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Fumar asesina

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Francisco Garrido.

El 1% de las personas que mueren anualmente  en el mundo, fallecen  por causa del consumo  de  tabaco sin haber  fumado un solo cigarrillo en su vida. Son las víctimas más inocentes de las multinacionales tabaqueras pero también de la actitud, objetivamente lesiva, de aquellos fumadores  y  de aquellas fumadoras (decrece el consumo en hombres y crece en mujeres)   que fuman en lugares públicos o en familia ante la presencia de otros (muchas veces niños y niñas muy vulnerables). Estos datos que de manera imprecisa ya conocíamos  ha sido cuantificados en un estudio publicado en  la revista  clínica The Lancet (“Worldwide burden of disease from exposure to second-hand smoke: a retrospective analysis of data from 192 countries” The Lancet, Early Online Publication, 26 November 2010) por la  investigadora Annette Prüss-Ustün, de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Más de 600.000 fumadores pasivos mueren al año, 165000 son niños y niñas. En España la cifra de muertos  asciende  a  3000 y en Andalucía  son  más  del millar las  personas  que fallecen víctimas de una adicción que nunca contrajeron.¿Se imagina que por cada  tres personas que mueren por sobredosis de  heroína muriera una cuarta que pasaba por allí?¿O que por cada dos infartos cerebrales que provoca la cocaína hubiera un  infarto cerebral  entre los compañeros del cocainómano?

 

Sabíamos que fumar mata pero ahora ya tenemos prueba de que fumar asesina a miles de personas que nunca han decidido fumar. Lo saben bien las criminales compañias tabaqueras. En un informe de la industria tabaquera inglesa  (“A Public Relations Strategy for the Tobacco Advisory Council Appraisal & Proposals Prepared by Campbell-Johnson Ltd”) de 1978, ya decían: “El tabaco tiene la función social de limitar el número de personas mayores dependientes que la economía debe mantener”.  Nadie diseño una reformar  de las pensione más  neoliberal. Trabajan, cotizan  y fuman en los años de la juventud y madurez, los más productivos, y luego se mueren antes de  cobrar la pensión.

 La izquierda, durante demasiado tiempo, ha banalizado las políticas antitabaquismo y  exculpado de toda responsabilidad ética y política  al hecho de fumar en lugares públicos  o ante otros, Grave error.  A muchos fumadores supuestamente progresistas les parece que la  prohibición  de consumo público de tabaco es una cortina de humo para distraernos de los verdaderos problemas, como por ejemplo la caída de los salarios. Error además de grave, estúpido. Para otros, el tabaco es como las armas de fuego para la Asociación Norteamericana del Rifle; un signo y un instrumento de la libertad individual. Nada habría que objetar a esa idea si las armas  y el tabaco sirvieran sólo para la noble y valerosa práctica  del suicidio. Desgraciadamente  todos sabemos que esto no es así.

Ahora que dentro de pocos días entrara en vigor  la nueva ley antitabaco que tapa las lagunas de la anterior, es bueno  recordar  que  el tabaco no sólo´ mata sino que  también  asesina.

Un comentario

  1. Tienes toda la razón y bueno sería que los fumadores tomaran cuenta de como perjudican a los llamados fumadores pasivos. Pero soy exceptico de que eso ocurra, veo que los que tienen el habito de fumar no son nada proclibes, en su mayoría, a reconocerlo y la ley puede nacer muerta si no se dan dos o tres circustancias al mismo tiempo:
    Que la cultura del tabaco deje de considerarse como un habito social que pertenece al libertad individual de cada cual, en todo caso es algo a realizar en privado o en lugares al aire libre.

    Que este habito mata a si mismo y al que esta sujeto a sufrirlo como acompañante, en muchos casos obligado y ahi, evidentemente, no se esta respetando el derecho a la salud de terceros.

    Que la prohibición en los lugares públicos y de trabajo -ya contemplado en la ley en vigor actualemnte-, bares, restaurantes, parques infantiles y accesos a hospitales, no busca más que la salud general de los ciudadanos, o las menos de los que sin fumar se ven obligados a inhalar el humo de los fumadores al compartir espacios comunes. Por tanto no deben los fumadores aducir restricciones a su habito puesto que pone en riesgo el bienestar y la salud de los demas.

    Que no se aruguya tramposamnete que el Estado sigue utilizando la venta de tabaco para recaudar impuestos, pues todo consumo lo tiene y no va a ser el tabaco precisamente el que no lo tenga.

    Que no se aduzca a la par el echo de no ser prohibido por el estado pues eso evidentemente sería un grave error pues estimularia a las “mafias” hacia un gran negocio muy lucrativo, como ocurre con las demas drogas que provocan adicción.

    Por tanto, no se trata tanto de coartar libertades con prohibiciones a su consumo privado como proteger a los no fumadores y dejar claro que el tabaco mata al fumador activo y al que se ve obligado a soportarlo.
    El consumo excesivo de cualquier adictivo es negativo para la salud del ciudadano y si hay consenso en que las demas drogas,alcohol, cocaina, heroina, de sintesis, etc. pueden y de echo provocan daños graves en la salud, no puede ser el tabaco una excepción porqué no lo es y los datos medicos a sí lo confirman.
    Creo que solo hay dos formas de recucir el número de fumadores. A corto plazo las leyes de protección y disuasión. De protección hacia los no fumadores y de disuasión hacia los fumadores poniendoles trabas a hacerlos en lugares públicos como los bares y restaurantes, pues es una manera de afearles socialmente su conducta. Y a largo plazo con campañas de sesibilzación médica y social sobre la perniciosidad de cualquier habito perjudicial para la salud como es el tabaco, pero en un contexto más amplio de educación sanitaria respecto al uso inmoderado de sustancias adictivas como el alcohol, muy presente tambien en nuestra cultura.

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