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In memoriam; José Maria Delgado Gallego

 

Francisco Garrido.

Ha muerto José María Delgado Gallego amigo, trabajador  de CASA, intelectual, militante social, marxista, revolucionario, honesto, inteligente, difícil, infatigable, luxemburgista,  muy buena persona. Hace muchos años que no nos tratábamos pero eso tiene la amistad que aunque no haya   roce sigue habiendo cariño.  En los últimos meses habíamos tenido un  reencuentro feliz pero polémico en las redes sociales. Nos habíamos peleado, dialécticamente, debatiendo sobre la “cuestión nacional”, nada, cosas que pasan entre gente que pelea y piensa. Me había enterado por un amigo común que estaba malo. No me gusta escribir obituarios por qué no me gusta que la gente se muera. Pero este lo escribo por qué me alivia la pena y por qué  perosonas como el “cabeza” no pueden quedar, ni van a quedar, en el olvido. Podría decir  muchas cosas de José Maria pero creo que devaluaría con mi torpeza la riqueza inmensa de una vida tan vivida. Jose Maria  Delgado hablaba y pensaba con pasión, había  siempre en sus palabras  como un ruido profético de fondo. Enamorado de la revolución desde muy chiquitito, entre corrales de vecinos y tornos leyó lo que hoy nadie lee y pensó lo  que muchos han olvidado: una  vida sin explotación.De la estirpe  de Díaz, de Barneto, de Saborido,  hijo preclaro y dignísimo de la clase obrera sevillana;   gracias y adiós, que dolor.

Un comentario

  1. In Memoriam
    No he podido evitar recordar una espléndida mañana primaveral que tuve la dicha de entrevistar a este luchador innato e incansable hasta su hora final. Hoy, ahora, existen muchos que dicen haber corrido de la policía y enfrentarse a ella en las manifestaciones de la dictadura franquista. Gente que quiere colgarse la medalla de luchador por las libertades. No, sabemos que no. ¿De qué presumen estos fariseos y escribanos que supieron cambiarse la chaqueta, en la transición y después de ella, y se hicieron funcionarios, la mayoría, aprovechándose de la política? A estos, les llamaba Jesús de Nazaret: “sepulcros blanqueados “. Yo soy creyente y bebo en las Sagradas Escrituras, y pienso como decía San Jerónimo: “Ignorarlas es ignorar a Cristo”. Recuerdo, bajo el sol radiante de ese 25 de marzo del 2008, en el Parque de Miraflores, cuando le toqué el tema de la religión, José María Delgado Gallego, – nacido en el 1949 -, me decía: “No, yo no soy creyente, ni lo he sido nunca. Pero he respetado a los cristianos combativos, a los curas obreros, Jesús Ruiz Carnal entre otros, a los del CPS (Cristianos por el Socialismo)… todas gentes excelentes. El cristianismo, bien entendido, provee de unas buenas dosis de moral, respetables y muy dignas. Esas personas son de alta calidad humana. Fíjate en América latina, ha habido una buena confluencia con la Teología de la Liberación, pero bueno… el marxismo es ateo, se diga lo que se diga… aunque haya habido mil marxismos. Yo pertenezco a la izquierda laica y atea; esa es mi formación (…) Sí, soñaba con cambiar el mundo y no me resigno a ver cómo el capitalismo es cada día más cruel. El capitalismo somete a mercancía a todo lo que se mueve; si se pudiera embotellar el aire te lo venderían embotellado, ¡Mercancía! Y con ese supuesto, usted me dirá: ¿Dónde queda la democracia? ¿Y qué coño es esto? (…) Ser rebelde consiste en rebelarse contra la opresión y contra la injusticia, contra la manipulación, falta de libertad; es no conformarse y procurar invertir la situación”.
    Sí, José María, esa era tu fe, a ti sí te llevó a las manifestaciones, y a enfrentarte a los grises y a la cárcel, donde, precisamente te casaste. Te has ido. – Aquí expreso mi más sincera condolencia para su familia y sus amigos -. Solo decirte ¡Adiós! Nos veremos, ya lo sabes, para mi es el principio de una nueva vida.

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