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Impuestos y economia moral

empresario oscuro

 

Francisco Garrido.20/0972011.

Obama lo ha repetido. Warren Buffett lo ha dicho: “pago la mitad de impuestos que mi secretaria”.Buffet, considerado en el 2008 el hombre más rico del mundo, ha denunciado que año tras año paga menos impuestos. Por el contrario a Rajoy esto le parece muy bien y se niega a aceptar el oportunista y timorato impuesto sobre patrimonio que ahora propone el PSOE. El sueldo medio de un directivo de las empresas que cotizan en le Ibex35 es 20 veces mayor que el de un trabajador de esas empresas en el año 2010. Paradójicamente en medio de la crisis esta brecha no ha dejado de agrandarse, pues en el año 2009 las diferencias eran sólo de 14 veces.¡En un solo año de crisis la distancia ha aumentado cinco veces¡.Pero las diferencias fiscales son aún más escandalosas: conozco a altos directivos de banca que llevan veinte años sin declarar ingreso alguno a la Hacienda española, acogiéndose a que tributan en el exterior.

Los impuesto no sólo tienen una finalidad económica como la recaudación o la internalización de externalidades (impactos) negativas de una actividad, tienen también lo que se denomina “fines extrafiscales”. Uno de esos fines extrafiscales más importante es contribuir al mantenimiento de la economía moral de una sociedad. La “economía moral” es un concepto que se lo debemos al historiador británico E.P Thompson que lo puso en circulación para analizare los motines populares por en las subidas del precio del trigo en la Inglaterra del siglo XVIII. “La economía moral de las multitudes” llamó Thompson a los presupuestos implícitos en el consenso social sobre el reparto de cargas y beneficios entre los distintos individuos, grupos y clases de una sociedad. Cuando se atenta gravemente contra la economía moral de una sociedad, la contestación, el sabotaje, la revuelta y la violencia están a la vuelta de la esquina.

Y este es un efecto que transciende a la carestía y a la pobreza y afecta directamente a la dignidad y al estatus. Lo que ocurre es que en tiempos de crisis y de caída de las rentas es cuando se hace más visible e insoportable, como ahora, la grietas en la economía moral. Sin economía moral no hay sociedad que pueda vivir; la coacción pura y dura o el engaño generalizado tienen un recorrido muy corto. Ya lo explico Max Weber cuando indago en los procesos de legitimación social de las normas. La economía moral establece el margen de desigualdad que es socialmente aceptable. Sin economía moral la cohesión social se va erosionando hasta destruir todos los vínculos voluntarios de cooperación.

 Las diferencias en el reparto de las cargas fiscales en el capitalismo globalizado, y en España en concreto, es tan abusiva que no hay economía moral que lo soporte. La asimetría fiscal se convierte de forma indirecta en un mecanismo de asignación  de rentas que refuerza la ya de por sí muy desigual distribución. Si se contabilizara esta renta indirecta que proviene de los impuestos, el Estado español arrojaría un índice de desigualdad mucho mayor que el que reconocen las cifras oficiales en la actualidad.

 En diversos ensayos de economía experimental ( el juego del dictador) los individuos sometidos a distribuciones muy desiguales, consideradas injustas, de beneficios y de cargas se mostraron reiteradamente más sensibles y contrariados ante la desigualdad en las cargas que en los beneficios. Es pues una evidencia empírica que  el reparto desigual de cargas daña más a la economía moral que el reparto desigual de rentas. ¿Por qué? Hay diversas causas que explican esta respuesta tan desequilibrada ante las desigualdades. Unas motivaciones son de orden evolutivo y nos indican que existe una preferencia temporal espontánea en las respuestas de defensa ante un potencial daño inmediato (carga) que ante un potencial placer diferido (beneficios). A la hora de elegir entre detenernos a saborear un apetitoso fruto o correr y así librarnos de un peligroso león que nos persigue, está claro cuál es la opción instintivamente preferible. Todos nosotros somos hijos e hijas de remotos antepasados que tenían claro que opción tomar ante un dilema similar.

Hay otras causas de raíz ambiental asociadas a la cultura meritocrática burguesa. Para dicha cultura las diferencias de beneficios se pueden explicar, y aceptar, mejor que otras asimetrías por que pueden ser entendidas como producto de diferencias en el merito (esfuerzo+talento) individual .Pero las desigualdades en el reparto de Impuestos y economía moral..Pero las desigualdades en el reparto de las cargas difícilmente pueden ser entendidas bajo el supuesto meritocrático, más bien al contrario. Todo esto explicaría por qué las desigualdades fiscales son tan dañinas para la economía moral.

Obama también ha dicho: “No es lucha de clases sino matemáticas”. Se equivoca es un asunto de lucha de clases. La economía moral establece el punto de acuerdo en la lucha de clases y las reglas del juego de la misma, sin ese acuerdo pasamos de la lucha a la guerra de clases. “La avaricia rompe el saco”, parece que las clases dirigentes ya lo han olvidado. as cargas difícilmente pueden ser entendidas bajo el supuesto meritocrático, más bien al contrario. Todo esto explicaría por que las desigualdades fiscales son tan dañinas para la economía moral. Obama también ha dicho: “No es lucha de clases sino matemáticas”. Se equivoca, es un asunto de lucha de clases. La economía moral establece el punto de acuerdo en la lucha de clases y las reglas del juego de la misma, sin ese acuerdo pasamos de la lucha a la guerra de clases. “La avaricia rompe el saco”, parece que las clases dirigentes ya lo han olvidado.

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