Portada / Democracia / En la muerte de Tápies, vindicación del arte contemporáneo

En la muerte de Tápies, vindicación del arte contemporáneo

calcetin de Tapies

 

Francisco Garrido.

Tápies ha muerto, trabajando y a los 88 años de edad, eso dicen las crónicas y eso me conforta creer. Antoni Tápies, su obra, representa en sí misma  la forma (y la función) del arte contemporáneo. Fue capaz de  pasar de la abstracción geométrica  del cubismo (la elegancia prudente y fría  de un  Juan Gris)  a la abstracción geológica, donde las formas  ya no responden a patrones perfectos, sino a una difusa  y viscosa presencia mineral  que se mezcla con lo orgánico y lo sintético (recordemos el famoso calcetín). Esa presencia geológica pura (abstracta)  no puede manifestarse en la separación de la línea ni en la distancia de los volúmenes  ideales sino en formas mestizas  de  momentos telúricos que son fijados en la obra  y  que se extiende en el lienzo y con el lienzo mismo (cualquier cosa puede ser lienzo)

La obra de Tapies anticipa una experiencia del mundo que la sensibilidad  común no ha ni percibido, ni entendido. Nos hace vivir situaciones de equilibrio y salida   ante escenarios que solo están planteados, y percibidos socialmente,  como problema. Tapies no nos  acerca a  otra forma de relación con la naturaleza  sino que nos hace sentir que somos  naturaleza en la expresión más elemental y unívoca .Y eso es el arte y especialmente  el arte contemporáneo en un mundo que  ya está  cubierto por la mirada de la ciencia y la mano de la tecnología. Por ello las obras de arte nunca son bien entendidas cuando brotan. No es que haya una dimensión profética en el arte, pues el profeta anuncia lo que vendrá, mientras que el artista descubre lo que ya hay  pero no vemos, ni sentimos.

El arte no es útil (no es una máquina), no es solo un asunto de emociones, ni es un truco mágico que suscita ilusión, no es un paisaje que decora, no es bonito .  Una obra de arte no es tal por qué nos resuelva problemas inmediatos, ni por que sea emocionante, o ilusionante  o   por qué  sea una práctica que   nos provoque chorros de placer: el arte es una forma  compleja e instintiva de  conocimiento. La emociones, la ilusiones, el placer son instrumentos  al servicio del conocer. El  placer  artístico contemporáneo es un placer abstracto. El arte  contemporáneo  tiene que bregar con una experiencia del mundo  que  ya no es simple  ni evidente. Si la ciencia nos o frece una  forma  de  ortopedia cognitiva, el arte contemporáneo nos dota de una ortopedia sensitiva.

El arte contemporáneo   ha sido perseguido y atacado  por todo los totalitarismos  del siglo XX, desde el nazismo que lo califico de “arte degenerado”, hasta el estalinismo  que lo motejo de “arte burgués”. Es  lógico esta inquina  sin comprendemos  que  el arte contemporáneo es capaz de liberar las potencialidades  de la modernidad  que ellos, los totalitarisno, constriñen y reprimen.  El capitalismo liberal  rebaja en nada su fobia contra el arte contemporáneo, solo que su estrategia de ataque  ha sido más inteligente: la banalizacion mercantil.Los que acusan injustamente, como Pérez Villalta, a Tapies de ser  un decorador  para confortable salones burgueses, han entendido muy poco, si es que han entendido algo. Puede que hoy muchas obras de  Tapies duerman en esos salones burgueses. Pero están  ahí al modo en que ocurre en el cine de  terror  con esos objetos raros que de pronto aparecen y nadie sabe de dónde vienen y que son, pero  que tienen un raro atractivo. Lo colocan , sin saber porqué, en el mejor  lugar de la casa. Pero esos objetos  raros resulta  que  ocultan en su interior  a miles de “aliens” dispuestos, a la menor señal del ambiente,  para invadir el mundo.

2 Comentarios

  1. A Antoni, de cualquier Antonio

    He tenido un sueño, hermano, si Antoni Tàpies se hubiese llamado Antonio Tapias y nunca hubiese sido marqués, si hubiese sido andaluz pero su producción fuese en los delirios del sueño la de aquel genial catalán… ¿quién sabe?, tal vez lo habríamos visto recoger colillas junto a la ishbilí Puerta de la Carne, mendigar unas monedas por la calle Larios malacitana para quitarse con un trago el frío y la tiniebla, la gente lo miraría con clasista desprecio en la Plaza de las Tendillas de Córdoba, unos niños de papá de juerga le humillarían por el Albaicin, no le dejarían dormir en un banco de los onubenses Jardines del Muelle, unos municipales le estarían dando una paliza a los pies de la Alcazaba de Almería pisoteando sus dibujos, un jiennense con vocación castellana en la calle Alamos, a mala leche, le daría una colleja; pero ¿y si…?, a lo mejor fuese feliz en el Barrio de la Viña de mi alma: Toñi la chiclanera le dejaría una manta limpia al mes en un derruído zaguán junto a su casa, María la sanluqueña le regalaría un trozo de pan y algo de queso, Juani la chipionera le metería unas monedillas al descuido en un bolsillo de su raído gabán… Pepe le dejaría un rincón en su estudio, unos pincellillos y unos cuadros. Hasta que un día, agobiado por las broncas de su mujer al no poder llegar a fin de mes, explotado hasta la extenuación por su inicuo jefe; hasta que un terrible día un viajante de comercio le atropellase obcecado, quizá tras la última noche que quemara el último de sus cuadros en un solar perdido de la infamia para calentarse las manos y un poco el corazón.

    Salam, Antoni, duerme en tu hermoso hogar donde dicen que todos nuestros hijos emigrados viven con dignidad.

    Gràcies.

    http://www.youtube.com/watch?v=iw2dhHrRBNg

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *