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De estados y lenguas

camiseta lenguasHay dos leyendas liberales sobre el contrato social originario. En ambas el hombre era un lobo para el hombre. En ambas, reunidos los hombres deciden salir del estado de naturaleza y para ello ceden una parte de su libertad natural a un nuevo hombre artificial llamado estado político. Pero para la primera versión (Hobbes) esa cesión de derechos y libertades naturales es irreversible. En cambio, para la segunda versión (Locke), los humanos cedimos los derechos en préstamo condicionado a que el estado garantice y proteja el margen de libertad natural que nos reservamos. Si no lo hace, lo disolvemos. Llamaremos republicana a esta segunda versión del liberalismo.

Una familia hispano-parlante de Ecuador se instala en Barcelona y se encuentra con el catalán como lengua vehicular de la enseñanza de sus hijos. Otra familia del mismo origen llega a Lisboa. ¿Podemos imaginar que exija una educación en español para sus hijos? ¿Cuál es la diferencia? Obvia: que Lisboa no está en el Estado español y Barcelona sí. Con un poco de suerte, en un par de décadas o siete, la constitución vigente en Lisboa, será la misma que en Barcelona: una constitución europea. ¿Cuál será entonces el argumento en favor del espa ol en la escuela pública catalana? Lo veremos, pero no es difícil imaginar que sea una simple oposición a la constitución europea basada en un nacionalismo de estado.

Hay a quien le importa más la salud de la lengua que la salud del estado. Así dicho puede parecer una boutade, pero sólo se trata de considerar al estado como un instrumento que si no funciona se disuelve y a la lengua como constitutiva de lo humano y de lo social. Carlos Fuentes habló de la “patria de La Mancha” y a mí me parece una metáfora bellísima: la patria cultural de cuatrocientos millones de hispanoparlantes es la misma. Mi patria es la de Borges y la de Roa Bastos, la de Gabo y la de Vargas Llosa, por citar a un firmante del manifiesto en defensa de la lengua común. Pero la misma patria no significa el mismo pasaporte: ni los andalusíes de Marruecos, ni los sefardíes de Salónica o Israel, ni los ecuatorianos tienen el mismo pasaporte que nosotros. Sin embargo, compartimos pasaporte con un eslovaco y un chipriota. De manera progresiva y ojalá que imparable, vamos compartiendo moneda y estado con fineses y griegos, con daneses y checos. La patria y el estado no tienen la misma extensión: son registros diferentes. Y la lengua pertenece al registro de la nación y no al del estado.

A lo mejor Kant estaría de acuerdo con esto, desde luego Hegel no. Hegel decía que el estado es el principal descubrimiento de la humanidad: antes que el fuego o el arado, lo principal que ha hecho la humanidad es el estado (por supuesto Hegel, escribiría esta palabra con mayúscula, aunque la lengua española le permitiera hacerlo con minúscula). Los firmantes del manifiesto en defensa de la lengua común, practican un nacionalismo de estado desacomplejado, ya no son franquistas, sino demócratas pero no federalistas, ilustrados pero no republicanos. Los lidera Rosa Díez y ellos no tienen la culpa del entusiasmo de Losantos que ha colgado el manifiesto en su periódico digital y lleva más de sesenta mil adhesiones. Subirán y mucho en las próximas elecciones europeas. Después dirán que para qué diecisiete leyes de educación, para qué el Servicio Andaluz de Salud y para qué un parlamento en Santiago de Compostela. En el manifiesto lo anuncian: si hay que cambiar la Constitución, se cambia. En Euskadi y Catalunya están preparados para el embate. Tienen nacionalistas tan irredentos como ellos, tan aldeanos como ellos, que los frenarán. En Andalucía no tenemos ese freno. Nuestro nacionalismo siempre ha sido republicano y mundano, muy poco aldeano y muy anarco. Conclusión, perderemos otra vez. Ojalá me equivoque, ya saben que soy muy mal analista político y muy alarmista. Cómo ellos.

2 Comentarios

  1. Desde el punto de vista mio como catalán que soy, pienso que se entra n una dinámica obstruyente, ya que se quitán barreras, los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos, se creen que la lengua es suya cuando la lengua no es de nadie sino de todos.
    Un abrazo de Carlos.

  2. Que pedazo de publicación tenéis.Enhorabuena.
    javier.

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