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Del rey poeta al rey de las hamburguesas

hamburguesas 7

 

Manuel Machuca.

El restaurante Al- Mutamid ha desaparecido. Uno de los grandes lugares para comer en Sevilla, donde en otros tiempos era difícil conseguir mesa, atestado como estaba de comensales que pagaban con tarjetas ajenas, cerró sus puertas hace unos meses. La misma historia de tantos otros, que entraron en crisis a consecuencia de la contagiosa crisis de sus usuarios. Algunos echaron el pestillo y sus locales aguardan tiempos mejores; otros resisten su lenta agonía con cartas más económicas; los hay que pagan su penitencia transformados en un chino de todo a un euro, y también los que han transformado su modelo de negocio.

Al- Mutamid ha sido de estos, y manteniendo en parte su dignidad real, ha cambiado de dinastía. Y de rey poeta del glorioso pasado andalusí, se ha transformado en miembro de la familia real estadounidense, que también está en su ocaso, pero a la que todavía no le ha llegado su día de Apocalipsis. En unos días Al- Mutamid será Burger King, el rey de las hamburguesas.

Al ver izar el redondo logo rojigualda bajo fondo blanco de la dinastía Burger, junto a la que fue sede de la sección femenina de Falange Española en el barrio de Nervión, no pude sino pensar en la carga simbólica que ello contenía. No en vano, la caída de un restaurante que, junto a otros muchos, era fiel reflejo del despilfarro con cargo a la burbuja, del tirar con pólvora del rey (ya se sabe que todas las casas reales se protegen unas a otras), se resolvía con otro de los peores estandartes de la época, la grasienta comida rápida con la que envenenar a nuestros hijos y cambiar las costumbres alimenticias que manteníamos desde siglos.

La sustitución de Al- Mutamid por Burger King  me recuerda a solucionar la crisis española cambiando a Zapatero por Rajoy, dos caras de la misma moneda: enmendar los problemas con recetas rápidas, que son más de lo mismo, por mucho que aparentemente no se parezcan.

La crisis no necesita de los langostinos de Al- Mutamid ni de las hamburguesas de Burger King. Precisa de cambios más profundos, porque ambos no son los causantes del problema sino sus consecuencias. Representan el espejo de una época, su cruda metáfora. Una crisis que es económica y financiera como consecuencia, porque sus raíces están en que los únicos valores que se han tenido en cuenta son aquellos que cotizan en bolsa.

El modelo King Al- Mutamid se desangra y desgraciadamente va a pasar mucho tiempo para que nos demos cuenta de dónde está la solución. Que no es otra que cambiar de forma radical el modelo.

El nuevo modelo no podrá ser nunca más el de crecimiento ilimitado sobre recursos limitados, repartidos desigualmente gracias a ese calvinista vivir para trabajar, trabajar para amasar, amasar como símbolo de éxito y éxito como reflejo de gloria eterna. Una gloria eterna en la que Dios debe estar despierto, no vaya a ser que uno de estos le robe también su trono.

Con el capitalismo agotado, porque en los últimos decenios el crecimiento sólo lo ha mantenido la especulación, debemos abrirnos a un modelo redistributivo de la riqueza. Como espejo, el de la salud pública: la salud personal depende también de la colectiva. Como filosofía el espíritu Ubuntu que llevo a Nelson Mandela al poder: el ser humano sólo se humaniza a través de la humanización de los demás. No se trata de colectivizar, sino de buscar tu felicidad a través de la felicidad de los otros. De buscar la felicidad no a través de tener cosas como hasta ahora, sino de ser. Y para ser humanos qué mejor vía que la educación, como punto de partida para dotarnos de autonomía y capacidad de decisión.

En todo caso, los mercados y su huida hacia delante no son la solución. Aunque hayan convertido las democracias en bidictaduras, aunque consigan victorias pírricas como su actuación decisiva para evitar el triunfo de la izquierda en las elecciones griegas. No podemos confiar en que nos saquen de la crisis quienes cuando te miran lo que hacen es tasarte, y mucho menos que lidere las soluciones un país que perdió todas sus guerras y que al derrotar al Imperio Romano metió a Europa en la oscura época de la Edad Media.

El rey poeta ha caído derrotado por el monarca de las hamburguesas. El buey de Kobe ha sido sustituido por una doble Whopper, y los percebes se han transformado en alitas de pollo. Habrá que tomar de nuevo La Bastilla, para que no nos la sigan dando con queso.

Un comentario

  1. Pueblos en pie!!! Venceremos!!!

    Ah, ¡qué triste fin para “Almutamid”…! ¡Qué culpa tenía él de tanto pijo hortera fardando de visa y chingona trepa! Ya lo dijo también el poeta de ese remedo taifa de los antiguos califas abbasidas:

    “ERA COMO AQUEL GATO QUE INFLANDOSE SE CREYO CONVERTIDO EN LEON”

    http://www.youtube.com/watch?v=ytiinKZuJZ4&feature=related

    http://www.youtube.com/watch?v=2ln_QYaIgA4

    Ver lo que ve la vida y lo que desfigura la muerte…

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