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Cuando el orden de los factores si altera el producto

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Francisco Garrido.

Leo que desde Madrid el líder de Equo Juantxo López Uralde lo primero que dice sobre las elecciones en Andalucía  en Facebook es: “El PSOE e Izquierda Unida pueden ahora modificar la Ley Electoral en Andalucía. Sería un gesto para una mayor y mejor democracia”. ¿Lo harán?”.Un error, un error que en medio de este fin de época, las fuerza minoritarias alternativas nos dediquemos  a decir aquello de “¿Qué hay de lo mío?”. La mejor forma de no cambiar nunca la legislación electoral  y de toma de decisiones  colectivas (referéndum, ILP, NIP , jurados deliberativos etc)  es separar esta reivindicación del cambio social y ecológico necesario.

El error de Juantxo será eso sólo un error, como los que cometemos todos, no es eso lo  interesante sino lo que tiene de indicador de ideas que están en el ambiente político. Causalmente en este mismo día Rosa Diez se ha despachado con la misma exigencia y con igual prioridad temporal. La idea que está en el ambiente político es la desconexión entre  democracia e igualdad, o lo que es lo mismo;  entre subsistema político y subsistema social.  La democracia  es una forma de vida (como nos dice el republicanismo) , no  sólo un método  de decisión  (como nos dicen los liberales). Nunca fue una reivindicación de los poderosos y de los ricos sino del pueblo (los sin poder) y de los pobres ( los sin comida). Es pues un asunto de los  “sin” no de  los “con”. Cuando se desconecta  el método de decisión y los valores y objetivos asociados, performativamente, a este método; el fraude no se hace esperar. La democracia no se puede disociar del reparto de la riqueza, del paro, de la crisis ecológica, de la igualdad de género, de las asimetrías territoriales. Algo de esto pasó, pero al contrario, con el estalinismo que también fomento esa fractura entre democracia e igualdad  y acabó,  en el nombre de la igualad,  eliminado la democracia y finalmente la igualdad misma.

Afortunadamente hay muchos y muchas que sin leer a Harrintong entiende este matrimonio indisoluble, este si, entre política (democracia)  y sociedad  igualdad). El pueblo de izquierda  andaluz,  en un alarde de inteligencia colectiva, ha dado  una lección de estrategia política. Que lo primero que exijamos a  ese  futuro gobierno  andaluz ( PSOE-IU) sea el cambio  en la legislación electoral y no  el abordaje de los gravísimos problemas sociales y ambientales de Andalucía,  creo que es un error,  como mínimo de comunicación. Cuidado, no digo que el cambio en la ley lectoral  no  sea  necesario, que lo es; digo que no debe ser lo primero que exijamos. Pues se podrá entender que lo que más nos preocupa  no es lo que la información objetiva nos dice (lo que es más grave), ni lo que la ciudadanía demanda   (la percepción social)  sino lo que más nos interesa como formación política minoritaria. El gozne donde se articula la percepción objetiva sobre la gravedad y la radicalidad de la  situación  con la percepción subjetiva que los ciudadanos y ciudadanas tienen de esta; es el gozne donde se sitúa el discurso y la acción política. Lo demás,  son “asuntos municipales”  como decía Foucault. Cosas  que sacadas de su contexto solo preocupan a los profesionales del tema. No olvidemos que  en la comunicación de masas, como en otros asuntos que implican coordinación social,  el orden temporal  (lo primero, lo segundo que digo o hago), es una forma poderosa de trasmisión  indirecta de prioridad.

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