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La política económica y fiscal del PP persigue intencionadamente la vuelta a un modelo económico fracasado.

La política económica del El PP y el “ajuste ambiental”

yerba de escorpion

Es de todos conocido que el modelo de desarrollo que ha dominado en las últimas décadas, especialmente en Andalucía, ha sido un modelo intensivo en un tipo de energía que no poseemos y en unos materiales que, esquilmados los propios, nos afanamos en extraer de terceros países. Un modelo social y ambientalmente insostenible que ha hecho aún más profunda y dramática la actual crisis económica y que ha supuesto contraer una enorme deuda ecológica que tarde o temprano habrá que “devolver”. Un modelo que ha funcionado mientras ha habido capitales de dentro, pero sobre todo de fuera para financiarlo. La deuda, tanto privada como pública, que mantiene nuestro país no es sino la traducción monetaria de una parte de esa enorme deuda que hemos contraído con la naturaleza. Si la huella ecológica de Andalucía es tres veces su territorio, las dos restantes están tomadas a préstamo. Hemos vivido en una burbuja ambiental que la escasez creciente de recursos y el deterioro ambiental están desinflando. El continuo y sostenido aumento del precio de las materias primas y, en general, de los recursos naturales es reflejo de ello.

Del mismo modo que se hace frente ahora al enorme deuda contraída por el Estado y los particulares mediante políticas de ajuste fiscal, tarde o temprano la propia crisis (de naturaleza estructural, no nos cansamos de repetirlo en P36) obligará a un ajuste ambiental, este de consecuencias probablemente más dramáticas, aunque su efectos no se vean en el corto plazo. El que este ajuste ambiental sea duro o se produzca un “aterrizaje suave” dependerá del acierto en la política económica y su capacidad para crear un nuevo marco institucional que incentive el surgimiento y consolidación de un modelo alternativo basado en la sustentabilidad. Un modelo que desvincule de manera progresiva, pero constante, la prosperidad económica del consumo de energía y materiales y que sustituya, también de manera progresiva, los recursos agotables por renovables. Un modelo para el que Andalucía está especialmente dotada, no sólo por la abundancia de los recursos que serán estratégicos en esta nueva etapa del desarrollo económico, sino porque ha iniciado la transición hacia ese modelo, plasmado en el empuje de un puñado de industrial lideres en ámbitos como las energías renovables, la agroalimentación, la aeronáutica, etc.

Pero el establecimiento de este nuevo marco puede retrasarse e incluso frustrarse, ocasionando un ajuste ambiental muy duro y perjudicial para el futuro de Andalucía. En ese sentido, lo que hemos visto en estos casi tres meses de gobierno del PP da miedo. Se está privilegiando el ajuste fiscal sobre otros “ajustes”, con consecuencias predecibles sobre la propia recuperación económica del país, su competitividad a medio y largo plazo, y consecuencias dramáticas sobre aquella parte de la sociedad española más vulnerable, cuyo número por cierto no cesa de crecer. Los recortes en partidas del gasto público tan decisivas como la investigación, y otras que pueden incentivar el cambio de modelo económico, lo ponen claramente de manifiesto. Lo confirma el ataque, sin precedentes desde la instauración de la democracia, que el PP está llevando cabo contra la legislación ambiental española. Pretende remover las tímidas restricciones al deterioro ambiental con el fin de que no constituyan un obstáculo para reactivación económica. Lo expresó claramente Javier Arenas cuando calificó de “milonga” la protección del medio ambiente en momentos de crisis económica y alto desempleo.

Hace unos días, el Ministro de Industria José Manuel Soria anunciaba la suspensión de las primas a las energías renovables, retirando los incentivos que habían hecho crecer este sector estratégico de nuestra economía. Antes había reafirmado su voluntad de prolongar la vida útil de la central nuclear de Garoña, cuyo cierre estaba previsto para 2013. También hace unos días, a comienzos de Febrero, el Ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente comparecía en el Congreso para presentar las líneas maestras de su departamento. Arias Cañete declaró que trabajaría para que el medio ambiente no suponga un freno al desarrollo económico. Se comprometió incluso a revisar la Ley de Costas, actualmente vigente, para explotar las “potencialidades” de nuestro litoral, ahora encorsetadas por una ley demasiado restrictiva. Se comprometió también a revisar las leyes de Patrimonio Natural y Biodiversidad, Evaluación de Impacto Ambiental, Calidad del Aire, Desarrollo Rural y Parques Nacionales, así como del Plan Hidrológico Nacional, y el Plan de Calidad del Aire. Por esos días, empresarios granadinos, en alianza con el PP local, pedían la modificación de los límites del Parque Nacional de Sierra Nevada para ampliar las pistas de esquí y elevar la actividad económica en la estación a costa de una de las reservas de biodiversidad más grandes del sur de Europa.

El problema de la política ambiental del PP no es sólo que disminuya el grado de protección de los recursos y suponga una clara regresión legislativa en este ámbito. Significa también, la creación de un marco institucional favorable a la vuelta del modelo económico que ha generado la crisis y el alejamiento en el tiempo de la recuperación de económica, situando a Andalucía y a España de nuevo en un lugar subsidiario en el concierto europeo. Efectivamente, la política económica y fiscal del PP persigue intencionadamente la vuelta a un modelo económico fracasado. El PP no se equivoca. Sirve a unos intereses específicos, desde luego no de los andaluces y españoles, sino de sólo unos pocos, los de siempre. Los del oligopolio financiero y energético en alianza con las grandes empresas constructoras. La recién aprobada reforma laboral –cuya utilidad no es sólo abaratar el despido, sino también los salarios y precarizar las condiciones laborales– es otra pieza maestra de esta estrategia de vuelta a un patrón de desarrollo caduco. Un patrón basado en la construcción, en el consumo privado, en la especulación financiera y en los privilegios de unas cuantas empresas grandes a las que se les regala un mercado cautivo, regulado a su favor, en el que no es necesaria la innovación y donde la competitividad se resiente.

Los daños ambientales y el sufrimiento social que esta reconversión hacia el pasado van a provocar obligan a un esfuerzo común de la izquierda andaluza para frenar los planes del PP. Las elecciones andaluzas constituyen una magnífica oportunidad para lograrlo, convirtiendo a Andalucía en un bastión de resistencia frente a la estrategia de la derecha española y europea. Pero no sólo eso, las movilizaciones contra la reforma laboral y en defensa de los puestos de trabajo, contra las políticas de ajuste fiscal, contra la regresión ambiental, etc. son el único camino posible para lograrlo. La unidad de acción de la izquierda es hoy, en la situación de emergencia social y ecológica, más necesaria que nunca. No nos jugamos sólo un presente lleno de dificultades, nos jugamos el futuro.

Manuel González de Molina

2 Comentarios

  1. ANDALUSÍ LIBERTARIO

    La escalada armamentista anunciada por Putin para la próxima década, la destrucción del medio ambiente que hace que vivamos en la 6ª Gran Extinción del planeta, donde hasta las abejas ven peligrar su supervivencia, el cambio climático que ha anunciado toda la comunidad científica internacional -salvo el primo de Rajoy-, Hiroshima, Chernobyl, Fukushima, la capa de ozono anunciando un final irreversible para toda la atmósfera de la Humanidad… Y esos pijazos colonos expañolistas avarientos y sin escrúpulos obtinándose en acercar la ciencia ficción a una realidad cada vez más próxima y ATERRADORA:

    http://www.youtube.com/watch?v=bMCCv2MnFJg

  2. ¿Unidad de la Izquierda?
    Me parece magnifico el artículo, excepto en una cuestión: La UNIDAD DE LA IZQUIERDA. Intentaré explicarme: hay en Andalucía una serie de intelectuales a los que considero mis maestros y constituyen el mejor antídoto del que he dispuesto para no caer en una profunda depresión sociopolítica, es el caso de Juan Torres o del autor de esta entrada, pero que en mi opinión “demarran” a la hora de plantear una alternativa política. ¿UNIDAD DE LA IZQUIERDA? ¿A que Izquierda se hace referencia? ¿La realmente existente con representación institucional en el Parlamento de Andalucía? ¿A esa especie de socialiberalismo cuyas políticas han llevado a la hegemonía de la derecha/derecha? O es que caso se hace referencia a los socios del Club de Alpinismo Ramón Mercader? ¿Que Unidad de Izquierda se puede hacer con semejantes mimbres?

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