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Delación y denuncia

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Hay un escritor, que es escritor por que escribe, montando una caraja contra la ley que prohíbe fumar en establecimientos  públicos. Este escritor especializado en “hazañas bélicas”  (alguno recordaran todavía el famoso TBO),  episodios nacionales y tercios de Flandes ; dice que lo peor no es que no te dejen fumar si no que la ley y las autoridades  están legalizando la delación (o sea lel chivateo). Este escritor,  que  pertenece   al selecto club joseantoniano de los que “aman  a España por qué no les gusta”,  ve en esta  incitación a la delación  una antesala del genocidio judío. De tal forma que para él  limpiar de malos humos los bares y llenar de malos humos las cámaras de gas , es más o menos lo mismo. El recurso argumental  a los nazis es un indicador  cuasi infalible de ausencia de argumentos. La  conocida  Ley de Godwin lo describe  así : “A medida que una discusión online se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis, tiende a uno”.

A este escritor se la han unido otros escritores , de mayor calidad literaria, como  su conmilitón  Julián  Marías  o Almudena Grande  ( vaya carrerón  de  “causas nobles” el de esta mujer: los toros , el tabaco, le  queda  sólo la  legalización de los duelos a  navaja y la vuelta de la capa española). En realidad el tabaco es lo de menos el asunto es seguir  con  la monserga de  las supuestas  libertades  perdidas: la libertad de  agredir ,la libertad de insultar , la libertad de discriminar , la libertad de envenenar ,la libertad de contaminar. Ya lo hemos oído muchas veces.  La derecha se ha apuntado a la campaña y hasta el  hipócrita de Mariano Rajoy dice que se han opuesto a una ley que han votado favorablemente  en el congreso hace sólo unas semanas.

En el  fondo de estas acusaciones  se  confunde delación y denuncia. La  distinción entre delatar y denunciar no es jurídica  sino moral o política. Todo ciudadano que tenga conocimiento  de  una infracción de la ley tiene el derecho de denunciarlo. Si se trata de una infracción penal grave (asesinato o violación por ejemplo) tiene además  la obligación de hacerlo so riesgo de ser acusado de encubrimiento. La denuncia no va dirigida  necesariamente contra alguien sino contra algo. Identificar al autor de ese “algo” es ya asunto de la policía y del poder judicial. La denuncia es un instrumento de defensa de los derechos que la ley ampara..L Las grandes organizaciones de defensa de los derechos civiles  las  de consumidores  , las organizaciones de mujeres o las ecologistas  tienen  en las denuncias ciudadanas una de sus armas más  eficaces

Por el contrario a la denuncia, la delación es propia de regímenes dictatoriales o totalitarios. En la delación hay un servil servicio a los poderosos en perjuicio de compañeros, colegas, vecinos. No persigue la delación la protección de derechos  sino  la concesión de favores  o el indulto de castigos.  En la delación el delator se pone del lado del fuerte. La delación solo prospera en un clima moral y político de represión,  grandes desigualdades y ausencia de libertades y derechos fundamentales.

La denuncia es un instrumento garantista  de ejercicio de la ciudadanía democrática. EL ciudadano que denuncia  al que fuma en un bar, por ejemplo, está defendiendo el derecho universal a la salud y su derecho individual a no ser intoxicado y agredido con  el humo del infractor. ¿Diría alguien que quién denuncia  al que le agrede físicamente o le roba es un delator?¿Algunos de estos escritores calificarían como delación las denuncias contra quien atenta contra  la libertad  de expresión  y de pensamiento?. ¿Por qué entonces  llaman delator  a quien defiende el (su) derecho a la salud?. ?.¿Si denuncias al banco por que te cobra comisiones ilegales eres un delator?.

Desde hace años los servicios de inteligencia occidentales  vienen utilizando una estrategia de comunicación basada en la introducción de lo que hemos llamado “disruptores conceptuales” (en analogía con los disruptores endocrinos) (www.ifs.csic.es/foro/Pena2.pdf<). Ejemplos de “disruptores conceptuales” son  expresiones del tipo de  “guerras  e intervenciones humanitarias” “terrorismo”, “guerra preventiva”, ”misiones de paz” “comunidad internacional”  y otras. La función de los disruptores conceptuales es introducir en los códigos de comunicación de masas  términos y expresiones  distorsionando en un sentido antagónico el significado común de los mismos.  Denominar a las denuncias  “delación” es un ejemplo de ello. El disruptor  conceptual actúa en una doble dirección. O bien usa el prestigio social de un término para asociarlo  a acciones socialmente   denigradas. O bien  usa el desprestigio de una expresión para criminalizar acciones  comúnmente consideradas positivas y legítimas. Este es el caso de la confusión deliberada entre  el infamante término de la delación y  la muy honesta expresión de la denuncia.  Denunciar a los que denuncia eso sí que no es denuncia sino delación.

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