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Las rentas de monopolio, el juego de la gallina y los controladores aéreos

militares

 

Francisco Garrido.

Lo ocurrido  en los últimos días con los controladores aéreos puede ser analizado en muchos sentidos pero para entender  alguno de esto sentidos sería útil comprender la mecánica tanto de la posición de privilegio de los controladores, como la espiral  irracional en la tensión entre estos y el  gobierno. Para ello vamos a  recurrir a dos  modelos teóricos  (teoria institucional y teoría de juegos)   que  pueden ayudarnos  a explicar este tipo de comportamientos.

¿Por qué los controladores aéreos son tan malos?

Partamos de un hecho incontrovertible: los controladores aéreos son malos, muy malos. Son insolidarios, chantajistas,  mafiosos (añadan, a gusto del consumidor,  cuantos adjetivos peyorativos quieran). ¿Pero por  que son tan malos?.Puede que sean tan malos por que “así los  pario su madre”. O por que ganan mucho y  el dinero envicia. O tal vez  por qué  viven en un ambiente de tensión que los  tiene desquiciado. Si descartar, vista la “mala leche” que gastan, alguna de estas explicaciones en algunos casos particulares, estaremos de acuerdo en que ninguna de estas  causas  son convincentes.

Viajando desde  Andalucía a Madrid por carretera y  al llegar a La Mancha, uno se encuentra un pequeño y destartalado pueblo conocido con como “El Viso del Marques”. Si se adentra en  sus  calles comprobará que el  pueblo acoge un enorme castillo,  a todas luces desproporcionado para  la  dimensión, relevancia y ubicación del pueblo. La pregunta que todos los visitantes  suelen hacer se repite monótonamente:” ¿Por qué hizo el marqués esta castillo en este  pueblo?. Lo lugareños, hartos de tanto desprecio implícito,  tienen una respuesta preparada que también  repiten no menos monótonamente: “ El marqués hizo el castillo en el Viso , porque pudo y porque quiso”.  Pues esta pudiera ser la respuesta a la interrogación sobre la maldad de los controladores: “Son malos porque pueden y porque quieren”.

Y aquí  es  donde  proponemos nuestro primer  modelo teórico; los controladores tienen, según el marco teórico de la economía  política  una posición  institucional denominada  de   “renta monopolística” en un sector muy estratégico (el transporte aéreo) que les permite  (pueden) ser todo lo malo que quieran a la hora de presionar  para conseguir rentas directas o indirectas  abusivas. Esta  tendencia al abuso obedece a  que  no hay contrapesos que limiten sus ambiciones insaciables.

Conclusión: se deben evitar las rentas de monopolio rebajando  los salarios  de los controladores, abriendo  el acceso al servicio a muchos más profesionales (ampliar  la plantilla ), estableciendo bolsas de trabajo  de reserva, cambiando el sistema de selección de los controladores, entre otras medidas antimonopolísticas. En este  asunto  el objetivo  es el  contraio que con otros colectivos; aquí se trata  de  desempoderar a los controladores.

 ¿Por que  se ha  llegado a esta escalada de tensión?

 Todos hemos visto discusiones sobre asuntos  nimios   que han terminado en peleas violentas o  recordamos aquel juego trágico  de la mítica película de James Dean, “Rebelde sin causa”, donde dos coches,  conducidos por adolescentes, corren  hacia un precipicio, el primero que se tire del coche pierde. Se trata de casos  concretos de un tipo de juego denominado  “juego de la gallina” en el que dos jugadores compiten en respuestas cada vez más agresivas, peligrosas  e irracionales  . Contad de contestar al desafío del otro (la escalada de la tensión)  los jugadores toman decisiones que perjudican sus intereses y el resultado final para ambos es negativo.  Dentro de la  teoría de juegos, modelo teórico en el que se enmarca  el “juego  de la gallina”, este tipo de juego es un ejemplo de competencia ineficiente e irracional que conduce a riesgos y costes no calculados ni deseados por los  jugadores.

 Y esto es lo que ha ocurrido entre el gobierno (Ministerio de Fomento) y los controladores: el  ministerio responde a los amagos de sabotaje  con un decreto de regulación de los controladores en vísperas del puente, sin medir  bien la respuesta posible de estos. A su vez, los controladores responden con el cierre del espacio aéreo español, sin calibrar adecuadamente  la contundencia de la contestación del gobierno. Y por último,  el gobierno replica a la actitud de los controladores con la declaración, por vez primera en la historia de la democracia española, del “estado de alarma” y la militarización del servicio. Lo que comenzó como un conflicto sindical y salarial termina con los militares  en las torres de control y el uso de una media  constitucional  excepcional  para  resolver un conflicto laboral. Al final ambos, lo digan o no, verán que han llegado demasiado lejos y que las consecuencias de este conflicto  supondrá costes elevados e innecesarios para todos y  de todo tipo.

 ¿Por qué  se comportan tan irracionalmente gobierno y controladores en la confrontación y tan racionalmente en la defensa de sus respectivos intereses?. Los controladores son racionales cuando defienden su  estatus de  “renta de monopolio” que tan buenos resultados les da. El gobierno  también cuando quiere rebajar los costes de los controladores  y reducir su poder. ¿Pero era necesario pagar un precio tan alto, para ambos,   al emprender la senda  suicida del juego de la gallina?.  La elección de una  estrategias  irracionale reside  en la decisión  de optar por una solución no cooperativa  al conflicto  (dilema del prisionero).  La  estrategia no cooperativa conducen a gobierno y controladores a  competir  con amenazas  cada vez mayores. ¿ Y por qué optan  por la estrategia no cooperativa?. Por que  gobierno y controladores creen, respectivamente, que están en la situación óptima para competir. Los dos jugadores creen  que el otro está  más débil  pero  que, a su vez,  este cree que el que está débil es el contrario. El gobierno piensa que los controladores están en una posición de debilidad tras la derrota de la amenaza de huelga  del verano  y cree.  a su vez,  que los controladores, por el contrario,  creen que el que está realmente  débil  es el gobierno, a causa de la crisis económica. Igualmente, pero a la inversa, piensan los controladores.  El resultado  es que los dos  se lanzan a competir en una escalada de amenazas y acciones para demostrar que no están débiles y  aprovechar  oportunamente la supuesta  debilidad  del contrario.  

Hay otras  causas tambien  que  contribuyen a estimular la escalada de la tensión  y que están relacionadas  con otras  motivaciones   más básicas vinculadas con  la memoria evolutiva de nuestra especie. Se trata de  estímulos  como los que  aparecen  en el  conocido “juego del dólar” diseñado  experimentalmente   por  Martin ShubiK. Se somete a un sistema de subastas  la puja por un dólar  con el precio de salida de 10 centavos. En la subasta, como en cualquier otra, gana quien más paga. Pero en esta  hay una regla peculiar;  aquel jugador que ofrezca el segundo mejor precio deberá pagar un dólar y no se llevara nada a cambio. El resultado experimental de este juego es que la media del  precio pagado,  en múltiples ensayos experimentales,  por la subasta de un dólar es de 3,40 dólares. ¿Cabe mayor irracionalidad que pagar 3,40 dólares por un dólar? 

Conclusión: hay que evitar las rentas de monopolio, los gobierno muy fuertes son malos pero los gobiernos muy débiles (como el actual de ZP) son muy peligrosos, la cooperación es  en la mayoría de los casos más racional y eficiente  para el interés público que la competencia pura y dura.

Un gobierno  en situación de gran debilidad   en medio de una vorágine de desafíos  tendera a  desarrollar conductas cada vez mas desmedidas y agresivas y también más irracionales.  Y una vez que se  alcanzan cuotas de  desafío muy elevadas, como ahora,  la vuelta atrás es muy difícil, tal como describe el denominado “efecto Macbeth” (en recuerdo de unos versos  extraídos de la conocida obra de Shakespeare) y que enunció  Terfer en un trabajo titulado “Demasiado en juego como para abandonar”. Ya no hay marcha atrás, peligroso y preocupante precedente  de resolución de conflictos laborales que deja  el gobierno de ZP para que administre la derecha.

Y  así estamos  en pleno “estado de alarma , más que alarmados sorprendidos de cómo se pudo llegar hasta aquí. Que peligro tiene  ZP. Veremos a ver qué es lo que queda cuando  finalmente se  marche.

Un comentario

  1. ALERTA ANTIFASCISTA

    Sí, mi querido y noble Curro, todo es muy lógico y tan natural como la ley de la jungla. Sólo hay un único problema, en la mesa de juego no hay compitiendo dos contricantes de similar potencial. Se han sentado un elefante y un ratón en la liza, con el viejo truco de forzar una respuesta provocando (o inventando una agresión otras veces), para luego responder con todo el peso de las fuerzas armadas de un estado, para matar las moscas a cañonazos o intimidarlas a punta de pistola.

    Al final, el coronel pepiño y el generalísimo ruGALcaba, se ve que para lo que han montado el tinglado de la antigua farsa fascistoide, es para asustar al resto de los trabajadores, ante los días aciagos que se avecinan, donde el tema de las pensiones va a parecernos únicamente una anécdota.

    ¿Sólo los controladores conforman esa “casta parasitaria” según el coronel pepiño? ¿Y los educandos con “más vacaciones que un maestro”, no? ¿Y los delegados sindicales liberados…? ¿Y los subvencionados del PER sin cuya ayuda no podrían mantener a sus familias el la mayor parte del año? ¿Qué decir del personal sanitario? Etcétera, etcétera.

    Ha comenzado una peligrosa espiral, suavizada por los bufones de la corte tipo Wyoming o Buenafuente. Qué menos que un buen chiste si mañana la próxima cabeza podría ser la nuestra.

    Necesitan nuestro miedo. Les engorda.

    Aunque sea como a las morcillas: rellenándose de sangre.

    http://www.youtube.com/watch?v=7TgioQOsKSA

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