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El mito de la unidad, la fuerza de la cooperación y P36

bici familiar

 

Francisco Garrido.

Unirse  para tener más fuerza es un simple ejercicio de vigorexia política que nada nos dice del  objetivo para  el  que esa fuerza se quiere emplear.  La unidad por la unidad y el incremento de la fuerza electoral como objetivo en si mismo valido es una aberración que los profesionales  de la política ha inoculado como  un valor. Nada más lejos de la realidad. La izquierda alternativa no ha sabido todavía desprenderse de ese  mito  uniformizador heredado de la izquierda  terminal (stalinista  o socialdemócrata). ¿Qué anida tras ese mito? :  la  “pasión privada de la política”, la conversión de  la cosa pública  en problemas organizativos. Esa obsesión insana  por los “asuntos internos” de  las organizaciones, por la listas electorales, por  todo lo que afecta a los políticos pero no a la política. Es  la política del serrallo que también describió Montesquieu; cargada de intrigas,  traiciones, alianza. Los  esclavos  castrados, alejados y aislados del mundo se entretienen acuchillándose entre si  para  disfrute del sátrapa o el despota que gobierna tras la celosías.

Esta “pasión privada de la política” es el reflejo de dos  condiciones externas que la determinan: una, la inexistencia, en el marco de la izquierda, de un proyecto  alternativo al capitalismo globalizado y la consiguiente  derivación de la acción política   en mera praxis de la gestión. Esta desideologización es  coherente  con  el desempoderamiento de la política:   Las decisiones  se toman fuera del espacio público  democrático (en el económico). Banalidad ideológica e impotencia política crean un caldo de cultivo óptimo para la cháchara permanente sobre los “asuntos internos”. Hasta tal grado esto es así que mucha gente cree que eso  es en realidad  en lo qué consiste la política y desprecian la acción social como activismo  o  la producción ideológica  como “especulación teórica”.

El segundo  condicionante  externo es  el modelo de democracia realmente existente. Una democracia  de mercado donde la competencia y el conflicto son los únicos escenarios  posibles.  Competir  hasta morir, en todos los niveles  y en todo los momentos;  eso  es  lo que aprende el militante de partido o sindicato en la actualidad. Una ley electoral que castiga a las minorías y a las estrategias y conductas políticas cooperativas, es el soporte normativo de este modelo . En una estructura de oportunidades  como esta, la suma de fuerzas  se convierte  en  un objetivo  prioritario por encima del “para qué” y del “porqué”, pura tautologia estratégica. El éxito, entendido como  la victoria sobre el competidor,  es un objetivo que ha de alcanzarse   a cualquier precio. El estímulo permanente de la  competitividad política genera un doble efecto: adictivo en los  actores políticos,  y  agotador en los ciudadanos consumidores.  Los  primeros (los actores políticos) olvidan cualquier conexión con la realidad inmersos en sus orgias  competitivas internas. Los ciudadanos hartos de la impostura política llegan a creer que  el problema es la política cuando el problema es que no hay política.

En este conjunto de condiciones externas  el mito de la unidad juega  para  la izquierda  que quiere ser otra; el mismo  papel  que el agua del mar para el náufrago.  Un recurso simple, inmediato  que resolverá´ el vacío, la impotencia y la dispersión a la que está sometida en medio  de este  “desierto  de Arizona” que es  la  democracia de mercado. El espejismo  de   la unidad  tendrá, como el agua salada, el efecto exactamente  contrario  al perseguido.  No hay atajos simples  para  enfrentarse a esta crisis civilizatoria. La clave no está en sumar  los distintos “club de la lucha “en que ha convertido la izquierda sino en superar la “pasión privada” como motor político.

La apuesta  de P36 no ha sido por la unidad (y mucho menos por la uniformidad) sino por la cooperación. Mientras que la unidad es un proceso binario (hay o no hay, se está dentro o  se  está fuera), que no permite ni modulación ni graduación;  la cooperación  es difusa  y modal y permite una geometría variable de convergencias y experiencias compartidas entre actores políticos y sociales muy diversos. El mito  de la  unidad  tiende  a la reducción artificial  del pluralismo;  la cooperación por el contrario  encuentra, a un precio muy asequible,  espacios de intersección  comunes. La  amenaza de la uniformidad es un demonio familiar del mito unitario; para la cooperación  el reconocimiento de la diferencia  es una precondición  constitutiva.  La apuesta de P36 nunca fue crear un nuevo partido, ni una gran coalición de todos aquellos que no tienen con quien coaligarse.  La apuesta de P36 tiene que ver con la producción de las condiciones que permitan el florecimiento de nuevas opciones políticas en un sentido que va  más allá de lo partidario aunque lo incluya. Nuestro territorio son los conceptos  y lasmetáforas,  que para un pensamiento ecológico como el nuestro, nunca son abstracciones desencarnadas sino estados mentales (cognitivos) y sociales (comunicativos) que operan  e interactúan “en” y “con” el ambiente.

P36 ha intentado invertir este proceso  construyendo un  modesto territorio (y un no menos modesto  laboratorio) para el  fortalecimiento de lo común, desde la autonomía  y la pluralidad que  permite la  cooperación.  Produciendo ideas e ideología, conectando y compartiendo experiencias, impulsando nuevas metáforas  compartidas. Elaboramos  y difundimos mapas , diseñamos  caminos  para que fuera,  alguien, los transite. No trabajamos para nosotros y nosotras y  hasta ahora la “pasión privada de la política” no nos ha tentado. Teniendo  en cuenta la novedad del intento, los recursos  y el tiempo disponible creo que podemos estar  “razonablemente satisfechos”.

4 Comentarios

  1. fabulosas reflexiones, nítidas aclaraciones,
    mi pregunta: ¿acaso no recoge la cooperación, el respeto de todos y cada uno de los cooperantes?¿es necesario en esa “producción de condiciones hacia las nuevas formas políticas” deshacer las actuales?
    un saludo verde.

  2. ANDALUSÍ LIBERTARIO

    HOY EGIPTO, MAÑANA AL-ANDALUSIA…

    Esta es una revolución sin líderes. Tres millones de personas que eligen la esperanza en lugar del miedo y desafian a la muerte a cada hora para mantener con vida su sueño de libertad. Imagínatelo

    Del último artículo del blog de Sandmonkey, antes de su arresto y censura! POR FAVOR, copiarlo, traducirlo, compartirlo:

    http://www.ceops.eu/~kheops/sandmonkey.html

    http://twitter.com/Sandmonkey

    “Gracias Facebook” http://desmond.yfrog.com/Himg615/scaled.php?tn=0&server=615&filename=g76h.jpg&xsize=640&ysize=640

  3. Exactamente, es la cooperación lo que hace funcionar a proyectos como p36, las imposiciones ideológicas y el establecimiento de líneas y disciplinas de partido acaban creando lealtades hacia las organizaciones que no han de ser otra cosa que los vehículos y no los fines en si mismos.

  4. Además, en política, 1 + 1 no suele ser 2. De hecho, cuando no se comparten proyecto estratégico de amplio espectro espacio-temporal, marco ideológico, y reglas del juego, suele ser menos de 2.

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