.

 

[4] Perry,Msry,E.Crime and Society  in Early Modern Seville. University Press  of New England. Lodon.1980

[5]  Los términos remiten a la idea de Habitus de Pierre Bourdieu,  al de reconocimiento de  Paul Ricioeur  ( pero  también de Hegel y  de E. Levinas ) y al concepto de  “creencia”  propio de del sicoanálisis y de ala teoría  de memes .

[6]  Coleman, P. el capital social

[7]  Usamos el concepto de hegemonía elaborado por A.Gramsci y complementado por la teoría contemporánea de los marcos cognitivos dominantes de Goolman  y actualizada , en su aplicación política, por el lingüista norteamericano Lakof.f.  Usaremos también la teoría de los conjuntos difusos de L  Zadeh ( fuzzy sets) para definir  la función de  grados  de pertenencia.  Así un individuo andaluz puede participar, en un grado u otro,  en identidades culturales diversas como son: la andaluza, la española, la cordobesa, la blaugrana, la rociera,  la gótica, etc.

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[8]  Garrido Peña, Francisco  En  Gómez Oliver, Miguel. González de Molina, Manuel ( coord..)Historia Contemporánea de Andalucía. Junta de Andalucía. Granada 2000.Pás  297-320 y  476-485, 499-504.Garrido Peña, Francisco. “Análisis social del deporte andaluz . En  Gran enciclopedia andaluza del siglo XXI. Ediciones Tartesos. Sevilla. 2001.

[9] Bourdieu,P.El capital simbólico

3 Comentarios

  1. ANDALUSÍ LIBERTARIO

    Resulta triste que por un proceso de ALIENACIÓN inducido colonialmente durante siglos, nos seguimos muchos de nosotros como “objetos” a diseccionar y no como SUJETOS protagonistas de próximos cambios revolucionarios.

    Mas somos cada vez mayor número de andalusíes los que nos negamos a que nos endosen un “alma instrumental”. Tenemos nuestro propio ESPIRITU que han forjado los milenios. De un vigor tal que inunda los departamentitos de los intelectuales, los templos, las asambleas, los mercados o las plazas. ¡Qué cambie todo en todas partes!

    No dejemos que se interpongan los mediocres o los estómagos agradecidos al colono opresor naZionalcatolicista pardo o colorao desleido. Debe renacer nuestra Primavera verde y blanca y fecundar la tierra.

    Es ya tiempo.

    ¡¡¡VIVA AL=ANDALUSIA INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIA!!! VENCEREMOS, VENCEREMOS, VENCEREMOS!!!

    http://www.youtube.com/watch?v=X-YNaLyaSjU

  2. Pepe creo que tu interpretación del pots es correcta en el sentido en que coincide con aquello que yo he pretendido decir. En lo tocante a la cultura andaluza sugiero en el pots una hipótesis de trabajo que no es otra que la siguiente: “La cultura andaluza actual tiene una fuerte capacidad de resistencia, entrenada a lo largo del tiempo, ante las ofensivas culturales exteriores represivas cuando esta represión se focaliza en la abstinencia y la prohibición. Pero cuando el proceso de inculturación se manifiesta por medio de la seducción basada en la permisividad, el estímulo compulso a los sentidos periféricos y la abundancia (como hace la cultura globalizada del consumo de masas) la capacidad de resistencia, y resilencia, de nuestra cultura disminuye ostensiblemente” ¿Qué te parece?.Gracias, de todas formas, por sintetizar tan bien lo que yo complico tan mal

  3. Muy interesante tu artículo Paco, con una virtualidad añadida, tus escritos nos hacen sudar. Si no lo he entendido mal, podríamos afirmar que lo que determina la identidad social, no es la permanencia a una clase social o la identificación con un territorio, sino las formas, reales o imaginarias, en las que podemos consumir. El que Fidel Castro o el musulman que se inmola, aparezcan con el chándal, gorra o zapatillas de una multinacional de artículos de deportes, simbolizarían este proceso. Ir construyendo un nuevo paradigma social y, entorne a él, una hegemonía social alternativa al modo de producción, consumo y de vida capitalista, significaría cuestionar frontalmente el consumismo y el fetichismo de la mercancía, cuestión central esta de la ecología política ¿No?

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