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Bolcheviques con Iphone

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Francisco Garrido.Hay un conocido chiste donde alguien preguntado sobre la temperatura, responde: “Ni frío, ni calor: cero grados”. Pues esto parece ocurrir con el debate sobre la democracia en estos momentos: ni democracia, ni autoritarismo: asamblearismo. Hay quienes creen, o dicen que creen, que frente a la profesionalizada y corrupta vida política de nuestra muy imperfecta democracia  la alternativa es la asamblea eterna.

Pero resulta que salvando, nunca mejor dicho,  la “asamblea de los santos”, todas las restantes asambleas son finitas.  Resulta  harto  imposible que miles, y no digamos millones, de personas se reúnan en plazas públicas cuasi infinitas para discutir hasta la extenuación. Eso no se lo cree ya nadie, ni los bolcheviques con IPad que andan manchando el nombre del 15-M. Todos los que nos hemos criado políticamente en los movimientos sociales, sabemos  dónde conduce el  asamblearismo; en el mejor de los casos al aburrimiento de la gentes y en él peor al autoritarismo populista, desde luego a la mejora de la calidad  y la participación  democrática  no. Aparece, o rebrota, en momentos de graves crisis de legitimación, como el actual,  y se presenta  como una  alternativa simple  e inmediata (es eso que tanta veces hemos escuchado de  “las cosas son muy sencillas”)  de solución de la complejidad política. La demagogia  siempre  encontró en la pereza moral e intelectual, un aliado inestimable.  

Pero todo esto es bien conocido y solo la brutal incultura política que  el consumismo ha introducido en los últimos años, explica que haya que repetirlo ahora, otra vez. Pero he aquí que con la aparición  de internet algunos  han visto la posibilidad  de superar los límites físicos y políticos  que el asamblearismo conlleva por medio de lo que podríamos llamar un asamblearismo  de consola. Ya no es necesaria ninguna plaza, la democracia  directa y  onanista puede ser ejercida  desde la   terminal del PC, el iPad o el iphone de turno ¿pero es esto realmente así?¿No se trata de un nuevo atajo autoritario y simplista frente a la complejidad innata de la democracia deliberativa  y participativa?

Veamos un  sencillo experimento mental. Imaginemos que una  propuesta  política interesante (un programa de infraestructura, por ejemplo) es sometida a debate público en la red  para una toma de decisión colectiva. Pongamos que afecta  a  toda una provincia, Sevilla por ejemplo. Calculemos  que el debate atrae la atención del 5% de la ciudadanía sevillana (sólo el 5%).Supongamos que cada uno de los ciudadanos de este  5% envía una media de cuatro mensajes, con una extensión máxima de los 140 caracteres de Twiter. ¿Que nos encontraríamos? Pues my simple, las cifras son abrumadoras: habría  un total de 320.000 mensajes; tendrían pues  que leer  unos 6 millones y medio de palabras. Con que le dedicáramos  sólo dos minutos a la lectura  y reflexión de  cada  mensaje,  esto nos llevaría a dedicar  640000 minutos, 10666 horas o 444 días (un año y dos meses) para estar al tanto de  lo debatido  y poder toma una decisión mínimamente reflexiva.   Y esto con sólo la participación en el debate del 5 % de la población, o lo que es lo mismo; dejando fuera  al 95% de la población sevillana restante. Necesitaríamos vivir  más de un año en cada año, exclusivamente para poder  debatir políticamente en la red. Sería como la paradoja del autobiógrafo, que ideo Borges, y que tardaba más de 24 horas en narrar cada una de sus 24 horas de vida.

Este pequeño experimento mental  muestra como el asamblearismo es una forma de idealismo especialmente  primitivo y fácilmente manipulable por las estrategias políticas autoritarias. Toda propuesta social, incluida la democracia, ha de ser sometida a un análisis materialista  de las condiciones  de posibilidad, para medir en qué grado y en cuales condiciones  es factible ( y si es factible o no). El asamblearismo, tanto el tradicional  como el de consola,  tiene un grado de facticidad muy próximo a cero. Y una vis atractiva como ilusión muy elevada, al igual que  los m mitos religiosos (dios, el paraíso eterno. De ahí su peligrosidad como mecanismo demagógico de desviación de las demandas de democracia y participación social.

Que nadie confunda, por qué ahí está el truco ideológico, asamblearismo con asamblea; seria como confundir liberalismo con libertad. La denostación  del asamblearismo no lo es, sino al contrario, de las asambleas  que son  células básicas de la deliberación y la decisión colectiva  y espacio natural  de la legitimación democrática. La participación en las decisiones colectivas (la participación democrática) tiene costes  de muy diversos tipos: costes temporales (no todo el mundo tiene , o quiere tener, todo  el tiempo para dedicárselo a decidir, costes de esfuerzo  (la energía y la atención que hay que dedicar a la participación), costes  de coordinación (ineficiencia de la burocracia), costes cognitivos ( no todo el mundo sabe de todo o comprende fácilmente mucho de los lenguajes  políticos), costes de oportunidad (aquello que deja de hacerse por el tiempo que  le dedica a la participación). Y tiene también perversiones como las que se derivan de un uso despótico de las mayorías (con aplastamiento de las minorías), de la ausencia de un procedimiento formal y reglado de deliberación y decisión (con la facilitación de decisiones fraudulentas), de las asimetría de información y poder entre los sujetos (y grupos de sujetos) que participan en el proceso  de decisión colectiva, y  otras más. Esto por no mencionar las paradojas de  la acción y la decisión colectiva enunciadas por M.Olson (como el destructivo free-riders o gorrón) o las inconsistencias de la ordenación de las escalas de preferencia  en las  elecciones colectivas, planteadas en su  archiconocido teorema de imposibilidad de  K.Arrow.

Ignorar estos costes, efectos perversos y paradojas supone  garantizar que se incurre en ellos. Y supone la victoria  de los “culos de fierro” de la izquierda  autoritaria con la inestimable ayuda de los frikis aburridos. El asamblearismo acaba dejando fuera a la inmensa mayoría de las gentes  por agotamiento o aburrimiento. Implica un criterio de selección negativa (quedan los peores) y excluyente (deja fuera a la  inmensa mayorías).Le acaban otorgando el poder  a los profesionales de la “manipulación política”. ¿Y  en qué consiste  eso de   la “manipulación política”?  Pues una forma  oculta de ejercicio del poder. Lo malo no es que ejerzan el poder, lo malo es que lo ejercen ocultamente. La forma de ocultación del poder es muy similar a la  que utilizan algunas especies para defenderse de sus depredadores: camuflados en la maraña de información, mensajes, foros, votaciones comisiones, subcomisiones, reuniones, etc. Desinformar por medio de la saturación de información banal o irrelevante. Desincentivar  la participación por agotamiento a través de la saturación de reuniones y comisiones. Ignorando los costes  se consiga que la exclusión consiguiente aparezca como una decisión libre del individuo que se autoexcluye no participando en el asamblea eterna de la consola. En esto se parecen  a los liberales que afirman que los pobres son pobres por su `propia culpa o los teólogos  de la liberación que proclaman  aquello de que no es Dios  quien condena a los individuos  sino estos mismos  los que se autocondenan por sus acciones.

El poder político más peligroso es aquel que niega que exista. En el asamblearismo se niega demagógicamente que exista poder. Si  el poder formalmente no existe (como dice el asamblearismo), no se le puede designar, elegir, controlar, revocar, responsabilizar, nada. De esta forma se convierte en un poder arbitrario, descontrolado y potencialmente despótico. Por el contrario la primera condición del poder político democrático es la publicidad y la transparencia, seguido de la reglamentación y control formal. Sin publicidad ni reglas de control nada bueno  la democracia y la participación se puede esperar.

Para mejorar la calidad y la intensidad democrática hay que diseñar modelos de toma de decisiones colectivas que tengan en cuenta y sorteen los obstáculos derivados de los cotes o las consecuencias indeseables de los efectos perversos. Esta reforma política es una demanda inaplazable y mayoritaria  como muy bien ha demostrado el movimiento del 15-M, que ha significado una de  las iniciativas  sociales más innovadora desde la transición política. La coordinación de la “inteligencia general” (la que piensa en todo) con la “inteligencia colectiva” (en la que piensan todos y todas) encuentra en las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) un espacio inmejorable para reduciendo costes avanzar en eficiencia y  realización. Pero las TIC no solucionan mágicamente la complejidad del proceso político participativo, ni suponen la realización del  paraíso asambleario. Esto es una ilusión tecnocrática  que encubre una vocación autoritaria aunque sea con iPad  o Iphone en lugar de soviet y bayonetas.   

 

Francisco Garrido.

5 Comentarios

  1. No está mal, algo confuso, y algo pedante con esas citas que se supone todo el mundo conoce a los autores y no, nada.

  2. Lo sé y comparto plenamente tu visión con respecto a esos oportunistas sin escrúpulo, por eso a los que en los setenta iban de “curita-obreros” o redentores del proletariado, sin dejar de fichar en la sacristía y comulgar con el españolismo, les he dedicao mi más afectuoso saludo: ” ‘comunistas’ sueldofijos que le hacen el trabajo sucio a la alta burguesía fagocitando, laminando o difamando toda contestación organizada al sistema…”

  3. No me refería en este post ni a los indignados, ni al 15-M pues considero a este movimiento una de los expresiones políticas más innovadoras y necesarias de la democracia española. Así lo escribí el mismo 16 de mayo, y en los archivos de P36 se puede encontrar. Me refiero a los “culo de fierro” de la izquierda autoritaria que pretenden monopolizar las ceniza de aquel gran fuego de rebelión social y que han encontrado en el uso abusivo, aburrido y torticero de la red, sus nuevo soviet. No hay nada mas repúgnate para el asamblearismo que una buena asamblea.

  4. Machno de Utrera

    Gracias, Paco, por tu personal visión de los indignados considerándoles “bolcheviques con iphone”. Aunque si tenemos en cuenta la alternativa de los MENCHEVIQUES CON ROLEX, como los señoritos Méndez, el gran gourmet coleccionista de relojes o Toxo, el intrépido viajero por el Bático en cruceros exclusivos, los cínicos caraperro de la “carrera” política eterna y dietas de depredador del Serenguetti, los PERROdistas adoctrinadores del “consenso”, los neomariocondes poniéndose las botas a costa de la depauperización cada vez mayor de todos, los tiburones de la banca, los “comunistas” sueldofijos que le hacen el trabajo sucio a la alta burguesía fagocitando, laminado o difamando toda contestación organizada al sistema… Si tenemos en cuenta quienes son LOS QUE NO NOS NOS REPRESENTAN Y QUE CARECEN DE LEGITIMIDAD ALGUNA, los que odian las asambleas porque lo suyo es la disciplina de partido, las listas cerradas y la obediencia al führer cañí de turno, hasta las garrapatas del perro del último hippie despistao y drogao que haya aparecido por una mani del 15-M, nos parecen criaturitas fascinantes, encantadoras…

  5. Gracias Curro, siempre abres un camino más.

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