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es propongo que analicen estos dos enunciados económicos: “La globalización ha supuesto una pérdida de peso de los salarios en el conjunto de l a renta nacional y del PIB en los países desarrollados”, y esto otro; “La globalización ha comportado un aumento del consumo de masas en los países desarrollados”. Miremos el primer enunciado referente a los salarios. Según el Banco de España en un estudio publicado en el Boletín Económico del año 2007 ( n.7-8) y firmado Esther del Moral y Veronique Genre, el peso de los salarios en el total de la renta nacional no ha dejado de descender en la zona euro en los últimos veinte años.

GLOBALIZACIÓN, MECANISMOS DE COMPENSACION Y CONSUMO (o cómo es posible que los salarios bajen y el gasto suba)

Les propongo que analicen estos dos enunciados económicos: “La globalización ha supuesto una pérdida de peso de los salarios en el conjunto de l a renta nacional y del PIB en los países desarrollados”, y esto otro; “La globalización ha comportado un aumento del consumo de masas en los países desarrollados”. Miremos el primer enunciado referente a los salarios. Según el Banco de España en un estudio publicado en el Boletín Económico del año 2007 ( n.7-8) y firmado Esther del Moral y Veronique Genre, el peso de los salarios en el total de la renta nacional no ha dejado de descender en la zona euro en los últimos veinte años. Los datos de este estudio no hacen sino confirma una tendencia detectada en todos los países desarrollados. Desde el año 2000 hasta el 2005 ( en sólo cinco años) el peso de los salarios en el PIB español ha alcanzado un mínimo histórico 52% ( se ha perdido cerca de tres puntos). Uno de los factores decisivos para esta aceleración en la pérdida de peso de los salarios tanto en la renta nacional como en el PIB es el proceso de globalización. Esto es fácil de observar si miramos como los sectores económicas donde más peso han perdido los salarios son aquellos más afectados por la globalización y la internacionalización ( manufacturas de bines de consumo y de bienes intermedios). Por tanto la globalización neoliberal resta peso a las rentas del trabajo en la distribución primaria de las rentas nacionales. Este enunciado por consiguiente parece ser verdadero. Luego debiera haberse producido un progresivo empobrecimiento ( en cuanto a capacidad de gasto y consumo) de aquellos que viven de los salarios ( trabajadores) y de aquellos otros que viven directamente de los asalariados ( autónomos). ¿Se ha producido tal empobrecimiento? Por qué si se ha producido el enunciado segundo (aumento del consumo) no puede ser también verdadero.
Veamos el segundo enunciado: ¿Ha crecido el consumo y el gasto? Sería imposible que tal cosa no hubiera ocurrido con las tasas de crecimiento del PIB de los últimos quince años, que en el caso español ha llegado a superar el 4% anual. Si observamos el consumo de materia y de energía vemos también cifras espectaculares de crecimiento a pesar de la notable mejora de la eficiencia tecnológica. (Paradoja de Jevons). Con relación al gasto el nivel de endeudamiento de las familias españolas alcanzo en el 2007 un record histórico. A la luz de esto datos el enunciado segundo también es verdadero. ¿Qué ha pasado entonces? ¿Cómo es posible que ambos enunciados sean verdaderos? ¿Cómo es posible que cada se gane menos pero se pueda gastar más? La explicación que demos a esta aparente contradicción nos ayudara mucho a entender la naturaleza de la crisis metabólica (y por tanto sistémica) actual.
La explicación viene dada por el hecho de que los enunciados son verdaderos pero las consecuencias que habitualmente se les atribuyen, no. Así es verdad que los salarios pierden peso en la renta nacional y en el PIB pero no es verdad que pierdan capacidad adquisitiva y de gasto; es decir no se producido, de manera generalizada un proceso de empobrecimiento. Y es cierto que aumenta el gasto y el endeudamiento pero esto no ha implicado inflación, ni subida notable de los tipos de interés y de esta manera no se ha retenido ni el consumo, ni el gasto, ni la inversión. ¿.Qué es lo que produce esta dislocación entre causas y efectos? La aparición de una serie de mecanismos de compensación asociados a la globalización neoliberal y al mismo modo de producción capitalista y productivista. Estos mecanismos son cuatro: dos mecanismos coyunturales y vinculados al proceso de globalización (aumento de las importaciones y del crédito) y dos de naturaleza estructural (recursos naturales y explotación de género)).
PRIMER MECANISMO COMPENSATORIO: LA BAJADA DE LOS PRECIOS REALTIVOS DE BIENES DE CONSUMO (globalización)
La bajada en el precio de los bienes de consumo ( entre ellos las materias primas ,los alimentos etc) como efecto de las exportaciones desde países emergente no desarrollados ( China, India, Latinoamérica , etc) y la deslocalización de gran parte de la producción industrial occidental. Esto ha permitido comprar más aunque se gane menos De haberse mantenido los costes de producción de esos bienes, tal como estaban en occidente, los precios relativos hubiesen sido muy superiores. Estos precios y la bajada del peso de los salarios habrían desacelerado el nivel de consumo.
Los efectos de la deslocalización empresarial no han sido sólo la disminución de los coste de producción y el aumento de la tasa de beneficio del capital sino también una disminución de los precios relativos de bienes de consumo lo cual ha propiciado un importante estímulo al consumo. Con la deslocalización y el aumento de las importaciones no sólo ha ganado el capital por que ha aumentado la tasa de beneficio sino que también ha aumentado el volumen de ventas. El consumidor occidental ha vivido con euforia esta orgia de consumo a precios baratos, con total despreocupación. Ignorando, o no queriendo saber, esos precios tan baratos eran debido a la explotación social de mano de obra de otros países y de la explotación de unos recursos naturales casi gratuitos El efecto político de satisfacción de esta euforia de consumo, ha sido también otro de los efectos compensatorios de este mecanismo.
SEGUNDO MECANISMO COMOPENSATORIO: EL AUMENTO DEL CRÉDITO Y DEL ENDEUDAMIENTO ( financiero)
El segundo mecanismo compensatorio es el financiero. El aumento irresponsable del crédito, con una relajación de las garantías crediticias claramente temerarias, ha permitido endeudarse y gastar a millones de personas que de otra manera, y sobre el soporte de sus salarios y patrimonio, le hubiera resultado imposible. El ejemplo más claro de ello son los créditos para la vivienda (subprime) y para la adquisición de bienes de consumo como los automóviles. La continua revalorización especulativa y ficticia de los activos inmobiliarios permitió además generar un “efecto riqueza” que estimuló hasta el paroxismo el crédito irresponsable, el gasto y el endeudamiento suicida .Puede que los salarios tuvieran menos peso en la renta nacional pero si los bienes valen menos y el crédito es más fácil y el endeudamiento tolerado mayor: el consumo y el gasto aumentan.
Todo esto nos confirma que los mecanismos de compensación están en caída libre y que por tanto las expectativas de salir a corto plazo de la crisis recuperando el consumo y la inversión (al modo clásico keynesiano con inversiones públicas indiscriminadas) son meramente ilusorias. La reducción pues del consumo no es el producto de un mero “efecto psicológico” de desconfianza. La quiebra del proceso de producción y consumo globalizado es una quiebra política una vez se han venido abajo los mecanismos compensatorios que ocultaban los impactos negativos ( empobrecedores) de este proceso sobre gran parte de la población de los países desarrollados.
Será muy difícil que una vez descubierto el truco y arrumados los mecanismos de compensación; el modelo de globalización neoliberal vuelva a contar con una legitimación democrática en occidente. Y no me estoy refiriendo sólo al voto (democracia política) sino también al consumo (democracia económica); me refiero, como diría Hirschmann, a la voz y a la salida. Las tentaciones autoritarias pueden encontrar en esta situación una oportunidad política hasta el momento inimaginable desde la gran depresión.
EL TERCER MECANISMO DE COMPENSACIÓN. LA DEPRECIACION DE LOS RERCUSOS NATURALES (ambiental)
El tercer mecanismo compensatorio no es coyuntural, ni está asociado primariamente a la globalización neoliberal. Se trata de un mecanismo compensatorio estructural al capitalismo y al industrialismo cual es la desvalorización e invisibilización de los recursos naturales y del coste de su deterioro y destrucción. Solo si este mecanismo actúa es posible la operatividad de los otros dos descritos. Sólo si se ignoran los cotes ambientales es posible establecer unos precios y un sistema de crédito tan ficticio y tan irresponsable. El gran comercio internacional que la globalización neoliberal ha impulsado se ha mantenido a unos costes monetarios eficientes, por el bajísimo precio de las materias primas (comenzando por petróleo). De hecho cuando el precio del petróleo sufrió la última escalada llegando a superar los 140 dólares el barril, el flete de grandes barcos de mercancías cayó en tres meses más un 30 %. En el 2008 según el Baltic Dry Index CUARTO MECANISMO DE COMPENSACIÓN: LA DOBLE EXPLOTACIÓN DE GÉNERO.
A estos tres mecanismos compensatorios hay que añadir un cuatro mecanismo compensatorio que tiene naturaleza de género: la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral. Esta incorporación de las mujeres al trabajo asalariado ha determinado que el incremento de la población asalariada haya producido un aumento de renta de las familiar disponible superior a si se hubiera producido fuera de la familia. Dos sueldos en una misma familia nuclear tienen más capacidad de gasto que esos dos mismos sueldos en hogares unipersonales, monoparentales o donde sólo trabaja uno de los conyugues Es bien conocido que la familia es una unidad de gasto y consumo mucho más eficiente que si desagregamos cada miembro de familia en consumidores aislados. La maximización de recursos como la vivienda, los gastos de mantenimiento (energía, agua, mobiliario), la alimentación etc., se gestionan más eficientemente que si cada componente de la unida familia vive sólo. Este factor de eficiencia de la familia ha sido el cuarto mecanismo compensatorio que ha sostenido el consumo a pesar de la caída del peso de los salarios.
Pero la forma en que este cuarto mecanismo ha operado no se limita al hecho evidente de haber incrementado la capacidad de consumo familiar incrementado la eficiencia de los salarios agregados en la unidad familiar. Existen otros factores menos visibles, sino ocultos, que también han operado en la misma dirección de maximizar el gasto familiar. Si admitimos que la mujer que no trabaja fuera del hogar ( la conocida como “ama de casa” que en realidad debería llamarse “sierva de casa”) realiza un trabajo imprescindible ( un estudio de la Fundación de La Caixa estima en un volumen del 30 % del PIB español y un estudio de FUNCAS estima en cerca de un 47% del PIB); ¿quién realiza ese trabajo si las mujeres se incorporan al mercado laboral? . Sabemos quién no lo realiza: los hombres que siguen sin compartir las denominadas tareas del hogar y aún menos los trabajos de cuidados (enfermos, niños, ancianos, parientes) .Luego deben seguir siendo las mujeres quién los realizan. Lo lógico es que fueran mujeres asalariadas (trabajadoras domésticas o cuidadoras). Y en cierta medida es así pero la proporción de cobertura asalariada de este importante segmento laboral, no llega a un 20 % del total. El resto, con alguna implicación masculina (no más de un 25 % en tareas domésticas según el reparto de tiempo que nos informa el sistema de cuentas satélites de los hogares, elaborado por el FUNCAS), lo cubren las mismas mujeres que también trabajan fuera de casa). Estos datos desvelan un fuerte sesgo de género en el aumento del gasto de las familias. Es acosta de la doble explotación (laboral y doméstica) de las mujeres trabajadoras como se ha podido incrementar el consumo medio de las familias españolas. Si el trabajo doméstico hubiese sido asalariado masivamente gran parte del incremento de renta (dos salarios en vez de uno) y de la eficiencia del gasto en la unidad familiar se habría compensado con el coste de la contratación de trabajadoras domesticas o cuidadoras. Este proceso de conversión del trabajo doméstico en trabajo asalariado, habida cuenta de que las mujeres ocupan los escalafones más bajos de renta, no hubiese sido eficiente salvo en las familias con un nivel de renta alto y medio alto. Es cierto que los bajísimos salarios de las mujeres emigrantes han posibilitado que esta conversión haya sido un poco más amplia pero no tanto como para alcanzar una cifra superior al 30 %
La salida más eficiente era pues que alguno de los dos cónyuges, o los dos de forma equitativa, cubrieran el trabajo doméstico. El hecho de que lo haya tenido que cubrir la mujer casi en solitario nos indica la fuerte persistencia de mecanismos de discriminación de género en nuestra sociedad. En este proceso de globalización vemos como de nuevo recae, de forma oculta y silenciada, sobre las mujeres el coste de un incremento de productividad y de consumo que son presentados como milagros tecnológicos.
EL EFECTO RIQUEZA Y EL EFECTO SATISFACCIÓN.
Por medio de estos cuatro mecanismos compensatorios se genera un doble efecto:

Un “efecto político” de satisfacción de los electores que tienen que seguir apoyando la globalización neoliberal que a la mayoría les perjudica. Este efecto Por medio de estos cuatro mecanismos compensatorios se genera un doble efecto:
(a)político de satisfacción tiene unas consecuencias narcotizantes frente a los impactos negativos de la globalización en los asalariados occidentales.
(b)Un “efecto económico” cuál es el mantenimiento y el incremento del consumo de masas y del gasto en los países occidentales o desarrollados. Cuestión esta absolutamente central en el capitalismo posfordista actual. Nuestro sistema más que constituir un modo de producción es un modo de consumo. O mejor dicho el estímulo del consumo constituye su principal producción

LA CAÍDA DE LOS MECANISMOS DE COMPENSACIÓN
La caída, casi al mismo tiempo, de los tres primeros mecanismos de compensación explica la brutalidad, la radicalidad y la sistematicidad de la presente crisis. Todo comenzó con la subida de los precios de las materias primas, petróleo y productos agrícolas incluidos. Esta subida de precios estaba motivada por el incremento de la demanda y la imposibilidad física y tecnológica de incrementar al mismo ritmo, la producción y la oferta. El encarecimiento encendió las luces rojas y contribuyó de manera decisiva a desinflar varias burbujas especulativas. Paralelamente el comercio internacional y el sistema financiero entraban en crisis y comenzaban una caída libre tanto de las exportaciones de los países emergentes como de los créditos y del capital circulante de la banca ( los préstamos interbancarios caen también en picado).
Las consecuencias del desplome de los mecanismos compensatorios coyunturales (exportaciones y crédito) parece haber provocado, paradójicamente, el reforzamiento del mecanismo estructural ( coste de los recursos naturales) cuyo precio ha bajado ( el barril de petróleo esta a cincuenta dólares al comienzo del 2009) al disminuir bruscamente el consumo y la demanda por la recesión económica provocada por la crisis. Esta bajada es un efecto transitorio que a medio plazo desaparecerá volviendo el incremento de costes cuando la recesión provoque, como ya lo está haciendo, una disminución drástica de la productividad lo cual desajustara de nuevo la relación entre la tasa de consumo y la de producción. La actual volatilidad de los precios del petróleo, a pesar de la crisis, es también un indicador que los umbrales de agotamiento se acercan y que independiente de la relación entre consumo y producción, el encarecimiento por escasez creciente es una flecha irreversible. Esto será así también para todo el sector energético de combustibles fósiles o nuclear, el alimentario y en algunos minerales tecnológicamente estratégicos.
La caída de las exportaciones de las potencia emergentes es de una intensidad hasta ahora desconocida. Las previsiones del FMI de crecimiento para Asia para el 2009 es de 2,7 % que comparado con el 9% del 2007 describe una evolución muy negativa. El precio de alquiler de un gran barco mercante por día ha pasado de más de 200.000 dólares a no más de 11.000 dólares. Jaspón esta ya en recesión. El banco central japonés prevé para los próximos años una “contracción inimaginable” de la economía japonesa. Las exportaciones de la india han bajado más de un 24 % en el 2008. El gobierno chino ha dispuesto un paquete de incentivos y rebajas fiscales para el 2009 y 2010 con el fin de compensar las pérdidas de las empresas chinas derivadas de la caída de las exportaciones hacia occidente. Según el gobierno chino, y aquí viene lo más preocupante y significativo, las medidas son transitorias, mientras repunte la crisis y se recupere el consumo en occidente. ¿Cuando ocurrirá eso? La recuperación de las altas tasas de consumo occidentales depende también en gran medida de las exportaciones chinas, indias y de otros países que producen y venden a muy bajo coste. Estamos pues ante una situación de círculo vicioso.
La quiebra del crédito es también espectacular e inaudita. Según el BIS (Banco Internacional de Pagos) el crédito bancario mundial ha sufrido en el tercer trimestre del 2008 la mayor contracción de los últimos treinta años. El total de créditos cayó más de 1,5 billones de dólares. Al mismo tiempo las tasas de interés se han disparado. Esto ha condicionado también una caída en la inversión. En concreto, la Inversión Extranjera Directa ha descendido un 21 % según la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD). Todo esto esta motivado en primera instancia por el desarrollo de unas “ingeniería financiera” necesaria para poder ocultar la insolvencia y la ineficiencia de la política crediticia. Esta ingeniería genero una serie de títulos, fondos y activos tóxicos carente de todo valor real, y que ha contaminado, cual virus informático, todos lo sistemas operativos de la banca mundial. El algoritmo básico del software de la banca es la confianza y esta se encuentra seriamente dañada por el virus que trasmite los activos tóxicos.
Por último y como arrastre de la caída de los tres primeros mecanismos de compensación se ha desembocado en un estado de recesión económica y un incremento brutal del desempleo. Esta subida del paro afecta en primer lugar a las posiciones más débiles en el mercado laboral: mujeres y emigrantes. Esta es una consecuencia cuyos efectos todavía no se ha percibido en toda su extensión y crudeza. Pero lo cierto es que el cuarto mecanismo descrito va a verse seriamente dañado. La salida muchas mujeres del mercado laboral implicará con una disminución de la renta familiar disponible y por tanto del consumo.
LA DIFICULTAD DE LAS SALIDAS TRADICIONALES
Si los recursos naturales fueran infinitos, y las tecnologías de producción y consumo ecológicamente neutrales, podríamos especular con una recomposición de los mecanismos compensatorios y una salida no rupturista de la crisis. Pero esto supondría que el tercer mecanismo de compensación del que hablamos (la desvalorización económica del ambiente) no sería tal. La finitud de los recursos, impide cualquier reforma exitosa dentro de los paradigmas dominantes en el capitalismo productivista, que no sean meros espejismos coyunturales y locales.
Para terminar quiero contar una anécdota que está en el origen de este artículo. En el diario El País se publico una Carta al Director fechada el 18 de agosto del 2008 en Sevilla y que se titulaba “Ayer y hoy en nuestra economía doméstica”. En esta carta se comparaba la capacidad adquisitiva de los salarios hace treinta años y la capacidad actual. Hace treinta años se pagaba el precio de una vivienda con 17 salarios medios y ahora se necesitan 320 nóminas. Con un sueldo medio se compraba 1166 litros de gasolina ahora sólo 792. En 1979 con el salario medio se podían comprar 3.500 periódicos, hoy sólo 872. Antes con el sueldo habitual se podían adquirir 3500 barras de pan y hoy con un salario equivalente no llegan a 15000 las barras que se pueden comprar. La lectura de dicha carta me produjo una cierta desazón intelectual. Por un lado me parecía que el autor de la carta parecía afirmar que se había perdido poder adquisitivo desde 1979. Algo que a todas luces era falso. Sin embargo los datos que daba eran ciertos. Pero eran ciertos para esos productos (vivienda, prensa, barra de pan. gasolina) que no han podido ser deslocalizadazos y que por tanto mantienen niveles altos de costes de producción. Ahora ya se que ambos teníamos razón. La globalización (que abarata los costes de muchos bienes de consumo) y el crédito fácil son la respuesta.
CONCLUSIÓN
Cuatro ha sido pues los mecanismos compensatorios que han permitido que en los últimos años haya sido posible que en España se haya producido una pérdida progresiva de peso de los salarios en la distribución primaria de la renta nacional y en el PIB, y al mismo tiempo un incremento del nivel general de gastos y consumo:
1.La caída de los precios relativos de muchos bienes de consumo proveniente de la importación de países con unos costes de producción mucho menores (mecanismo globalizador).
2.El aumento del crédito financiero y de los límites tolerables de endeudamiento (mecanismo financiero).
3. La desvalorización del precio de las materias primas (mecanismo ambiental).
4.La asunción por parte de las mujeres de un doble trabajo asalariado (externo) y doméstico (no asalariado) que ha supuesto un aumento de la eficiencia del gasto de la unidad familiar y de a capacidad de consumo de las familias (mecanismode género).
Estos cuatro mecanismos de compensación han comenzado a quebrase con las subidas de los precios de las materias primas, a partir especialmente del 2003 (de marera significativa en el caso del petróleo), las crisis financiera (entorno a la explosión de la burbuja inmobiliaria). Y va a continuar, todavía no se ven los efectos en toda su dimensión social, con la disminuciones de las exportaciones de los países que producen a bajo coste y la caída del empleo (en primer lugar del empleo emigrante y femenino) con lo cual tendremos el cierre del ciclo de agotamiento de unos mecanismos compensatorios que han hecho posible esta ilusión del consumo sin fin.

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