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Después de los últimos avatares, de su exilio voluntario de la Universidad de Granada, encuentro a Luis García Montero firme, volcado en el trabajo, pero convaleciente de un dolor reciente. No se trabaja el rencor este granadino amable, cercano, generoso en su tiempo con todas las causas perdidas, pero acusa los golpes recibidos. Quizá el dolor provenga de los golpes más sordos, menos evidentes, del silencio. Quiere apartarse, dice, de los ambientes tóxicos para seguir sonriendo, para poder crear en libertad sin el gesto airado de la autodefensa.

HAY QUE TOMARSE EN SERIO EL SUR COMO METÁFORA DE FUTURO

Entrevista a Luis García Montero exclusiva para Paralelo 36

Después de los últimos avatares, de su exilio voluntario de la Universidad de Granada, encuentro a Luis García Montero firme, volcado en el trabajo, pero convaleciente de un dolor reciente. No se trabaja el rencor este granadino amable, cercano, generoso en su tiempo con todas las causas perdidas, pero acusa los golpes recibidos. Quizá el dolor provenga de los golpes más sordos, menos evidentes, del silencio. Quiere apartarse, dice, de los ambientes tóxicos para seguir sonriendo, para poder crear en libertad sin el gesto airado de la autodefensa.

CC.- Paco Ibáñez decía hace unos días que los andaluces tenemos el don de convertir los sueños en realidad y que eso explicaba la enorme tradición literaria de nuestra tierra. ¿Por qué crees tú que hay tantos poetas en el Sur?

LGM- Me he preguntado muchas veces sobre el peso de la literatura y sobre todo la poesía andaluza en la cultura española contemporanea. Es una pregunta que comparto con Jose Emilio Pacheco con respecto a la cultura mejicana. La historia y la tradición poética andaluza tiene mucho peso y abre caminos para el futuro. No sólo nuestros clásicos, también la cultura arábigo-andaluza, pero en tiempo reciente tiene mucho que ver con la pobreza. Andalucía no participó de la revolución industrial y no se vio controlada por la mentalidad positivista que la acompañaba. Aquí hubo hueco para una cultura sin excesivas prisas, sin un utilitarismo marcado. Aquí se permitió un diálogo más pausado con más sensualidad. Si la falta de industrialización fue trágica en otros sentidos, tuvo sin embargo como positivo dejar un espacio abierto para la poesía y que surgiera una tradición poética como la que representa Bécquer, Juan Ramón Jiménez y Machado que son realmente los padres de la cultura contemporánea.

CC- Hablamos de una tradición, pero ¿qué ocurre en el presente?

LGM.- Cernuda escribió un poema que publicó en su libro “Variaciones sobre tema mejicano”, un libro de poemas en prosa. Después de muchos años de exilio en la cultura anglosajona él se emociona al reencontrarse con la lengua española en la calle, pero a la vez se encuentra con la pobreza. Y al ver la dignidad en la mirada y en el comportamiento de esta gente, Cernuda se hacía una pregunta: ¿será posible alguna vez huir de la pobreza sin caer en la prepotencia del lujo? A mí esta pregunta me parece fundamental en una Andalucía que ahora se instala en la sociedad del capitalismo desarrollado. Esta pregunta tiene que ver también con la poesía: ¿podrá existir una gran poesía andaluza ahora que estamos en códigos que no son de pobreza y que empiezan a imponerse mentalidades utilitarias?

CC.- En alguna publicación has escrito que el aislamiento que hizo posible el secuestro durante años de una niña por su propio padre en una localidad austriaca hubiera sido impensable en Andalucía. ¿Piensas que sigue existiendo esa especial forma de vida andaluza o es algo que se va disolviendo? O mejor dicho ¿puede aportarnos algo para el futuro?

LGM.- Creo que es una realidad de nuestra tradición y que es también una metáfora del futuro. El progreso no es una línea recta. El progreso es una negociación sobre el presente. Nosotros no hemos tenido una cultura protestante, calvinista, solitaria, individualista. Hemos vivido en la calle. Tenemos una relación mucho más abierta con la gente. En cuanto abres los balcones, no es que te vayas a la calle, es que la calle se mete en tu vida. El secreto no tiene nada que hacer en Andalucía. Mantener años secuestrada a su hija, sin que lo sepan tus vecinos ni tu mujer, aquí es imposible, se hubiera descubierto a la semana. Tenemos una tradición callejera, abierta, mucho más humana

CC.- ¿Van a existir en el futuro estas formas de vida abiertas, callejeras, populares?

LGM.- Yo sé que el Sur es una metáfora pero hay que tomarse en serio el Sur como metáfora: las metáforas son una reflexión sobre el futuro y una negociación sobre el presente. Y tenemos derecho a progresar de una manera que tenga que ver con nuestra visión de la metáfora del sur. Con una vida más humana, con menos prisa, que invite menos a la soledad porque las formas de progreso que hemos conocido en el capitalismo desarrollado invitan a la generación de multitudes que son simplemente acumulación de soledades, porque no hay una raíz de convivencia común, porque se crece en el anonimato y no hay un proyecto común de ilusión colectiva. Decía Baudelaire -y me gusta repetirlo- que una multitud es una acumulación de soledades o como decía Passolini no hay nada más solitario que una plaza llena de gente en el siglo XX. Frente a eso se puede crear una convivencia que no provenga del anonimato, que genere ilusiones colectivas. Esto es la metáfora del sur, pensar la vida de una forma diferente a la moral luterana del capitalismo.

“la reflexión sobre la inmigración tiene que ser moral, no economicista”

CC.- La relación con los otros, la lógica del cuidado, de la interrelación, parecen categorías femeninas y humanísticas frente a la lógica del mercado.

LGM.- El cuidado del otro significa estar dispuesto a que te cuiden. Es alguien opuesto a ese individuo que dice “yo no le debo nada a nadie” y que convierte las relaciones en una red de acreedores, en una perspectiva como bancaria, de deudas y no de convivencia. Queremos abrir los balcones sin miedo, estar en la plaza pública, sin llegar a los extremos, pero significa establecer una relación de amor con los otros.

CC.- Sin embargo nuestra cultura zozobra cuando llegan “los otros” de verdad, los que no han nacido aquí, los inmigrantes.

LGM.- Es una característica del mundo global al que vamos.. En Andalucía tenemos que reflexionar sobre nuestra historia. Hemos sido una tierra de emigrantes hasta hace poco. El libro La intimidad de la serpiente me surgió una noche cuando mi hija estaba dormida y la despertó la alarma y el ruido de una moto. Me di cuenta de que el vocabulario de la realidad había cambiado y tenía otro significado. Ella lo asociaba a la movida, a la diversión nocturna. Para mi el ruido de esa moto me evocaba cuando los trabajadores iban al trabajo, era un ruido como de lamento, de gente que iba con unas alpargatas y una tartera. Mi hija ahora ve a los inmigrantes, a los africanos, a los latinoamericanos..

CC.- ¿Pero realmente los vemos? Porque más bien se toleran para determinadas faenas y después se les pide que desaparezcan.

LGM.- La reflexión sobre la inmigración tiene que ser moral, no economicista, incluso cuando se hace con buena intención. Cuando se justifica su presencia por su aportación al PIB, a las pensiones, a la natalidad…pero si no tenemos claro el principio moral, en esta época de crisis concluiremos que como ya no son necesarios, que vuelvan a sus países. Para evitar la respuesta cínica ante la emigración, hay que levantar una respuesta moral, estamos hablando de seres humanos, de dignidad, de principios.
La situación de los inmigrantes a lo que ha invitado es a la esclavitud, y más ahora con la crisis económica, al tiempo que los utilizan como ariete para destrozar las conquistas sociales conseguidas.

“Mi rebeldía tranquila es una respuesta al capitalismo y una reivindicación de la izquierda no marginal”

CC.- La rebeldía tranquila que tienes en tu actitud vital, en tu poesía, en tu pedagogía..¿de qué se alimenta en la actualidad?

LGM.- Se alimenta -por una parte- de una conciencia democrática radical y ,por otra parte, del convencimiento de que el capitalismo neoliberal que se ha impuesto es el verdadero enemigo de la democracia. Es esta lógica la que está degradando la democracia y en España no lo notamos en exceso, porque desde su inicio – por la historia amarga de nuestro país- , hemos conocido una democracia muy herida por el neoliberalismo. Lo que está degradando la democracia no son los viejos totalitarismos ni las supersticiones nuevas. El capitalismo feroz está liquidando los espacios públicos y la política como lugar en que deben habitar los ciudadanos para controlar su propio destino. Cada vez me siento más unido en mis sueños sociales a la democracia y también por una experiencia histórica. Tenemos suficientes datos la izquierda para aprender a ser rebeldes y anticapitalistas pero de una forma tranquila, que sean utopías modestas, que tengan los pies en la tierra como decía Albert Camus. Que no se conviertan en grandes sueños de futuro que nos nieguen el presente. Que no haya comisarios políticos que se crean que ya están en el futuro y desde ese altar del futuro nos digan a los demás lo que tenemos que hacer.

CC.- ¿Cómo ves la situación actual de la izquierda?

LGM.- La izquierda no puede ser un estercolero. Cuando se tiene poca capacidad de incidir en la realidad se tiene poca responsabilidad.. Esto hace que cualquiera pueda convertirse en sacerdote, en juez moral de la verdad. Todo eso lo hemos aprendido con el stalinismo: la utilización de los poderes para la calumnia, la apropiación de la verdad.
Mi rebeldía tranquila tiene que ver con una respuesta al capitalismo y también con un papel de la izquierda no marginal.

“El Diablo y Dios pertenecen a la misma cultura y al mismo poder”

CC.- No quiero dar pábulo a la polémica con un profesor de la Universidad de Granada. Intuyo que hay en juego mucho más que un cruce de palabras o de opiniones. Tengo miedo a que ocurra como en Francia, donde se desató un verdadero proceso contra los representantes de la cultura de la izquierda, una especie de revisionismo efectuada por sectores izquierdistas pero que utilizó y benefició ideológicamente a la derecha.

LGM.- Cuando aparecen estos personajes que se erigen en jueces morales de la izquierda tienen inmediatamente el apoyo de la derecha. Mi discusión con este personaje presuntamentecrítico izquierdista, éste ha tenido la inmediatamente el apoyo del Opus Dei porque sabe el valor que tiene la ridiculización de los discursos. Eso es muy peligroso.El discurso de la izquierda tiene que ser muy sólido. No se puede convertir en un estercolero de rencores, miserias…si hay algo que debe tener el pensamiento de izquierdas es la voluntad de no convertirse en marginal. Tenemos que combatir la ideología conservadora en el centro, no en el centro político sino discursivo, tenemos que construir espacio público. Y eso no se consigue en los márgenes porque los márgenes de ninguna manera son un espacio público. Desde la reflexión semiótica sabemos que los márgenes forman parte del sistema que el Diablo pertenece a la misma cultura y al mismo poder religioso que Dios. De forma que no sirve convertirse en diablo para atacar a los dioses, de lo que se trata es de tomar el espacio que ahora ocupan los dioses. Por eso hay que ser implacables contra esa pretendida pureza, supurante, que ha estado por debajo de las tragedias estalinistas.

CC.- Es un afán destructivo el que parece perseguir el legado de la izquierda.

LGM La necesidad devoradora. El capitalismo devora las ilusiones de su propia cultura. Muchas de sus creaciones como libertad, fratenidad, igualdad las devoró para seguir los dictados del mercado. También la izquierda corre el riesgo de devorar sus propios sueños e ilusiones. El cainismo es la última expresión de todo esto. En Francia esto ha sido muy llamativo y estremecedor.

“ El sueño, la ilusión pedagógica, está en riesgo”

CC.- ¿Qué lees, aparte de poesía?

LGM.- Leo novela. Acabo de terminar El país del miedo de Isaac Rosa, una reflexión estremecedora sobre el miedo y la violencia. Leo también ensayo: Claudio Magris, Todorov, Perry Anderson…intento que el ensayo me de un marco teórico para interpretar mi propia realidad. Profesionalmente leo historia literaria, por ejemplo el interesantísimo libro de Jordi Gracia sobre Ridruejo. Acabo de leer con el corazón en la mano y lágrimas en los ojos, las memorias de Manuel Fernández Montesinos tituladas Lo que en nosotros vive. Empecé leyéndolas por interés sobre Lorca, y por el padre de Montesinos, el que fue alcalde de Granada fusilado en los primeros días de julio del 36, pero después me han conmovido hasta las lágrimas las escenas del padre de Lorca, siguiendo las batallas de la segunda guerra mundial, como un general en el exilio…Es un libro de una viveza y una fuerza narrativa y expresiva enorme.

CC.- Sé que estás escribiendo un libro sobre tu amigo y poeta Ángel González y hay una foto de una enorme ternura, en la que le besas la cabeza mientras él firma un libro.

LGM.- Angel pasaba los veranos conmigo en Rota. Nació en Oviedo en 1925. Me contó la llegada de la república, cómo su hermano Pedro participa en la revolución de Asturias y tiene que exiliarse…los terribles comienzos de la guerra civil en los que es ejecutado, por comunista, su otro hermano Manuel…Todo esto es lo que estoy construyendo. La foto fue en un acto en el Escorial y al levantarme le di un beso…Empecé a hacer una biografia académica sobre Angel González. Al poco tiempo vi que esta estructura no me servía, que necesitaba contar una historia. Cuando murió, durante bastante tiempo, me resultó imposible seguir escribiendo, pero ya he conseguido recomponerme y espero poder publicarlo el próximo año.

CC.- El tema pedagógico es para ti esencial

LGM La educación ha sido el gran eje de la cultura progresista española. Es un tema que me sigue preocupando. Creo que no hemos analizado bien los cambios antropológicos profundos que se han producido, el paso al capitalismo avanzado se ha hecho sentimiento y formas de ser. Nuestra democracia es consumista, pero nuestro corazón también. Esto ha significado que nos alejemos de la moral clerical y opresiva pero no hemos sido capaces de formular una moral de respeto a los valores públicos. Esa falta de moral pública es una carencia pedagógica muy importante.

CC.- Precisamente te iba a preguntar sobre la Universidad y la aplicación del Plan Bolonia.

LGM.- Hemos asistido a una reforma de la educación de la que han salido muy mal paradas las humanidades, la literatura casi ha desaparecido de los institutos. Se ha roto el contrato pedagógico a favor del mercado. Incluso los parámetros y encuestas con que se valora la enseñanza tienen que ver sobre todo con el mercado. Y ahora el Plan Bolonia tiene que ver con este espíritu. La movilidad positiva de los estudiantes, esconde la liquidación del proyecto educativo que estaba en la base del sueño pedagógico occidental. Y a la educación está llegando lo peor de esta Europa que no hemos sabido construir como unidad política y que estamos formando como tratado neoliberal que rompe los amparos sociales.

CC.- Tu eres un poeta, pero también un profesor vocacional. No logro imaginarte sin posiblidad de enseñar y sin ese roce con los jóvenes que representa la Universidad.

LGM.- Hay una pequeña banda estalinista que entra en internet y que afirman que ya tengo un contrato extraordinario en otras universidades. Yo, en principio, lo que voy a hacer es venir a casa a escribir. Los ambientes tóxicos manchan mucho y te pueden derrotar cuando consiguen infectarte a ti mismo. Cuando ya no vives como eres sino con la obsesión de defenderte y de atacar a otro, acabas traicionándote a ti mismo. Lo único que quiero es quitarme de un ambiente tóxico tan fuerte que podría envenenarme y cambiar mi carácter. Voy a escribir y mi ilusion pedagógica la cubriré con las clases y las conferencias a las que me invitan continuamente.

CC.- Has dicho que no abandonarás Granada, pero ¿Cuál es tu ciudad, tu Ocnos particular?

LGM.- Hay un territorio para mi de la felicidad que es la playa de Rota. Tenemos paisajes ideales tanto del pasado como del futuro. En el pasado -decía Machado- nuestro paisaje es el territorio en el que ha hecho el bachillerato. En ese sentido mi paisaje sigue siendo Granada, dónde puedo dialogar con el tiempo: el jardín donde jugaba es un parking, la tienda de música es ahora un supermercado…allí compruebas que todo lo sólido se desvanece en el aire. Tal como se ha analizado en la poesía de Baudelaire, “ la ciudad es un diálogo con el tiempo, con la velocidad”. Y eso donde mejor lo siente uno es en la ciudad en la que ha nacido.
Pero también tenemos un ideal de futuro y yo he escogido Rota. He sido muy feliz en Rota,. Esos veranos con la famita, los amigos…tener todo el día para trabajar, sin horarios, esa sensación de libertad… Me veo feliz paseando por una playa virgen que se llama Punta Candón. Y además tiene una ventaja trágica: muy cerca se encuentra la base militar de los EEUU. Cuando te sientes más feliz y libre, escuchas el estruendo de un avión que, a lo mejor, parte de allí para bombardear cualquier ciudad del mundo. Es una ventaja trágica porque hay felicidades que sirven para cerrar los ojos y para acomodarse, pero cuando oigo ese temblor y me aterrorizo, comprendo que mi felicidad es incompatible con cerrar los ojos, que no me puedo acomodar. Mi alegría y mi felicidad es inseparable de la alegría del mundo. Y, no me permite olvidar que sigue habiendo mucho terror, mucha carencia, mucha mentira y mucha injusticia ante la que no podemos cerrar los ojos por muy felices que seamos.

4 Comentarios

  1. Hello! fdkdbde interesting fdkdbde site!

  2. “Bécquer, Juan Ramón Jiménez y Machado que son realmente los padres de la cultura contemporánea”

    ¿no es un poco exagerado?

    la cultura es mucho más que 3 poetas, ¿no cuentan los científcos, por ejemplo?

    dejemos de crear mitos personalistas, por favor

  3. Wow! Gracias! Siempre quise escribir en mi sitio algo as

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