Portada / Ecología / LA CRISIS ECONÓMICA, ¿SÍNDROME METABÓLICO O TORMENTA PERFECTA?
No estamos ante una de las típicas, aunque desde hace años infrecuente, crisis capitalista de superproducción, sino ante la crisis de los mecanismo que se han ido construyendo para evitar las crisis de superproducción. Las crisis de superproducción eran causada por el aumento incesante y caótico de la plusvalía relativa (o lo que es lo mismo de la productividad) presuponiendo que el consumo crecería al mismo nivel.

LA CRISIS ECONÓMICA, ¿SÍNDROME METABÓLICO O TORMENTA PERFECTA?

1. NO ES UNA CRISIS CÍCLICA
No estamos ante una de las típicas, aunque desde hace años infrecuente, crisis capitalista de superproducción, sino ante la crisis de los mecanismo que se han ido construyendo para evitar las crisis de superproducción. Las crisis de superproducción eran causada por el aumento incesante y caótico de la plusvalía relativa (o lo que es lo mismo de la productividad) presuponiendo que el consumo crecería al mismo nivel.
Tal suposición esta basada en la denominada ley de Say que sostiene una ecuación de equivalencia entre oferta y demanda a partir de la equivalencia contable entre venta y compra. Pero la crisis que estamos padeciendo no es el producto de ningún error es el resultado lógico del conjunto de objetivos, presupuestos precondiciones que el sistema de consumo y producción de masas comporta. Este sistema que en la actualidad es dominado por la forma capital pero que es también afín al cuasi desparecido socialismo de Estado, propio de la URSS o de China ;se basa en objetivo y en presupuestos ontológicos imposibles y erróneos.
El productivismo y consumismo de masas tratan de realizar un modelo económico basado en el crecimiento exponencial y continuo de la producción (energía y materia) y en la el aumento ilimitado de consumo. Ambos objetivos son física y socialmente imposibles como nos indica las leyes de la termodinámica. Tras estos objetivos utópicos se esconden unos presupuestos ontológicos erróneos ( idealistas) cuales son la infinitud de los recursos naturales y la infinitud y primacía absoluta de la “especie elegida”.El tiempo físico es sublimado y colonizado en una temporalidad abstracta que genera todo tipo de ilusiones de de omnipotencia.
La únicas manera de eludir la imposibilidad de realización de los objetivos y el error de los presupuestos ; es elaborando y construyendo una teoría del valor cada vez más autónoma y desmaterializada. La economía resultante ha de estar basada cada vez más en ilusiones bien fundamentadas. Al igual que para eludir la finitud radical de la mortalidad humana es necesario construir los delirios y las ilusione simbólicas de las religiones. Por tanto la especulación, las burbujas crediticias y otras muchas formas económicas irreales son connaturales al sistema productivista. Estos fenómenos de irracionalidad , con otras formas que aquí no podemos detenernos a analizar, también se daban en el socialismo de Estado felizmente fallecido.
Para fundamentar bien la ilusión necesaria para fundamentar el crecimiento y el consumo infinito, se ha ido tejiendo una compleja red conceptual e institucional. . La lógica metafísica de la “mano invisible” y el escenario institucional del “mercado capitalista” fundamentan la ilusión. Obsérvese que tanto la racionalidad irracional de la “mano invisible” como el “mercado capitalista” aparecen como lógicas e instituciones cuasi naturales y espontáneas. Ambas forman parte de la naturalidad de la sociedad civil y no de la artificialidad del sociedad política ( Estado) . De esta manera el productivismo coloca a sus propios deseos , ilusiones y delirios como autofundamento de nsi mismos. La ilusión de creer en Dios fundamenta la ilusión de que Dios existe ( la fe como prueba ontológica). Esta cosa vale tanto por que creemos (queremos) que vale tanto. Es una forma típicamente idealista de autofundamentación inmanente. Ya Tomas de Mercado advertía que le nuevo “precio justo” se basaba en la estima subjetiva de la cosa . hay nada mas parecido a un teólogo de la escolástica tardía que un monetarista de la Escuela de Chicago .
Y es esta teología de la producción y el consumo la que en estos meses se está viniendo abajo como cayeron los ladrillos del muro de Berlín. Solamente construyendo una teoría economía delirante e ilusoria es posible seguir estimulando el mito de la producción y el consumo sin límites.
Los límites físicos y ecológicos al crecimiento infinioson hoy más evidentes que nunca. Y lo son en un doble sentido: agotamiento de recursos naturales y saturación de los sumideros de residuos. Las crisis energética y de materias primas es un buen exponente del agotamiento. Mientras que el cambio climático es un preclaro ejemplo de los efectos de la saturación.
Estos límites son una evidencia que ya pocos se atreven a negar abiertamente. En todo caso se enmascaran bajo la ilusión de la sustitución del capital natural escaso por capital tecnológico supuestamente infinito. Las propuestas de milagros tecnológicos basados en la energía de fusión, en la biotecnología o en la captura y secuestro de CO2 son variedades de esta ilusión tecnoambiental.

2. LA CRISIS DE LA ECONOMÍA NIHILISTA
En la actualidad el valor total de los derivados del comercio superan los 90 trillones de dólares , mientras que el total del producto interior bruto mundial solo es estimado en 50 trillones de dólares. Es decir, los valores comerciales casi duplican al PIB mundial. El dinero papel comercializado se encuentra en una relación de tres a uno con respecto a su activos de referencia que en muchos casos , como en el de la construcción, están sufriendo un proceso de devaluación acelerado ( mas de un 25 en los últimos meses). La relación actual entre capital de inversión y capital especulativo es de uno a nueve.
El 90 % de la energía que consumimos en los países de la OCDE provienen de fuentes energéticas cuya tasa de reposición es cero y que están al borde de haber superado su cenit ( si no lo han superado ya) o que en un máximo de 100 años habrá agotados por completo, al ritmo actual de extracción y consumo, sus reservas. Las materias primas abióticas no energéticas (básicamente minerales) tiene también una tasa de reposición cero y ven acercarse, a ritmo vertiginoso, los umbrales del punto cenit. La AIE ( Agencia Internacional de la Energía) en su Informe del 2008 (World Energy Outlook) anuncia la posibilidad de una crisis muy grave de suministro de petróleo para el 2010.

Estos simples datos arrojan unas conclusiones claras: el dinero que usamos cada vez vale menos y las bases materiales de nuestro crecimiento se agotan. El desembridamiento del dinero es ya casi absoluto. El FMI , el Banco Mundial parecen gritar como lo hacia en aquella memorable película el otro Marx ( Groucho): ¡”Más madera, que es la guerra¡”, mientras queman todo el tren para que la locomotora funcione. Esta situación nos acerca a dos crisis constituyentes de nuestro tiempo: la especulativa ( el valor sin referencia) y la ecológica ( el agotamiento y la saturación de la base física del crecimiento económico). Ambas son consecuencia de un mismo modelo de economía nihilista producto de una progresiva inmateralización del valor. La tan cacareada “inmateralización de la economía” es cierta pero en un sentido muy distinto al que pregonaron sus apologistas. No se trata de que cada vez consumamos menos materia y energía como producto milagroso del “libre mercado” y de los cambios tecnológicos. Si no que por el contrario lo que ocurre es que cada vez el valor y sus referentes físicos están más desconectados. Y paradójicamente es este divorcio el que lejos de favorecer la eficiencia incrementa de manera exponencial el consumo de materia y de energía.

Ni el trabajo es ya el referente del valor, como equivocadamente reivindicaron muchos marxista que parecían no haber leido “La Crítica del Programa de Ghota. Desde la crisis de 1973 los salarios no han dejado de crecer menos que la inflación y de perder porcentaje de participación en el PIB. Las turbulencias especulativas y los límites ecológicos del crecimiento no harán sino reforzar esta progresiva devaluación del trabajo y de sus rentas. La naturaleza nihilista de la hegemonía de la racionalidad tecnocrática y de la forma capital como valor, fueron predichas y criticadas por Marx, Nietzsche o Heidegger. Habíamos conocido ya sus manifestaciones en el arte ( siempre anticipatorio) , en la guerra ( siempre tan innovadora) , en las patologías individuales ( la locura y la criminalidad) o en la reducción económica de las identidades colectivas ( las clases sociales) pero es hoy, cuando se nos revela como el canon político dominante. Vivimos como si la nada fuera todo y como si de nada viviéramos; y esa forma de vivir amenaza con no dejar nada vivo.

3. ¿POR QUÉ LOS PRODUCTOS FINANCIEROS VINCULADOS A LA CONSTRUCCIÓN INMOBILIARIA?
El producto financiero que son las hipotecas subprime son un buen ejemplo de la volatilidad y la desmaterialización del sistema. La ingeniería financiera de este tipo de hipotecas responde a la necesidad compulsiva de expansión y de aceleración de una formas de capital absolutamente ilusorios que circula a una velocidad cercana a la de la luz por medio de las redes telemáticas. . Instalad la economía mundial en medio de este laberinto de ingeniería y circulación de ilusiones financieras, era solo cuestión de tiempo, y de oportunidad crítica, que se estallara el colapso.

La concentración especulativa en el capital inmobiliario se debe en primer lugar a una necesidad de recuperación mínima del “principio de realidad” Esto supone recuperar , para estimular el consumo, cierta relación con el valor de uso. El capital inmobiliario oferta un bien de consumo como es la vivienda que tiene cualidades muy interesantes para el capital financiero.
– La composición del capital inmobiliario contienen una fracción pequeña de capital constante; lo cual le permite una gran versatilidad i, velocidad de circulación y volatilidad.

– Dentro de los bienes de consumo aparece como uno de los más necesarios y seguros para el inversor.

– Dada la magnitud de los precios la compra de este bien solo puede ser realizada por medio de las entidades financieras que de esta forma obtienen una fidelización obligatoria del cliente para casi toda la vida.

– Genera un foco de captación ( blanqueo o legalización) por medio de las entidades financieras del inmenso capital negro y criminal que circula en la actualidad.
– Los activos inmobiliarios son inocuos a efectos de aumento de la inflación ( se contabilizan como inversión y no consumo)
– Los activos inmobiliarios en el marco de una burbuja especulativa genera un “efecto riqueza”. Este “efecto riqueza” estimula el endeudamiento y el gasto pues el propietario cree poseer un bien seguro en continuo proceso de revalorización.

Pero todas estas ventajas que convierten al capital inmobiliario en el favorito del capital financiero tiene obstáculos insalvables: la tasa de obsolescencia optima se ha de conseguir a costa de una renovación demográfica imposible y un consumo constante de suelo, ecológica y físicamente insostenible. ¿Sin embargo cómo ha podido crecer tanto las ventas en los últimos años? Por que no se compraba para habitar sino para especular: Los compradores inversores, en especial los pequeños y medianos, han creído en el mito de que era posible sostener la tasa de obsolescencia optima. La inversión inmobiliaria era un ¡”valor de refugio” Al deshacerse esta ilusión, el pánico cunde y se produce el estallido de la burbuja especulativa inmobiliaria. Sobre este cálculo fallido (mucho más población , mucho más suelo) se ha construido la denominada “expansión urbanística descontrolada”

4. EL SÍNDROME METABÓLICO COMO METÁFORA DE LA CRISIS
Las metáforas políticas y sociales sobre el cuerpo tiene una larga tradición. La famosa fábula de Agripa, citada por Tito Livio, en la rebelión de los plebeyos en Roma, las metáforas sobre le cuerpo del rey en la teología política medieval. Todas coinciden en seleccionar el cuerpo humano como un territorio significativo privilegiado para explicar los conflictos y las tensione sociales y políticas. Quizás no este mal recurrir a este territorio para entender lo que esta ocurriendo en esta crisis.
La guerra hermenéutica por la interpretación de esta crisis ya ha comenzado. Quien obtenga la hegemonía cultural de la crisis dando explicación de la misma dentro de los marcos cognitivos afines tendrá ganada gran parte de las alternativas políticas a la misma. Por eso creo que hay que rechazar una metáfora , que algunos incluso utilizamos inocentemente al principio , cual es la de “tormenta perfecta”. Dicha metáfora sugiere una azarosa coincidencia de factores críticos, de alta improbabilidad de coincidencia, en un momento histórico dado. Al remitirnos , para comprender la crisis, a un fenómeno climático ( la tormenta) asociamos esta con eventos azarosos y caóticos . Se determina así una perspectiva de análisis de la crisis que atribuye la misma a un “ golpe de mala suerte”, y a algunas “desaplicaciones puntuales” ( como diría un viejo entrenador chileno)
Por el contrario, la metáfora del “síndrome metabólico“ (SM) alude a una causa patológica común vinculada con una alteración y distorsión del sistema metabólico corporal.. En la metáfora del síndrome no se trata de coincidencia sino de causas, y no hablamos de azar sino de desequilibrios metabólicos. El síndrome metabólico (SM) es consecuencia de la mala adaptación de los genes de la sobrenutrición seleccionados para sobrevivir a la desnutrición. La obesidad es una enfermedad, una interacción clásica entre los genes y los cambios ambientales. En el SM se expresan patologías e indicadores patológicos a simple vista autónomos (diabetes, hipertensión arterial, triglicéridos, colesterol, obesidad) pero que responden a un mismo problema de alteración metabólica ( resistencia a la insulina. Estos desajustes metabólicos pueden provocar situaciones de fallos multiorgánicos en cadena ( cardiovascular, riñones, hígado) que den lugar a un severo estado de colapso
Todas las turbulencias, burbujas, proceso especulativos, asimetrías y otras irracionalidades de este modelo se derivan del intento permanente y constitutivo de burlar el “principio de realidad” que viene marcado por el metabolismo social de recursos naturales. La “resistencia a la realidad” provoca un metabolismo social insostenible. De igual manera al fallo multiorgánico en esta crisis converger varias crisis: la financiera, la inmobiliaria, la energética y materias primas, la alimentaria y la climática (extremización del clima y aumento de temperatura).
No es casualidad, y ahora detallaremos mejor esto, que coincidan el aumento de la insostenibilidad con la deriva caótica del delirio neoliberal ( crisis ecológica y crisis financiera). Ambas responden a un mismo proceso histórico de maduración de los límites crecimiento y del consumo.
Las crisis de clara naturaleza ambiental ( energética, materias primas, alimentaria, climática) han comenzado ha dar la cara por medio del encarecimiento de los precios y del aumento de los costes derivados de la extremizacion del clima a través de fenómenos climáticos sumamente violentos y adversos. ¿Por qué ha ocurrido este encarecimiento? Por variod factores:
Encarecimiento de los costes de extracción y producción (incluido los militares) de estos recursos naturales.
Desfase deficitario entre el ritmo de extracción y disposición de los recursos y el ritmo de aumento de la demanda y consumo por la entrada en juego de las nuevas potencias emergentes.
Por la incorporación de lo costes de reposición ante la cercanía, cuando no la superación, del cenit de extracción de estos recursos.
Por movimientos especulativos financieros que operan ante la percepción y la expectativas de escasez.
De todos estos factores el desfase deficitario entre ritmo de producción y demanda de consumo de recursos energéticos, primarios y alimenticio , es el factor, a nuestro juicio, más relevante pues afecta directamente al corazón de la insostenibilidad. Prueba de ello es la caida de esto precios cuando la recesión ha bajado los ritmos y la demanda de consumo (petróleo por ejemplo). Mantengo que el pasado crecimiento alsista de precios en los recursos naturales es la aguja que ha determinado el estallido de la crisis metabólica y por tanto también de la financiera.
¿ Como? Por medio de la inflación selectiva y la especulación lo que ha motivado un desaceleración del crecimiento con la consabida amenaza de recesión. De ahí ha surgido un movimiento de pánico y desconfianza que ha retroalimentado la deriva recesionista. La subida de los precios de los recursos naturales ha motivado la baja en más de un 5% del comercio exterior chino con Estados Unidos, la caída de la venta de automóviles, o la reducción del comercio internacional. Veamos la dimensión de este último dato por medio de la caída de los fletes marítimos de materias primas. Según el TBE ( Baltic Exchange), que proporciona el precio del movimiento por mar de las principales materias primas y que trabaja sobre las 26 rutas marítimas más importantes , la reducción del flete marítimo de materias primas se ha reducido un 52 % desde septiembre del 2008. Hace tan sólo cinco meses, junio del 2008, se tenía que pagar por un gran carguero 230.000 $/día, mientras que hoy se consigue a precio de saldo por unos 11.500$/día.
Esta desaceleración de la velocidad de circulación de mercancías y de capital ha provocado que el escándalo de la subprime en USA , o que el fin de la burbuja inmobiliaria en España tomara dimensiones muy superiores. El incremento de los precios de las materias primas ha sido el factor crítico que desencadenado un crisis de confianza que ya estaba larvada en la misma “resistencia estructural a la realidad” del sistema económico.
Un factor muy importante en este fin de la ilusión, y que es al mismo tiempo causa y efecto, es la congelación de los préstamos interbancnarios. A través de este mecanismo la circulación de la insolvencia y de la deuda. La quiebra de los préstamos interbancarios es como la quiebra de la fe del Papa. El sistema cardiovascular del capitalismo hace crack y con ello la totalidad de los órganos del cuerpo están en peligro.
Esta crisis es el síndrome metabólico del productivismo y el consumismo capitalista . esto no significa que sea que haya llegado su fin. Un pintada en La Habana que leí este verano decía : “¡Capitalismo tus milenios se agotan¡” . Pero lo que si ha tocado techo son las formas ideológicas neoliberales ( y neoclásicas) de construcción del valor. La batalla por la interpretación de la crisis, como ya hemos dicho, ha comenzado: no es lo mismo, no tiene las mismas consecuencias ni se deducen las mimas políticas, que estemos ante una “tormenta perfecta” o ante un Síndrome Metabólico.

5. UN APUNTE DE INTERVENCIÓN INMEDIATA: EL KEYSIANISMO VERDE
Es evidente que a medio y largo plazo es necesario una profunda reconversión ecológica del sistema económico..Pero a corto plazo la soluciones tiene que apuntar hacia esa reconversión pero teniendo en cuenta las reglas del juega actual y la configuración de instrumentos, instituciones, agentes que dominan el modelo económico actual. Y en este sentido hay que decir que las medidas para una reactivación ecológica de la economía deben ir en una dirección muy distinta a las propuesta por los programas económicos de los gobiernos occidentales y de las instituciones internacionales ( FMI y Banco Mundial). Las propuestas e todos ellos siguen navegando en las turbulentas aguas del paradigma neoliberal: menos impuestos, menos Estado y más mercado y más desregulación. Pues lo que hace falta para una reactivación ecológica es exactamente lo contrario: presión fiscal modificando los objetos de imposición y bonificación en virtud de criterios ecológicos y de eficiencia, una formidable inversión pública destinada a la reconversión ecológica ( energías renovables, tecnologías de la eficacia , tribologia, agricultura y ganadería ecológica, valorización de la biodiversidad , , investigación, etc) , el rediseño de institucional de un nuevo mercado ecológico. y la omvenrisón pública en la mitigación del cambio climático.
Se trata de un ambicioso programa de keysianismo verde, que ya no se sustenta .como en la antiguo keysianismo, en la expansión del crecimiento cuantitativo sino el desarrollo cualitativo de la eficiencia y la sostenibilidad. Un keysianismo sin crecimiento, este es el reto. Y este reto es tecnológica y socialmente posible. El objetivo es comenzar a aprovechar los “dividendos del paz” con el planeta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *