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Oficio de tinieblas: la crisis y la magia

Francisco Garrido.

Considero que uno de los problemas más graves que tienen en estos momentos  las izquierdas (tanto la tradicional como la alternativa) en el occidente desarrollado es l ausencia de un relato consistente y creíble de la crisis. Esta ausencia de relato es  a su vez el producto de una  muy deficiente comprensión de la crisis. Esto es normal si tenemos en cuenta que el horizonte  de la izquierda ha sido la opulencia generalizada y el crecimiento sin límites. Encajar el brusco choque con la realidad de un mundo finito, no puede ser asunto de días, tomará su tiempo. Lo que no está tan claro es si para entonces se nos habrá o no acabado el tiempo.

La socialdemocracia, sin ir más lejos, sigue creyendo que todo es un  problema de regulación y de intervención del Estado  en políticas de estimulación de la demanda. Pero ese discurso ha sido tan devaluado por sus propias políticas de privatizaciones  y de rebajas fiscales que hoy no son creíbles entre sus propias bases sociales. Por su parte la izquierda comunista hace tanto tiempo que no lee a Marx y esta tan obsesionada con mantener   sus capitalito político que nada tiene que decirnos  sobre esta epopeya trágica del capital  que es la crisis que nos azota. El vacío dejado por el pragmatismo reformista socialdemócrata y por el análisis marxista revolucionario ha sido rellenado por una especie de “ideología folk” de urgencia  más cercana al pensamiento mágico que al análisis científico. Ni que decir tiene que en este medio intelectual los movimientos contestatarios de raíz cristiana o espiritualista se mueven con toda comodidad.

Esta explicación  mágica de la crisis tiene tres tipos de expresiones bien definidas.

(a)    El establecimiento de asociaciones espurias como supuestas causas de la crisis siguiendo las  conocidas leyes de las magia que nos dicen que todo lo que antecede  a un fenómeno  es causa de ese fenómeno (post hoc ergo proter hoc) o con  que todo lo que está   al lado de un fenómeno es también su causa (yuxta hoc ergo proter hoc). De esta forma se afirma que puesto que el estado de las autonomías precedió a la crisis es causa de la crisis o que el sistema electoral  o la corrupción son, por esta junta a, también causa de la crisis. Nadie se digna en explicar por qué la cris  afecta de manera similar a países que tienen sistema electorales bien distintos, niveles de corrupción desigual o estructura territoriales (centralistas o federales) muy distintos. A los fanáticos del las “listas abiertas” les vendría bien mirar hacia el Reino Unido y las políticas de austericidio de Cameron. Siguiendo esta lógica mágica  cualquier día algún obispo señala como causa de la crisis la ley de matrimonio homosexual, al fin  y al cabo  es del 2005.

(b)    La curación por contacto. Los males son espirituales (la crisis de valores, la avaricia, la maldad de los políticos y banqueros, etc) basta que llegue alguien que tenga poderes no contaminados por la política o el dinero, alguien puro (un nuevo Parsifal)  para que la cosa se resuelva. Los hemos escuchado y leído mil veces en estos meses: “No es una crisis, es un estafa”, ”las cosas son muy sencillas”, “sólo lo arreglamos sin ellos”, ”la solución, es muy simple: gobernar mirado el bien común”. El moralismo es el resultado en este relato.

(c)    “In illo tempore: la terra mítica”. La búsqueda de un lugar inexistente, que nadie se toma la molestia de comprobar, donde sí que se hacen las cosas bien. Ese lugar ha sido ocupado por Islandia. Las leyendas nórdicas  donde banqueros y político pagan en la cárcel y el pueblo gobierna  con ayuda de internet. La persistencia de esas mentiras son tan tozudas muestran que no es el producto de un error en la información si no de la necesidad social de creer que eso  debe existir aunque no exista, o mejor, por qué no existe. Pretender desmentir con datos las leyendas islandesas es inútil pueds la atracción de esa leyenda es su misma irrealidad.

La magia y la superstición prosperan en ambientes de altos niveles de incertidumbre e inseguridad. Las personas recuren la superstición en las situaciones, como los juegos de azar o deportivods,  donde la sensación de control del entorno es menor. En la lotería los rituales supersticiosos no son menos racionales que los cálculos probabilísticos si se pretende averiguar el  número  que será premiado.  Si mucha gente hace una lectura mágica de la crisis no es sólo por el vacío ideológico sino también por la ausencia de democracia. El déficit democrático ante los mercados y las instituciones públicas provoca en la ciudadanía la sensación de  impotencia y  enajenación de cualquier forma de control y participación democrática  en las decisiones públicas. Cuando la medicina  científica se muestra inútil e insensible  se acude al curandero. Este recurso al pensamiento mágico no es pues sólo un problema cognitivo sino también político.

El pensamiento mítico es el ecosistema intelectual y emocional  donde prospera el populismo y el autoritarismo. De momento los chivos expiatorios son los políticos y los banqueros,  mañana  si seguimos en esta espiral de irracionalidad, pueden ser otros menos odiosos. En todo caso la magia nos garantiza la derrota. Triste sino el de una izquierda que en el momento de  mayor potencial  de  la  razón humana, y de mayor debilidad del enemigo,  se lanza a la desesperada   a celebrar desposorios con las tinieblas.

2 Comentarios

  1. Antonio Guerrero

    Ahora,Curro,Andrés,es el momento procesal de hacer el relato completo de la crisis,de armar el rompecabezas.Creo que se necesita una explicación completa,parciales hay muchas,sistemática y clara.Haced el favor de ejercer pedagogia en medio de tanto ruido.

  2. Los nuevos Moro, los “neomoristas” (moralistas utópicos) son consecuencia de la crisis y la impotencia de la izquierda, pero también causa. 1.500 años de cristianismo en Europa sólo justificaron más miseria y desigualdad. Sólo fue posible la política transformadora cuando Maquiavelo desterró la moral de la política, cuando sustituyó la escolástica por el análisis de los hechos, y cuando puso al poder (las relaciones de dominación) en el centro de la política. Sin Maquiavelo no hay izquierda.

    Necesitamos Maquiavelos: científicos que expliquen, no moralistas. Necesitamos príncipes: políticos para ganar y utilizar el poder, no para entretenernos. Nos sobran teólogos y monjas/monjes. Por eso es tan importante cuando demostramos que “sí se puede”.

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