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Contra el pesimismo

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Francisco Garrido.

“El pesimismo no consiste en estar cansado del mal, sino en estar cansado del bien”. Gilbert Keith Chesterton.

Hay quien cree  que  los espíritus críticos son necesariamente pesimistas. De hecho se llega a decir, en una frase tan estúpidamente tonta como repetida,  que un  pesimista no es sino un optimista bien informado. La cosa  llega a tal nivel  que incluso se reservar  el  adjetivo  de “lúcido” para aquellos  que sólo  anuncian males y sombras. Son muchos los que creen todas estas patrañas y jeremiadas,  aunque son muchos  más los que las escuchan. Y es  por eso hay que  desenmascarar  la  “buena prensa” que tiene todo lo malo.

La izquierda misma, víctima de la impotencia, ha hecho del pesimismo, lo contrario que Celaya  veía en la poesía;  un “arma cargada de pasado”. Un arma  con la cual cree, ingenuamente,  resistir  al delirante futurismo  neoliberal. Nada bueno ni inteligente se ha hecho sobre la base  del pesimismo. Lo contrario del pesimismo no es el optimismo sino el entusiasmo.  Todo lo bueno, libre y noble ha tenido algún  hilo rojo que le unía al entusiasmo. La crítica del pesimismo es hoy una condición para cualquier  tipo de  crítica. Sin esa precondición el  ejercicio de la crítica corre serio peligro de convertirse  en simple eutanasia  de la razón .

Según Naciones Unidas, desde Cristo, el conocimiento de la humanidad se duplicó en 1750 la primera vez, luego en 1900 y en 1950…hoy sucede cada 5 años, y se estima que en el 2020 se duplicará cada un mes. Cuando un niño  o na niña nacido hoy termine sus estudios universitarios, los conocimientos de la humanidad se habrán cuadruplicado. Cuando ese mismo niño cumpla 50 años, se habrán multiplicado por 32. Además, el 97% de los conocimientos que se tengan entonces en el mundo habrán sido adquiridos en los 50 años desde que él nació.

Si los últimos 50,000 años de existencia de  la humanidad se dividiesen en generaciones de unos sesenta y dos años, habrían transcurrido, aproximadamente, 800 generaciones. Hace sólo dos generaciones, por ejemplo que el  ser humano cuenta con la luz eléctrica en casa, o con el automóvil para desplazarse, o con el avión para enfrentar grandes distancias. La 800ª generación marca una ruptura tajante con toda la pasada experiencia humana, porque durante la misma se ha invertido la relación del  ser humano  con los recursos, de pronto, la información, el conocimientos pasan a constituir los más valiosos recursos humanos.

El 80% de los científicos que han existido en el transcurso de la Historia viven hoy en día. Cada minuto estos especialistas añaden 2.000 páginas a los conocimientos científicos que posee la humanidad. A una persona le llevaría 5 años leer la información que generan cada 24 horas. El conocimiento impreso se duplica cada 8 años y en los últimos 30 se ha generado más información que en los 5.000 años anteriores. Todos los días se transfiere por Internet el equivalente a 300 millones de páginas. Además Internet se multiplica por dos cada año y la World Wide Web ofrece el doble de información cada 90 días.

El volumen de noticias e información que manejaba un hombre  del siglo XVI en toda su vida es inferior al que cualquier hombre  o mujer actual puede leer en una edición del New York Times del Domingo. Dicha avalancha tiene consecuencias negativas ya que puede producir confusión e incluso atrofia mental, debido a que las informaciones emitidas por los medios de comunicación social son en su mayoría superficiales y desordenadas, imposibilitando al individuo que las recibe sacar conclusiones generales y razonar sobre las mismas.

Se calcula que anualmente se publican más de 15.000 gacetas científicas y que a diario se editan más de 1.000 libros nuevos. Se estima que las grandes bibliotecas del mundo duplican su patrimonio cada 14 años. En 1970, cuando la nave Apolo 13 se perdió en el espacio, los ordenadores de la NASA tardaron 90 minutos en dar con la forma de recuperarla. Valiéndose únicamente de papel y lápiz, a un científico le hubiera tomado un millón de años hallar la solución.

Un modelo de Iphone 4 tiene un  peso de  unos 200 gramos. Las funciones y habilidades que realiza (teléfono, Tv, PC, DVD, reloj, maquina de fotografía y  vídeo, grabadora , etc)  sólo hace diez años requerían de un mínimo de 30 Kilogramos .Este teléfono móvil  requiere de una 150 veces menos  materia que la que se necesitaba  solo hace diez años para producir el mismo tipo de trabajo o servicio. Si esta  tasa de reducción se mantuviera el  teléfono  móvil del 2020 sería casi invisible. Este ejemplo nos sirve para ver como la eficiencia  local, ha ido mejorando espectacularmente mientras que, paradoja política,   empeoraba la  eficiencia  global  ( Jevons formulo una teoría que explica esa paradoja)

En el siglo XX han vivido más seres humanos que la totalidad  de la  suma de aquellos que existieron  en  toda la historia de la humanidad. En los últimos veinticinco  años se ha reducido la pobreza,  el analfabetismo, la desigualdad entre hombres y mujeres, la violencia étnica, la criminalidad, las guerras, la  mortalidad y ha crecido la esperanza de vida y en consumo de calorías percapita  en todo el mundo. Es cierto que en el  África  subsahariana esta tendencia no ha sido así. Y ello representa un gravísimo problema que no debe ocupar  pero esta los enormes éxitos globales.

El siglo XX ha sido el siglo de las mujeres. El siglo XXI lo será aún más. La revolución feministas nos ha liberado de tanto dolor  y sometimiento   al  mismo tiempo  que ha puesto en circulación tanta inteligencia, trabajo  y virtudes sociales  como acumulaban más de la mitad de la humanidad, anulada  por el patriarcado. Los enormes logros científicos y tecnológicos antes descritos hubiesen sido imposibles  sin la revolución feminista. El éxito  arrollador de las mujeres es un GPS para el optimismo político de los movimientos sociales

Por contraposición a estos datos  hay dos sombras en el horizonte que amenazan acabar con todo: La  primera, y más grave, es la crisis ecológica que está causada directamente por el enorme éxito que ha  tenido la humanidad en estos últimos cien años. A nuestra especie  le puede ocurrir lo  que a otras especies:  morir de éxito. Pero ojo, nuestro riesgo no se derivan de que vamos a peor sino que de no paramos de ir a mejor, no se deducen del  fracaso sino del éxito, no son el producto de nuestra estupidez sino de nuestra inteligencia. La crisis ecológica  establece una fractura ente la especie y el  entorno natural.

La segunda sombra es la desigualdad. Hemos reducido la pobreza pero hemos aumentado la  desigualdad. Pero esto no se ha producido  tal como  proclama cierta opinión  altermundista: ”Los ricos  son cada  vez más ricos y los pobres cada vez más pobres”.  La cosa ha sido  ecológicamente  peor: los ricos son cada vez  más  ricos y los pobres son cada vez  menos pobres.  El problema  social es que por cada a piso que  asciende un pobre, los ricos ascienden cuatro, cinco…La desigualdad mina la cohesión social,   dificulta  la cooperación y vacía  la democracia. Hay más conflictividad  social derivados de la desigualdad que de la pobreza.

Productivismo ( crisis ecológica) y capitalismo ( desigualdad) no son , ni representa el motor ni la esencia de los enormes éxitos adaptativos que hemos indicado.Más bien son los contrario; el freno , el gozne perverso de una línea de progreso que puede ser dinamida por la irracionalidad que gobierna la racionalidad cientifico-técnica.  No vivvimos mucho mas años, ni tenemos dispoibles mas calaorías, ni hay menos  violencia y pobreza , ni las mujres tienen mas igualdad, ni la eficiencia  tecnológica  avanza aceleradamente por que haya bancos, capitales especulativos,  gobiernos corruptos,  empleos  precarios o bolsa en Nueva York . Todo esto es el producto de la experiencia social  acumulada que es la ciencia y la tecnologia. Los pesimistas de izquierda confundiendo ciencia y capital , acaban  tirando al “niño junto con el agua sucia”.

El  complemento funcional del optimismo tecnocrático neoliberal es una izquierda  pesimista, melancólica, moralista, meramente  resistente. Una izquierda que  despavorida grita ante el futuro lo que el paralítico del chiste en Lourdes, mientras cae cuesta abajo: “¡Virgencita que me quede como estoy¡”. ¿Acaso no es esa la verdadera consigna de los sindicatos  españoles  en estos últimos  meses? .Nunca hemos tenido ante nosotros retos tan enormes pero tampoco nunca hemos tenido instrumentos tan potentes. La enorme inteligencia social  que ha causado nuestro éxito  y que a su vez ha generado las condiciones  para nuestra  propia extinción; ha dado también  lugar a la conciencia ecológica y a la misma  elaboración de modelos de  sociedad sostenible. Nadie más crítico con nuestro modelo social que la ecología política. Nadie más optimista que la ecología política. ¿Por qué? Pues porque saben, al modo de Höderlin,  que donde  está el peligro está la solución.

6 Comentarios

  1. No voy a decir genial, porque para algunos este adjetivo tiene connotaciones que no comparto, pero pienso que lo es. Es también útil, real, necesario. Nunca he entendido el pesimismo de la izquierda y comparto el entusiasmo por los cambios. Como bien dices “nunca hemos tenido ante nosotros retos tan enormes pero tampoco nunca hemos tenido instrumentos tan potentes”.

  2. José María Temprano

    Francisco Garrido apunta aquí algo que es fundamental para las actuales (y por supuesto para las venideras) generaciones de militantes de idearios políticos ecologistas y de izquierdas:
    el mundo en el que nos gustaría vivir, incluyendo sus modelos de relación política entre humanos y de convivencia con otras especies vivas de nuestros entornos, necesita de aportaciones científicas y tecnológicas que nos permitan resolver, o al menos controlar, los problemas de desigualdad y de desregulación ecológica en que hemos caido.
    Ejemplo del día: los pesticidas de síntesis parecen ser la causa de la muerte masiva de las abejas, pero esto lo sabemos gracias a la ciencia, la investigación y la rápida diseminación de las noticias que acontecen en lugares remotos.
    Estoy de acuerdo con Garrido, es hora de reclamar en voz alta la ciencia y conocimiento para la izquierda.

  3. Optimismo y pesimismo son categorías aplicables a la política. El pesimismo es un veneno paralizante. El optimismo un inhibidor de la racionalidad. Como vien dices es el entusiasmo el antídoto de pesimismo, y la ciencia y el pensamiento crítico el antídoto del optimismo, el combustible de la acción, desde luego, el entusiasmo.

  4. rafa rodríguez

    solo añadir un matiz, el capitalismo es la causa no solo de la desigualdad sino también la crisis ecológica.Por supuesto que puede haber desigualdad y crisis económica con otros sistemas productivos pero en la realidad concreta de nuestro tiempo la desigualdad, la crisis económica y también la destrucción de las identidades nacionales tienen una raiz común: la globalización capitalista.

  5. CONTRA EL “OPTIMISMO” INFUNDADO:
    “Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay”. José Saramago

  6. Me parece genial, con perdón.

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