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Griñan, lo razonable y Doñana

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Francisco Garrido.

Para Griñan aplicar la ley de  Costas en Doñana (algo que ha hecho el Ministerio de Medio Ambiente) no es razonable. ¿Qué sería entonces lo razonable? ¿El autobús  por el Parque Nacional que  propone el alcalde de Almonte?¿La continua conversión de caminos en carreteras  de los municipios del entorno ?.¿Los centenares de pozos ilegales? ¿El impacto brutal  de la mina de las cruces?.¿El dragado del rio Guadalquivir?. Si  al presidente de la Junta de Andalucía la aplicación de la ley no le parece razonable apaga y vámonos…

Y que no cse  esconda el gobierno andaluz bajo el paraguas del conflicto competencial. Las competencias  en materia  de deslinde del  dominio público marítimo terrestre son legalmente de  la administración central. Todo el movimiento ecologista y gran parte de la comunidad    científica  y académica están de acuerdo en que las  costas sean  competencia  estatal (y si pudieran ser europeas mejor) para poder detener  la voracidad  especulativa   de los ayuntamiento y de las comunidades autónomas ( como la Junta de Andalucía, por ejemplo).¿Por qué le preocupa tanto al  gobierno de Griñan que se  proteja aun más el parque?.Vergüenza debiera  darles  qué desde Madrid  tengan que venir a   protege  lo que ellos abandonan .

Nadie  del movimiento ecologista se va a colocar  tras la pancarta trampa  de las  supuesta  defensa  de  las  competencias  autonómicas en Doñana. Lo prioritario no es la competencia sino la conservación. Si la conservación de Doñana  depende  de  otorgarle la gestión de la misma a Bielorrusia, sea. Prefiero una  Doñana  croata conservada que una doña andaluza  llena de carreteras, autobuses, minas, pozos ilegales. No olvidemos que la organización administrativa de competencias no es un fin en sí mismo,  sino un instrumento al servicio de objetivos  que en este caso son  la preservación de la biodiversidad y los ecosistemas. La administración estatal debe tener, y tiene,  la posibilidad de tutelar   los parques nacionales. Ojala existiera esa posibilidad de manera efectiva en la   UE y  en  Naciones Unidas. Los ecologistas somos firmes  partidarios de  un derecho ecológico de injerencia, al igual que lo hay por motivos humanitarios.

 La Junta  esta inmersa en un acelerado  proceso  de  involución en políticas ambientales. Y esto no se ve sólo en Doñana sino  que también está ocurriendo en el otro Parque  Nacional andaluz: Sierra Nevada. La empresa pública andaluza  CETURSA está acometiendo  todo tipo de  obras y de ensanches en el parque sin respeto alguno ni a la ilegalidad, ni  a la protección de. Lo cierto es que, hoy por hoy, dejar  las competencia de costas a las  CCAA , y no digamos a los ayuntamientos, es como colocar al Conde Drácula de portero de un banco de sangre.

Los datos demuestran que cuanto más lejos administrativamente se encuentra un espacio natural  el centro de gestión  menos riesgo de destrucción padece. ¿Podemos formular esta ecuación entre conservación y lejanía como un axioma constante  en las políticas de conservación ambiental o como una anomalía?. Creo que se trata claramente de una anomalía derivada del modelo  económico (español y andaluz) basado en un consumo intensivo de recursos naturales. Pero  mientras que el ladrillo siga gobernando en los ayuntamientos y en la Junta esa anomalía es irresoluble, salvo que destruyamos a un más nuestro capital natural.

Hay que ir a un nuevo concepto de gestión de competencia sobre los recursos naturales  que rompa con el viejo mito de la soberanía absoluta sobre el territorio  de una sola administración. Un modelo cooperativo presidido por el principio de subsidiaridad  y de tutela compartida de los bienes ambientales. Estos bienes pertenecen  a un sujeto difuso  que abarca a la humanidad toda y a las generaciones  futuras. Los beneficios de la conservación de Doñana o Sierra Nevada (y los prejuicios de su destrucción) no se agotan en los habitantes de sus municipios o comunidad autónoma sino que se extienden en el espacio y en el tiempo  futuro) mucho más allá del   “aquí” (territorio administrativo) y “ahora” (presente).

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