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No hay pueblo sin memoria como no hay libertad sin conciencia. No hay futuro digno y justo sin espíritu crítico. No hay salida equitativa a la crisis sobre la base de las creencias y la fe.

28F Andalucía, conciencia de pueblo y conciencia de clase

Mario Ortega | No hay pueblo sin memoria como no hay libertad sin conciencia. No hay futuro digno y justo sin espíritu crítico. No hay salida equitativa a la crisis sobre la base de las creencias y la fe. Han sido siglos de luchas por la emancipación y los derechos sociales, civiles e individuales. Luchas que han sufrido muchas, muchísimas, derrotas. Hubo tiempos de parón y tiempos de retroceso. Pero cuando llegó el triunfo vino para quedarse y, en tiempos como hoy, de resistencia y retroceso, la esperanza se agrupa en el lugar de la resiliencia.

Un 4D de 1977 el pueblo andaluz se constituyó como sujeto político tras siglos de luchas y represión. No hay marcha atrás. Un 28F de 1980 el pueblo andaluz se constituyó como sujeto jurídico. No hay marcha atrás. Lo quieran la derecha española, la oligarquía andaluza o los centros del poder financiero. No, no hay marcha atrás.

Las y los andaluces, mayoritariamente, saben que la libertad, la igualdad y la fraternidad, los derechos civiles y sociales quedaron vinculados para siempre, en esos días peligrosos de la transición, con su conciencia de pueblo. Con su demanda de autogobierno, de autonomía.

Siendo la comunidad con los perores indicadores de desempleo por razones históricas estructurales, y por razones recientes que tienen que ver con el bipartidismo político que ha gobernado España y Andalucía en estos años de democracia, es la comunidad más agredida y amenazada por el gobierno central. El Partido Popular se comporta de manera infame con Andalucía. Un gobierno de España dirigido por gentes que ponen la mano para recoger la pomada. «España va bien», decían, y tan bien.

Pero aquí, en Andalucía también se encuentran razones menos históricas, más nuestras. Razones recientes que tienen que ver con un PSOE que, tras acaparar la base social de izquierdas, se “madrileñizó” y entregó el futuro a la turba del ladrillo y a los remolinos de los fondos europeos para no impulsar modelos estables industriales, para no cambiar la estructura productiva agraria, ni prever la insostenibilidad social, económica y ambiental de la alianza del poder financiero, el sector inmobiliario y las grandes empresas del sector turístico. Otras estulticias también tuvieron que ver, una izquierda entregada al productivismos y al consumismo y a la gestión orgánica de las diputaciones y los municipios. Cuánto dolor ha traído el abandono de los ideales.

Así, Andalucía quedó entregada al sumidero Español. Ese sumidero del tamayazo, la Gurtel y el Barcenas en un lugar al que un día llamaron rompeolas de todas las españas para disimular con la metáfora el expolio. Ese lugar donde se concentran las élites y la corona para vivir del expolio de las clases populares residan donde residan y vengan de donde venga, con la alianza de otras elites políticas amparadas por el PNV o CIU. Que aquí está el asunto de los ERES, sí, que es es grave, sí, muy grave, pero la escala y la incidencia sobre la putrefacción es muy menor ya que no responde a un sistemático modelo de expolio capitalista y no supone ninguna vía de financiación ilegal del partido implicado.

No obstante, la autonomía nos trajo, lo que ahora está en riesgo, los mejores servicios de salud y educación pública que jamás hayamos tenido, una alta sensibilidad política por la igualdad de género, la atención a la dependencia, y otras políticas sociales que nadie quiere dejar en la cuneta salvo la derecha. ¿Mejorables? Sí, mucho. Pero ya la quisieran en Madrid o en el País Valenciá, las dos comunidades donde el PP ha hecho estragos directos.

Vivimos tiempos de espectáculo, ya lo vio venir Guy Debord. Estamos en el sumun del resplandor. El espectador mira, la luz lo ciega. Cualquier gesto fuera de tono nos despista como el sonido de la flauta de Hamelin. Nos cuesta comprender, nos arrastra la incertidumbre y ni siquiera podemos, o no queremos, aplicar el instrumental científico de la memoria. El neoliberalismos ha operado una lobotomía social. “Yo no soy tonto” dice el descarado lema de Media Mark.

Este 28F de 2013 es la primera vez que las y los andaluces de progreso lo celebramos con movilizaciones en la calle, hay motivos.

Tras las prácticas recentralizadoras del gobierno del PP y las manipulaciones informativas de la derecha extrema centralista se esconde la intención de romper el vínculo entre poder político, ciudadanía e instituciones andaluzas. Se esconde la intención del control total para seguir entregando Andalucía a la Troika y a una Comisión Europea que vive sobre el delirio de la contención del déficit. Andalucía, una de las comunidades con menor déficit del Estado, está sufriendo la coerción centralista sin tener en cuenta nuestras claves diferenciales.

Este 28F de 2013 las y los andaluces salimos a la calle “Por Andalucía, Derechos, Empleo y Dignidad.” Debemos reforzarnos como pueblo, debemos demandar más autogobierno, debemos defender nuestro derecho a decidir de qué modo queremos cooperar con el resto de los pueblos del Estado. Debemos de nuevo vincular nuestra conciencia de pueblo con nuestra conciencia de clase. Por Andalucía, los pueblos y la humanidad.

@marioortega

Un comentario

  1. El principal handicap consistiría en romper y neutralizar los convenidos esquemas, fraguados a hierro y fuego mediante la vil practica de la inversa maslowiana, que hemos introyectado con la expectante convicción de que «el que no está, ahora, comiendo de la olla grade es porque está esperando a comer» y en el mejor de los casos así se lo han hecho creer. Entiéndase como táctica inductiva de la impasibilidad, el o inmovililismo y, por supuesto, de la autojustificación del conformismo interesado.

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