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Del capricho al castigo

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Francisco Garrido.03/12/2011.

La “democracia  de mercado” había convertido a los ciudadanos  y ciudadanas  en sujetos caprichosos a los cuales había  que halagar hasta la indigestión. Los “partidos políticos” actuaban como  de empresas productoras  de   ilusión  que los consumidores compraban por medio del voto. Continuamente  a los votantes  se les prometía  cosas imposibles como aumentar  el  gasto y reducir los impuestos,  jubilaciones doradas en fondo de pensiones privados, créditos mucho mayores de los solicitados,  viajes por medio  mundo al precio del autobús del pueblo, AVE para ir al trabajo, aeropuertos  en el jardín y helipuertos en las azoteas. Eso si, de lo fundamental nada , se podía elegir entre caprichos consumistas pero  de la democracia económica o ambiental ni hablar. Literalmente, ni hablar. Los alcaldes hacían referéndum sobre las fechas de las fiestas del  pueblo y los presupuestos  participativos decidían  el  color  de los bancos del parque.

Pero en esto llego la crisis y mando parar. Y todo lo que antes eran elogios y promesas se tornaron reproches y amenazas. Hemos pasado de que convertir  los  capricho  en necesidades a convertir las necesidades en caprichos. La sanidad, la educación, las prestaciones de desempleo o la jubilación a los 65 años; son presentado por el nuevo político castigador  como “lujos asiáticos”  que debe ser enterrados. Del “padre  consentidor”  hemos pasado al “padre severo”: del “niño mimado” al “niño castigado”. Si hasta anteayer los políticos competían en quién prometía más, ahora compiten  en quien recorta  más. Si los asesores de imagen recomendaban  mensajes  aduladores  ahora recomiendan mensajes  admonitorios y punitivos.

El modelo prototípico de ese nuevo político  es María Dolores Cospedal. Su imagen   de “estricta  institutriz” no asola a diario con nuevos castigos  y amenazas. Cuando fija su mirada obsesiva sobre la cámara, parece gritar. ¿ Que creíais que  la fiesta iba a durar siempre? Hay quién de  ella, como  de Esperanza Aguirre, que ses la “dama de hierro” española. Puede que sea dama y  puede que sea de hierro (de lo de española ni  dudamos vista  las mantillas que gasta) pero hay algo  terrible que las diferencia de Tatcher…  La nueva  revolución conservadora,  a diferencia  de Tatcher y Reagan  en los años ochenta, no  prometen el paraíso del mercado  privado frente  a los  males del demonologizado Estado;   ya sólo asustan, amenazan, castigan.  Ya no hay paraíso, a lo sumo purgatorio. Hoy ese paraíso se parece demasiado  al infierno como para tratar de seducirnos con él.

 Pero no todo cambia , hay algo que continúa: seguir considerado a la ciudanía como menores de edad. El abortado referéndum griego es un ejemplo escandaloso. Las gentes no pueden decidir sobre el futuro de sus vidas. Lo fundamental no puede estar sometido a las decisiones democráticas directas. Ante este nuevo  ciclo castigador  ¿reaccionaremos con la pataleta infantil del “consumidor frustrado” o con la dignidad del ciudadano indignado?. He aquí un interesante  dilema para los tiempos que vienen.

Un comentario

  1. ANDALUSI LIBERTARIO

    Ay, Curro, ni “consumidores frustados” porque jamás hemos tenido la mayoría sueldos para ejercer de eso como en Europa, ni indignados “ciudadanos” porque siempre nos han recordado, con tratos degradantes, mentiras y discriminación que no somos sino SUBDITOS.

    La única esperanza que tenemos, cuando la voracidad de los tiburones prosiga insaciable, es que a algunos no nos dejen completamente en pelotas como a aquel “pequeño saltamontes”…

    http://www.youtube.com/watch?v=3h5ZpdALEEU&feature=related

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