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La Torre Pelli como monumento funerario

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Francisco Garrido.

Ya dijo Freud que la obsesión por las magnitudes  era una cualidad típicamente masculina. Si esta  conjetura es cierta en la dirección  de  CajaSol debe haber muchos hombres, obsesos claro está. Si no, como comprender que una caja al borde de la quiebra, que niega créditos  a diestro y siniestro, que  cierra sucursales, aligera plantillas  y reduce drásticamente el presupuesto en obra social  y cultural; siga empeñada en  gastarse más de 330 millones de euros en un rascacielos. Bien es sabido que entre las finalidades sociales  de las cajas de ahorro  levantar rascacielos es un objetivo prioritario. Ya se sabe, ¿cómo podrá  vivir Sevilla, y su provincia, con una torre de menos  de 172 metros?. Evidente, prioridad absoluta.

El proyecto de la Torre Pelli es un dechado de ilegalidades de todo tipo como muy bien recoge  el Libro negro de la torre Pelli. La  construcción de la torre tira por el suelo toda la legislación urbanística. La comisión de la UNESCO ya ha advertido  de los riesgos  de su edificación: Sevilla podría ser excluida  de la catalogación de patrimonio de la humanidad. Nada parece que los pare. El silencio institucional es tan denso como pegajoso.

Acusan, los promotores del engendro, a aquellos y aquellas que se oponen; de retrógrados y románticos. ¿Pero hay algo más romántico que el gusto por la desmesura irracional?¿ Y hay algo más retrogrado que  el derroche y el despilfarro? ¿En qué siglo viven aquellos que miden el grado de modernidad por el número de pisos de los edificios? La Torre Pelli es un rompe hielo de la especulación que una vez agotado la expansión urbanística horizontal pretende “abrir la lata” de la expansión vertical.  Queríamos una ciudad compacta frente a la difusa Nos impusieron la difusa.  Y  ahora vamos  van a por la ciudad compacta difusa. Una pesadilla.

La torre oferta miles de  metros cuadrados   de oficinas en una ciudad donde hay más de 7.000 oficinas vacías. El rascacielos multiplicará, al menos, por tres la densidad del tráfico del entorno (van 2.700 aparcamientos subterráneos) en una zona  ya de  por sí muy congestionada (entrada y salida hacia el Aljarafe y Huelva). El consumo de electricidad de la torre será el equivalente al de una ciudad  de 15.00 personas. Los materiales  básicos usados   (cemento y cristal)  más el diseño, garantizan la ineficiencia energética en una ciudad con temperaturas superiores a los  30 grados en gran parte del año. Y a  este atentado ecológico CajaSol tiene la cara (“más dura que la pata un paso” dicen en Sevilla)”  de llamarle  sostenible. Incluso  esa “industria de la conciencia” que es  el mundo de las empresas de auditoría y evaluación ambiental  le han dado un premio).

Recordando  el  título de la novela Rafael Crirbes, Crematorio, la Torre Pelli podría ser un magnifico monumento funerario de la especulación urbanística. Propongo que  se paralice la torre tal como está y que no se derribe nada. Que allí quede, con sus correspondientes paneles informativos, como monumento a la irracionalidad urbanística. Que los escolares, los pensionistas, los estudiantes de arquitectura, los turistas ilustrados  puedan cursar vistas guiadas en el que se les  muestre,  a modo  de “memorial del horror”, lo que ha sido el intento más serio  de destrucción de nuestras ciudades, campos y costas. El impacto mediático sería muy superior al de la torre ¿No  dicen que es ese otro de los objetivos del dichoso rascacielos: “poner a Sevilla en el mundo” (como si estuviéramos  en Marte). Seguro que esto le gusta a la UNESCO.

Pd. La torre podría incluir un columbario para todos aquellos devotos  del ladrillo que deseen  descansar en paz, oliendo a cemento.

2 Comentarios

  1. Junto a las Setas de la Encarnación constituyes todo un tratado de como destruir un patrimonio histórico. El desastre comenzó en los años 60, destruyendo el Palacio Sánchez Dalp y el Colegio Alfonso X el sabio para levantar el horror del Edificio del Corte Inglés, y dejando otros muchos más en el camino, hace unos meses, otro hachazo al casco histórico, las Setas de la Encarnación, y ahora esto…
    Para apoyar a un equipo de futbol, el centro de Sevilla se lleno de voces y de gritos, sin que un alfiler pudiera llegar hasta la Plaza Nueva, pero por lo más valioso que tenemos, nuestro patrimonio, no he visto ni el más mínimo gesto no convocatoria. Así nos luce el pelo a los sevillanos.

  2. No, por favor, no llamadla “Pelli”, denominadla PELLAS; porque cuando comprobéis los débitos o morosidad de los partidos políticos del régimen naZionalcatolici$ta rojipardo, entenderéis que ante estos atropellos terroristas urbanísticos guarden cómplice silencio:

    http://foros.foxinver.com/index.php?topic=24239.0;wap2

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