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Elogio del rubor y la inocencia

Francisco Garrido.En el momento en que escribo este post  sobre el rubor leo, en una recién comprada biografía, que Robespierre era tímido: mucho mejor. Mi querido, mi admirado  Robespierre era un hombre que se ruborizada, era un revolucionario. El rubor ha desaparecido y su desaparición no ruboriza a nadie. Más bien lo contrario lo que ruboriza hoy es tener rubores, lo que avergüenza es tener vergüenza. El creciente prestigio social de la ignorancia, del que hablábamos, va parejo al  no menos creciente desprestigio social del rubor. Ninguna frontera debe anteponerse entre el espectáculo  y la mercancía, ni siquiera la intimidad que el rubor celosamente cuida.

El rubor es, al fin y al cabo,  la frontera  última entre la intimidad y el mundo. Su desaparición   anuncia el fin de la edad de la inocencia, incluso en la esfera privada a donde había sido confinada por la modernidad. Pero sin inocencia no hay cambio, ni vida social. La inocencia es un estado que nos permite ser algo distinto de lo que hemos sido, emprender tareas que parecen imposible, confiar que la victoria esta cerca  y que puede haber una inmensa  dignidad en  la derrota, sobrecogernos con la belleza y aborrecer la maldad.

Una vida sin rubor y sin inocencia es lo más parecido a aquel “todos contra todos” que describiera Hobbes. La colonización sentimental de la sociedad del espectáculo  ha extirpado cualquier resto de intimidad . Cuando se  cree que se sabe todo en realidad  todo lo que se sabe es malo. El que cree que lo sabe todo no mira, sospecha. El cinismo es la moral de los que no tienen moral ni vergüenza por no tenerla. En otros sistemas de dominación la hegemonía sentimental se disputada sobre cuáles debían ser  los motivos de la vergüenza, ahora no. El capitalismo emocional no nos dice de qué debemos avergonzarnos, nos insta a abandonar toda vergüenza.De los cínicos nada bueno, noble y nuevo puede esperarse. Una cultura del cinismo, como la que en cierta medida vivimos,  es una cultura de sinvergüenzas. Hannad Arendt decía que “cada niño que viene al mundo, inaugura un nuevo orden de los siglos” eso es la inocencia: la permanente reinvención del mundo.

2 Comentarios

  1. “Nada es revolucionario salvo el candor” G. Apollinaire

    http://www.youtube.com/watch?v=Jo7YChUvf7w

  2. Increiblemente maravilloso Paco

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