Portada / Democracia / Los nuevos viejos reaccionarios

Los nuevos viejos reaccionarios

escultura-david-obeso-y-gordo

Francisco Garrido.

No forman parte del núcleo duro de la  derecha española. No comparten el entusiasmo  por  Dios, por la Patria y por el  Rey. No rezan el rosario  todo los días ni   escuchan Radio María,  al menos una vez a la semana. Tampoco  son lectores de Hayek  ni de Friedman. No tienen ese  perfil  híbrido  (casi transgénico)  entre marquesa de   Berlanga   y  neoliberal de Loewe  de  Esperanza Aguirre.  Aznar  no es su líder natural. No tienen pasado fascista aunque tampoco está muy claro que pasado tienen.    

No mandan nada (quizás ese es su problema), no tienen ninguna gracia  (muchos de ellos son unos desgraciados), están permanentemente   amargados ( son lectores de El Mundo), no son mujeres ( son hombres derrotados). No se creen nada (especialmente  el cambio climático ). No confían en nadie ni en nada (salvo en  El Mundo y Roza Diez). Dicen que corrieron delante de los grises como si eso tuviera algún mérito (  lo meritorio seria haber corrido detrás) , y  tal vez  por ese  motivo  se niegan a hacer ningún ejercicio saludable ( son enemigos de las bicicletas y la peatonalización ).No les gusta  las leyes antitabaco (  de hecho fuman  para fastidiar a los que no fuman).

No están de acuerdo con la recuperación de la memoria histórica  ( el franquismo no fue tan malo). Se oponen  a la retirada del crucifijo  de las escuelas públicas   (la religión forma  parte de nuestra historias, dicen,  olvidando que también forma parte de nuestra historia, por ejemplo,   la tuberculosis y nadie quiere recuperarla) . Muestran su rechazo a  que se prohíban los toros, especialmente en Cataluña (aunque a ellos, dicen, no son taurinos). No les gusta el cerebro y el sistema nervioso central de las mujeres (arrastran truculentas historias  de género en su biografía no oficial).

Pero si algo les define es que ellos son: ¡políticamente incorrectos¡. Se niegan a decir “subsahariano” ( dicen negro ), no dicen  homosexual ( dicen maricón), no dicen  “estado español”  ( dicen España),no hablan de minusválidos  ( ello dicen cojo), no dicen   islámico              ( dicen  moro). No importa que  a los subsaharianos, a los homosexuales,  a los minusválidos o a los islámicos,  esas  “incorrecciones políticas”  les suenen  a insulto  viejo. Si se molestan, mejor. Ven conspiraciones por todos lados  y todos es para ellos mentira  (salvo el hecho de que todo sea en general  mentira, su relación con la lógica está un poco descuidada).

Odian a los catalanes, a los vascos, a los pedagogos, a los políticos,  al arte contemporáneo, a los graffiteros, a los grupos de Hip-Hop,  a los ciclistas, a las ONG, a Greenpeace, a la botellona,  a las feministas, a los animales ,  a los amante de los animales, a la ministra Aido , a los pobres, a los moros,  a los negros,  a las costumbres populares que no sean políticamente incorrecta ( o lo que es lo mismo ,  que no fastidien a nadie). Pueden que voten a UPYD  (pero  hasta eso les parece ya un gesto demasiado positivo). Apoyan la energía nuclear (es la opción energética más fastidiosa) y consideran  que  las energías renovables son un cuento que se ha inventado Zapatero para favorecer a La Caixa. Piensan que no está claro lo que paso el 11-M ( en el fondo creen que hubo una coalición entre el felipismo,  el  islamismo  wahabita, el terrorismo etarra, PRISA  y algunos mineros asturianos, prejubilados)

 Ellos no mandaran nunca,  no ganarán  ningunas elecciones, ni su alma gozará de la luz y el brillo  eterno. La derecha que los usa y los manipula,  los desprecia. A lo sumo pueden aspirar a escribir artículos  en   algunos “periódicos decentes”  o a pertenecer  a esa nueva versión del tradicional arbitrismo español que son las tertulianas radiofónicas. Poco más .Pero  el hecho de que  no sean nadie, ni nada , no significa que sean inocuos. Ellos cumplen una función   mucho más  importante  de la que  a simple vista parece:  desmoralizar, entristecer , hacer  perder  la confianza en la vida, en la gentes , en la libertad, en la transformación colectiva . No hay nada más reaccionario que el pesimismo, ni nada más conservador  que  la enemistad continua  con el mundo y la realidad que nos rodea. Desgraciadamente la izquierda con su impotencia, con su moralismo de sacristía luterana,    ha abonado el camino para estas jeremiadas. La izquierda ha    abandonado la  alegría política y la  alianza con la ciencia,  fuentes de toda  creatividad colectiva y de todo cambio social. Esa alegría  que Kant definió como el entusiasmo   ( “participación afectiva en el bien”)  y que Spinoza,  siempre Spinoza,   colocó en el  centro de la potencia  de las masas, que él llamó democracia.

7 Comentarios

  1. Andrés Sánchez

    Hay quien se mete con el buenismo… ¿Cuál es la alternativa, el “malismo”? Esos son los nuevos reaccionarios. Los del malismo.

    Cojo prestado el “malismo” de Concha Caballero, en su última intervención en la tertulia matutina de la SER.

  2. Las palabras asesinan como las balas, los pensamientos ocupan como las bases militares y el esfuerzo por justificarse es inmenso. No te das cuenta que te olvidas de lo importante, lo que ocurre en Andalucía; ni unos, ni otros, ni los que corrían delante, ni los que corrían detrás han sujetado con fuerza la idea de una Andalucía libre, independiente, solidaria, sostenible.
    Redactar cuentos de otras gentes que ocupan Andalucía, es anti natura, porque si te miras las manos, los ojos y la barriga verás que nuestra tierra está yerma, sin ideas, sin presente, sin sosteniblidad y a lo mejor tú eres parte de ese grupo de personas que han ahogado a Andalucía en el fango más espeso de la vida política.
    Más daño hacen las bases militares, los cementerios nucleares, la ocupación empresarial, la ocupación política, etc… y la mediocredidad de pensamiento.
    Hablar para construir, escribir para enseñar, idear para conseguir la libertad, trabajar para crear riqueza sostenible y solidaria, sería un buen ejemplo.

  3. Divertido y magistral retrato que al leerlo te salen inmediatamente caras con nombres y apellidos

  4. El genial Emilio González Ferrín habla en una pequeña anotación de su Historia General de Al-Andalus (libro de imprescindible lectura, dicho sea de paso)de la “droite divine”, la derecha divina: hoy la moda es ser algo facha. No es que militen en un partido ultraderechista, sino que tienen ese gesto cuando hablan de cuestiones referidas al Tercer Mundo, gais, ecología, integridad territorial, inmigración, islam, etc. Materias en las que el ciudadano español “da un puñetazo en la mesa” en términos de “ya está bien”. Y termina González Ferrín hablando del rictus de taxista desconfiado ante el calificado como “exceso de mano abierta”. Me parece deliciosa esa manera irónica de expresar algo que vemos a diario, en comentarios de la gente en un bar desayunando, en llamadas a la radio con la aquiescencia de los Carlos Herrera y especímenes de ese tipo (después del preceptivo “me gusta mucho su pograma”), etc. Hablamos de estupidez, de mediocridad mental, de una mayoritaria clase media (y también obrera, no nos engañemos) que poco o nada se cuestiona, que vive pensando en el aparato de TDT para no sufrir el apagón, en el furbo, etc.
    Yo me encuentro de vez en cuando un coche con una pegatina del Circuit de velocitat de Catalunya. La “t” de Circuit está tachada y “Catalunya” también. En Appaña hablamo appañó… El “franquismo sociológico” que decían antes. En fin…

  5. José Pedro Cabello

    Personas así las veo a diario, desgraciadamente me toca lidiar con ellas en el trabajo, y eso sólo es para el que lo padece. Así que los veo y me entristezco, me desanimo, pensando que el futuro de los que aun somos jóvenes pueda ser de ese color, y me aferro a mis pensamientos a mis ganas de que cambien las cosas, en definitiva me aferro a que la vida pueda tener y tenga muchos colores no sólo del gris que me lo pintan.

  6. Sencillamente genial. La pérdida de la esperanza nos deja en manos de los otros.

  7. antonio j, rebollo palacios

    Veo que hay falta de valentía.Son gentuzas.Estas hablando de la porción mayoritaria de la Clase Média.Esa estúpida clase media,mitad santa,cumplidora de todas las convenciones de la sociedad tradicional-como Dios manda-y mitad demonio,con sus puterios y juerguerios.Los Don Guidos de Machado.Y,lo más penoso,a mí entender,es que tienen las llaves de la puerta que abre esperanzas de cambios pá mejor.pero la han extraviao junto con la empatía.Ya digo,gentuzas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *