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Los cuatro handicap del Partido Popular

 

Francisco Garrido.

“Hay que conocer muy bien el infierno para alejarse mejor de él” N. Maquiavelo.

Es una lástima que tengamos la derecha que tenemos, aunque siempre se puede tener una derecha peor.  Y digo que es una lástima porque soy de los que creen que la derecha, o las derechas, se llamen como se llamen, son tan necesarias como la izquierda. Soy pluralista y  me repugna el totalitarismo. La cuestión central para medir la calidad democrática de una sociedad reside en saber dónde está el centro político en virtud del cual se alinean la  derecha y la izquierda. Por ejemplo el centro político de Finlandia se sitúa mucho más a la izquierda que en Estadios Unidos de tal modo que la derecha finlandesa es más progresista (más izquierda) en muchos aspectos que la izquierda norteamericana.  Por ello tener una buena derecha es algo fundamental para tener una buena izquierda, y al contrario.  En el juego de tensiones entre ambas se sitúa el centro que no es sino el núcleo de valores, prácticas, ideas e instituciones hegemónicas en una sociedad.

¿Qué es lo que lastra a la derecha española y le impide ser una derecha moderna plenamente competitiva? Voy a proponer cinco hándicaps que cargan de plomo las alas de los conservadores españoles y le fuerzan, como decía Aznar, a estar condenados a disfrazarse de de izquierda si quieren tener éxitos electorales. Todos estos hándicap  están relacionados, , como  veremos , con  onerosos vínculos con el pasado .

 

  1. El  handicap de la iglesia católica. La confesionalidad  del PP le garantiza un suelo electoral pero también le asegura  un techo. Los vínculos  con la iglesia le alejan  de los sectores más dinámicos de la sociedad  española como  son las mujeres, los jóvenes, las  poblaciones urbanas, el mundo de la ciencia y la cultura. Por culpa de este carácter beato, el PP se ve confinado en un gueto de conservadurismo moral  muy alejado de los valores mayoritarios.  Este  lastre religioso, no es solo intelectual o moral sino logístico. El  PP está infestado de  miembros de sectas  como el Opus Dei, Comunión y Liberación, neocatecumenales  o Legionarios de Cristo  que secuestran su capacidad de modernización y adaptación a los nuevos tiempos. Las posiciones adoptadas ante el aborto, el matrimonio homosexual, la educación pública, la igualdad de género o la eutanasia son ejemplos de consecuencias políticas concretas de esta dependencia.
  2. El handicap  del centralismo. El españolismo del PP deja fuera  de su área de influencia   a gran parte de la ciudadanía catalana, vasca,  gallega o andaluza. Si sumamos unos y otros podemos decir que prácticamente más del 30% de la población española no votaría nunca al PP por ese motivo. Esto  le arroja aún más en brazos de las élites madrileñas  y de sus estrechos y mezquinos intereses.    
  3. El handicap del  franquismo.  La derecha española no ha  condenado al franquismo. Cuarenta años después de la muerte del dictador   muchos de ellos siguen sintiéndose herederos  de la dictadura. La actitud ante la Memoria Histórica y  ante las víctimas del franquismo (véase el caso Garzón) es deplorable y no tiene parangón  entre los conservadores europeos. Este lazo con la dictadura les convierte en sospechosos permanentes de padecer un déficit democrático congénito.
  4. El handicap del capitalismo castizo. El capitalismo  castizo tiene su sede natural en Madrid y se caracteriza por una enorme dependencia del Estado (su principal recurso productivo es el BOE). A la vez que viven a la sombra del Estado, viven también en las cloacas: la economía sumergida,  la corrupción y las ilegalidades forman parte de su forma de hacer negocios. De las 35 empresas que componen  el IBEX35 más del 60% se corresponden con empresas de construcción, antiguos monopolios del Estado (telefónicos y eléctricos) o capital financiero. Estas  empresas controlan  más del 70% del valor  bursátil. El 65% se concentran en Madrid,  y tienen una tasa de innovación  tecnológica muy baja. Hasta  el  40% del PIB español ha estado vinculado a la construcción entre el año 2000 y el 2010. Para este tipo de empresas la captura del  regulador público (legislador y ejecutivo) es el objetivo estratégico numero uno. Clientelismo y corrupción, especulación, fraude fiscal  son los precios que hay que pagar por este  modelo de  capitalismo castizo paraestatal que la derecha encarna. Los directivos de la CEOE procesados y lo sobres de Bárcena  son una fidedigna foto de familia del capitalismo castizo  y mafioso que lastra la modernización de la derecha española.

Dios, patria, Franco y mafia  representan los cuatro lastres que impiden una alianza estable y sólida de la derecha con la mayoría social. Pero los efectos negativos no se agotan en la misma derecha sino que salpican  también a la izquierda. Un derecha moderna (laica, federalistas, democrática, honesta), una derecha sin esos lastres obligaría a la izquierda a ser mejor (más laica, más federalista, más democrática, más honesta). Todos y todas saldríamos ganando  si la  derecha  se liberara del pasado y mirara más  al futuro.  Claro pero si mi abuela tuviera ruedas, ya no sería mi abuela sino una bicicleta.

 

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