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El proceso de globalización que vivimos es en gran medida también un proceso de globalización cultural. Y al igual que el tipo de globalización neoliberal amenaza la biodiversidad mediante una intensificación enloquecida del ritmo y el volumen de extracción, y consumo de recursos naturales, también amenaza la diversidad cultural. La uniformización de los códigos culturales en un solo registro: consumir. Una sola cultura del consumo asedia a todas las otras formas de ser y vivir. Si Bin Laden asusta con el “califato universal” , pero la verdadera amenaza es convertir a la tierra en un “shopping universal”. ¿Cómo nos está afectando este proceso de uniformización consumista? ¿En qué situación estamos? ¿Que estrategias podemos desarrollar para no clausurar la diferencias y al mismo tiempo no caer en el tobogán conservador de las esencias patrias? Todos estos interrogantes debe ser motivo de reflexión pues la persistencia de la diversidad cultural es un requisito ecológico de primera magnitud para que nuestra especie pueda adoptar una forma de desarrollo sostenible tanto en el plano social como en el físico.

Globalización e identidad cultural: Andalucía 2009

“Tanto las señales de tráfico como el adelanto de los relojes en verano son un reflejo de las fuerzas que empujan hacia la convergencia en muchas decisiones sociales. Los pesos y las medidas, las roscas de los tornillos, la acuñación decimal y el conducir por la derecha quedan fuera del poder de la influencia individual”

Th.C.Shelling.

El proceso de globalización que vivimos es en gran medida también un proceso de globalización cultural. Y al igual que el tipo de globalización neoliberal amenaza la biodiversidad mediante una intensificación enloquecida del ritmo y el volumen de extracción, y consumo de recursos naturales, también amenaza la diversidad cultural. La uniformización de los códigos culturales en un solo registro: consumir. Una sola cultura del consumo asedia a todas las otras formas de ser y vivir. Si Bin Laden asusta con el “califato universal” , pero la verdadera amenaza es convertir a la tierra en un “shopping universal”. ¿Cómo nos está afectando este proceso de uniformización consumista? ¿En qué situación estamos? ¿Que estrategias podemos desarrollar para no clausurar la diferencias y al mismo tiempo no caer en el tobogán conservador de las esencias patrias? Todos estos interrogantes debe ser motivo de reflexión pues la persistencia de la diversidad cultural es un requisito ecológico de primera magnitud para que nuestra especie pueda adoptar una forma de desarrollo sostenible tanto en el plano social como en el físico.
Andalucía por su peculiaridad ecológica, cultural y económica (turismo) está sometida a un fortísimo nivel de impacto de los procesos de globalización cultural. Paralelamente y forjado por estas peculiaridades en Andalucía se ha desarrollado una capacidad muy potente y persistente de integración, cambio y adaptación. Es lo que Ortega denominó la “estrategia del colchón” (“conquistadora de sus conquistadores”). Todas estas condiciones han dado lugar a una forma cultural abierta a lo de fuera y a lo nuevo, flexible y plástica. Cualquier otra forma y estrategia hubiera sido difícilmente exitosa. Esta misma estrategia de sincrética se da en otros lugares donde también se han producido situaciones geoambientales e históricas similares.
Un ejemplo de este proceso de adaptación y de plasticidad cultural lo podemos ver en la historia de la islamización tan bien descrito por Ignacio Olagüe1 , en la estrategias de supervivencia de los moriscos ( La taqiyya)2 o en la formación sincrética de la religiosidad popular andaluza 3 En toso esto movimientos históricos se produce un proceso sincrético entre lo vernáculo (también sometida a cambios continuos) y los valores externos de la nueva potencia o cultura dominante. Esta capacidad de adaptación se manifiesta incluso en las formas marginales de la delincuencia y la excentricidad social.4 Analizaremos en este breve artículo y de forma muy somera, el status quaestionis del impacto de la globalización cultural neoliberal en la identidad cultural andaluza.

PERFILES DE LA IDENTIDAD CULTURAL

La identidad cultural de un grupo humano se conforma sobre la base de al menos dos tipos de comunidades: una comunidad de habitus y una comunidad de reconocimiento.5. Estas dos comunidades se articulan entre si y generan una matriz identitaria. El estudio de este tipo de fenómenos de difícil acceso y delimitación Vamos reducido a dos planos: fenomenológico ( la percepción intersubjetiva: que creen los miembros y los otros que son) y el conductual ( que acciones realizan que confirman la creencias).Pero no se trata de validar en el plano conductual aquello que objetivamos en el fenomenológico; es decir, el objetivo no es confirmar que aquello que creen los miembros del grupo sobre sí mismo es real ( si son de esa forma realmente) ; si no si es verdad que creen aquello que dicen creer.
El caso que nos ocupa , una comunidad cultural política ( la identidad cultural andaluza) que no está conformada sobre la base del parentesco, el género , la etnicidad consanguínea o la clase social; la complejidad del fenómeno sometido a análisis es elevado dada las fronteras difusas que lo delimitan. En este tipo de comunidades tan culturales la preeminencia de la lógica de las creencias es apabullante y esto puede abrir las puertas a la mayor a un análisis altamente inconsistente pero también a una indagación fenomenológica potente. La condición para evitar la inconsistencia es no abandonar nunca, por mucho que la tentación deductiva sea atrayente, el plano fenomenológico (objetivación y descripción de creencias, habitus y reconocimiento).
Las funciones que cumple , desde un punto de evolutivo, la formación de identidades culturales colectivas son básicamente la de garantizar de un modo económico la cohesión de los grupos sociales sobre el territorio y en el tiempo, el fomento de la cooperación voluntaria entre sus miembros estableciendo estímulos inmateriales para la acción colectiva , el fortalecimiento de la confianza y la formación de un ecosistema de circulación y reproducción de memes autótonos . En definitiva la identidad cultural colectiva favorece la o formación de capital social y con ello la supervivencia y reproducción de los grupos6.
EL UNIVERSO DE LA IDENTIDAD CULTURAL ANDALUZA
Las conductas resultantes desde el punto de vista político y social dependen, en gran medida, de esta identidad cultural que una parte muy mayoritaria de la población andaluza comparte en un grado mayor o menor. ¿Quiénes son? Aquellos que o bien han nacido en suelo andaluz, o bien llevan una periodo importante de su vida viendo en Andalucía, o aquellos otros que por lazos de parentesco, aunque han nacido y viven fuera de Andalucía se identifican con esta.
La identidad cultural andaluza se conforma como un conjunto difuso compuesto a su vez por subconjunto igualmente difusos ( las dos comunidades citadas). La naturaleza difusa de este conjunto nos advierte que la participación en el mismo de la población universo no es igual en todos los individuos sino que es gradual. o porcentual. Si graduamos la función de pertenencia de un individuo que forma parte potencialmente del universo descrito (nacido o residente en Andalucía o con parentesco andaluz) de cero a uno. Cero la nula participación y uno seria aquel que se identificara en todo y sólo con la identidad cultural andaluza. La probabilidad de que se den caso de participación cero o uno son muy bajas, y desde la perspectiva del análisis fenomenológico irrelevantes. De esta forma el participar en la identidad cultural andaluza es una cuestión de grados. En una media ( grado) u otra todos los que están inmersos en la población universo participan en la identidad cultural.
Este conjunto difuso de la identidad cultural andaluza no es la única identidad cultural existente en la población universo, pero si es la identidad hegemónica7. En este sentido la hegemonía podría muy bien definirse como aquel conjunto que de todos alcanza el mayor grado de pertenencia de individuos de en una comunidad territorial o nacional dada. Esta definición reduccionista (cuantitativa) de la hegemonía no debe hacernos olvidar que la hegemonía cultural es más una función cualitativa de adaptación que una constatación del dominio hegemónico. El hecho de que un conjunto sea el conjunto dominante no es la causa sino el indicador de la hegemonía. Al igual de que obtener la medalla de oro olímpica en los cien metros es la causa de ser el más veloz sino el indicador de que lo sea.
La identidad cultural andaluza no es una identidad colectiva definida por lazos de parentesco, de género, sexo u opción sexual, tampoco por vínculos étnicos, religiosos o por grupos de afinidad o interés compartido (ser cananicultor, blaugrana, aficionado al aeromodelismo, etc). Muchas de etas identidades aparecen como innatas (“se lleva en la sangre”) y otras aparecen como producto exclusivo de la elección voluntaria e individual (“por qué me gusta”, “por qué lo siento”). La identidad cultural andaluza no pertenece a ninguno de esos tipos. Es por el contrario una identidad cultural política definida por dos d dimensiones objetivas y sociales : el territorio ( un mismo ecosistema social de convivencia) y por la historia ( una pasado común que se transmite incluso a los que no están en el territorio, por ejemplo a los hijos de emigrantes ).
Que este tipo de identidades culturales sean políticas no implica que tengan como objetivo o como correlato ineludible, la constitución, o la existencia, de un poder político propio de carácter nacional. Puede, y de hecho hay muchos Estados conformados con identidades culturales políticas múltiples. Lo que ocurre más bien, en muchas ocasiones es que los Estados tratan de crear, sobre la base territorial de su ámbito de soberanía, una identidad cultural homogénea. Tal objetivo cuando ha ido más allá del mero campo político y jurídico ( un sistema de valores ,principios, instituciones y normas, eso que Habermas ha llamado “patriotismo constitucional”) ha sido fuente permanente de conflictos y fracasos colectivos . Este es en gran medida el caso de España, especialmente a partir del siglo XIX, con el intento de imponer una identidad cultural española.
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LAS DOS COMUNIDADES: HABITUS Y RECONOCMIENTO
El proceso de identificación se formaliza por medio de las dos comunidades. El conjunto de prácticas comunes, de instituciones de cooperación y de conflicto, de prejuicios compartidos y de marcos cognitivos comunes conforman la comunidad del habitus. El grado de consciencia de la identidad y de valorización de la misma (cosas que suelen ir unidas: a mayor valorización mayor autoconciencia de pertenencia) conformadas en la comunidad de reconocimiento.
Cualquier grado de destrucción o daño a una identidad cultural bien mediante la erosión del habitus acaba dañando a la comunidad del reconocimiento. Esta última es el eslabón posterior de todos los cambios. El hecho constatado en las estudios de opinión, de que la comunidad de reconocimiento andaluza no muestre signos de erosión, sino más bien lo contrario, puede significar dos cosas; o bien que la identidad cultural andaluza no esta en peligro ni en proceso de retroceso o que todavía no le han llegado los ecos de los cambios en los habitus.
LOS ESPACIOS DE PRODUCCIÓN´DE LA IDENTIDAD
Ya he descrito en otro lugar los contenidos básicos de estas dos comunidades en el caso de la identidad cultural andaluza8. Pero la producción de la identidad más profunda (los habitus) se encausa por medio de determinadas instituciones de formación cuyos marcos cognitivos regulan una precisa selección de la realidad. Las instituciones de formación son los medios de comunicación ( prensa , radio, TV. TIC), el sistema educativo reglado, las factorías culturales de relatos ( Literatura, teatro, cine , música) , y las instituciones de la reproducción socia ( relaciones y roles sexuales, matrimonio, divorcios . natalidad, alimentación, drogas ) o la relaciones con el hábitat ( vivienda, urbanización, imagines de la naturaleza, relación con los animales).En todos estos espacios institucionales se da forma a las identidades colectivas e individuales 9
LA CULTURA ANDALUZA EN LA ENCRUCIJADA DE LA CRISIS DE LA GLOBALIZACIÓN
El modelo actual de globalización es culturalmente hablando mucho más uniformizador que cualquier otro conocido. Pues lo anteriores iban dirigidos hacia el control de la comunidad de reconocimiento y en parte de la comunidad de prácticas pero penetraban muy poco en la comunidad de habitus. La globalización posmoderna alaba i y protege la diversidad de comunidades de reconocimiento. A condición de convertir esta diversidad en un parque temático cultura donde cada uno es igual al otro pero representa un roll cultural distintos. Respetar e incuso exacerbar el reconocimiento a costa de abolir la diferencia de habitus. EL único habitus dominante que quedará de triunfar plenamente este proceso será es del de consumidor/consumido
Para una comunidad de habitus tan resistente (por plasticidad adactativa más que por resistencia rocosa) y de reconocimiento y creencias tan cambiantes, este nuevo tipo de uniformización representa un serio peligro. Pues la estrategia de supervivencia andaluza ha sido consistido, desde la taquiya en el siglo XIII, en precisamente cambiar cuantas veces haga falta la comunidad de reconocimiento para que no cambie la comunidad de habitus: ¿Que ocurre cuando la amenaza globalizadora se centra en los habitus? No lo podemos saber pero quizás, ojala, nunca tengamos la oportunidad de comprobarlo pues este modelo de globalización está en abierta crisis. Y es desde esta doble perspectiva, el modelo de globalización y la crisis de este, desde donde deberíamos evaluar la situación de al cultura andaluza en este año del 2009
Una encuesta reciente del IESA los andaluces reconocen que existe una cultura andaluza diferenciada. En concreto más del 75,9% creen que Andalucía posee una cultura propia.

que el flamenco y los rituales festivos colectivos (semana santa, romerías, ferias, carnavales) son los dos espacios simbólicos de mayor nivel de consenso como signo de identidad y reconocimiento de los andaluces. Esto nos indica hasta que grado la cultura identitaria andaluza sigue vinculada a modelos populares de objetivación y realización.

El flamenco, que es mucho más que una forma musical, se constituye en el referente identitario de consenso de la cultura nacional andaluza. En segundo y tercer lugar aparecen rituales colectivos festeros como son las procesiones, las romerías, las ferias y los carnavales. Pero el eje de atracción e influencia de la cultura flamenca es tan potente que atraviesa también estos rituales colectivos. En todas estas expresiones el flamenco esta presente e impregna todas sus manifestaciones
La imagen que sobre la identidad cultural andaluza tiene los mimos andaluces se concentra pues en territorios improductivos. No por que estos territorios no produzcan nada sino por que no son un medio, un instrumento, para otra cosa sino que son valiosos en si mismos. El capital que define a los andaluces es un capital simbólico y como tal letrera directamente satisfacción; pues produce. legitima y da sentido a las relaciones sociales inútiles cuyo objetivo principal es su propia realización. El hecho de que nos veamos como productores de capital simbólico otorga a nuestra identidad cultural unos resortes muy poderosos de resistencia y autonomía frente a la globalización uniformizadota-.
Andalucía es una de las comunidades de Europa que genera más capital simbólico. El flamenco es hoy por hoy uno de los “ritmos del mundo”, Los andaluces se ven como productores más que de cosas de relaciones (emociones. sentimientos, formas) sociales. La radical inmanencia naturalista de una cultura que no se ve más allá (sea en el más allá de la salvación o de la producción) sino en el más acá del derroche improductivo de las relacione sociales, los sentimientos y las emociones. Frente al horizonte de un giro ecológico de la economía, la producción de capital simbólico será uno de los vectores de la reorientación productivos de un capitalismo neoliberal que al ya no le queda ni gasolina, ni agua, ni dinero y cone n
LAS PLASTICIDAD DE LA IDENTIDAD CULTURAL
En el aludido estudio del IESA sobre “Los andaluces y la cultura” se hacen mención a otro aspecto muy interesante cual es el grado de compatibilidad que los andaluces aparecían entre sus rasgos culturales y la modernidad u otras identidades culturales. Se trata de una cultura muy poco agonística que no se define por la negación de otras identidades sino por una afirmación exuberante de si misma. La gran adaptación y síntesis con valores y referentes de las cultura moderna es explicable por la capacidad para adaptarse a los cambios.
La cultura andaluza, frente a lo que pueda parecer, está en muy buena disposición para adoptarse a los cambios. Aquí si de algo se peca no es de inmovilismo sino más bien de fascinación por lo nuevo. Esta es una reacción adaptativa de todas las culturas que se han desarrollado en zonas fronterizas. Tal posibilidad de adaptación y de continuidad ha sido posible por medio de una gran ca acida de replicaron de loa comunidad de habitus aunque sea a costa de la comunidad de reconocimiento

Un magnífico modelo de esta capacidad de replicación adaptativa es el mismo flamenco siempre adoptado formas nuevas e hibridaciones (aflamencando) con los ritmos internacionales dominantes (canción española, rock andaluza, Hip-Hop flamenco etc)

LA AMENAZA DEL CONSUMISMO FETICHISTA
La globalización va dirigida al inconciente, al mudo de los habitus y no de las ideas o las creencias ( reconocimiento). La primera oleada capitalista se centró en la reificación y el fetichismo de la mercancía. La acumulación de mercancías mediante el esfuerzo , el ahorro y la austeridad ( la “ética protestante” que diría Weber) eran los puntos centrales del código del buen productor. A ese modelo la fiesta, los ritos colectivos, el cuerpo y las emociones le estorbaban. Pero el capitalismo cognitivo de la globalización no quiere productores sino consumidores, no quiere trabajadores sino gozadores. En el consumismo la reificado es el mismo sujeto y las relaciones sociales aparecen ya todas como relaciones mercantiles.
Ante el consumo de masas reificado como “reino del goce sin límites (una figura típicamente sádica), la comunidad de habitus andaluza se ve afectada y alterada. Los datos . según la encuesta del IESA, sobre la importancia que empieza a tener los centros comerciales como los lugares de lo común, o el masivo consumo de TV; indican el calado de la estrategia uniformizadota de la globalización

CONCLUSIÓNES
. El capitalismo fondista industrial tendía a colindar y homogenizar las comunidades de reconocimiento mientras , que por impotencia dejaba intacto la comunidad de habitus. La globalización neoliberal va dirigida por el contrario a la uniformización , por la vía de la reificación y el fetichismo del consumo , de la comunidad de habitus.
La identidad cultura andaluza es amplia y consolidadamente hegemónica en Andalucía. No tiene ningún rival local ( ni España , ni Europa son vistos como tales). La plasticidad adaptativa que posee le otorga buenas condiciones para resistir ,con un amplio margen de autonomía y éxito ,la ofensiva uniformizadora del capitalismo industrial. Y esto es así por que la estrategia adaptativa y replicativa de la identidad cultural andaluza ha residido en esta sometiendo continuamente a cambios a la comunidad de reconocimiento a costa de dotar de una fuerte estabilidad a la comunidad de habitus.
Pero la globalización neoliberal va dirigida al núcleo duro de nuestra identidad y con las mismas estrategias que nos son afines .El resultado es que la cultura del consumismo se ha convertido en la primera amenaza para nuestra identidad colectiva. El reforzamiento de la identificaron con los ritos colectivos improductivos como el flamenco o las fiestas (religiosas o seculares) puede interpretarse como la búsqueda de un espacio social de relaciones no deificadas por la lógica del consumo. La posibilidad, de convertir esos espacios en un objeto de consumo más. Si el “shopping universal” es el objetivo estratégico, el “parque temático” amenaza a todo el capital simbólico popular
El necesario giro ecológico hacia la austeridad productiva y consumista puede ser un aliado precioso en la protector de nuestra cultura. Pero ese mismo giro ecológico el que redimensiona la utilidad social del capital simbólico para el transito del derroche productivo al derroche improductivo de una economía moral sostenible.
* Los gráficos que aparecen en este artículo provienen del Documento de Trabajo del IESA sobre “Los andaluces y la cultura” elaborado por Iruela Pérez, Manuel y Vives Azancot, Pedro A.

2 Comentarios

  1. deben ser mas especificos sonlos detalles q dam a conocer como caracteristicas

  2. porque no extienden mas este tema…. deben de agregar mas informacion como la uniformizacion del consumo, la mundializacion de la estructura del consumo, crecimiento de las telecomunicaciones

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