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Otro Marx es posible, otro Marx es necesario

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Francisco Garrido.12/09/2011.Marx erró en el diseño alternativo al capitalismo. El comunismo es un grave  y trágico error histórico. La  izquierda que pretenda recuperar al Marx  de la “dictadura del proletariado” y de la estatalización  totalitaria  de las relaciones sociales;  repite  el error de Marx, pero  esta vez como farsa (por seguir un conocido aforismo del mismo Marx en el 18 de Brumario).

Pero el Marx que diagnosticó y analizo gran parte de los engranajes de la sociedad moderna o capitalista; ese, tiene una vigencia que seria irracional ignorar. El Marx científico social es  más actual que  cuando el rostro negro del capitalismo manchesteriano asolaba Europa. El tiempo y los datos ha demostrado que Marx es el crítico interno más  lúcido del capitalismo. O por decirlo de manera provocativa el Marx capitalista (o moderno que para el caso es igual) es el mayor  y el mejor crítico del capital.

La influencia  de Marx en el desarrollo del pensamiento  neoliberal dominante en los últimos años  es tan fuerte que la ontología  social de los “neocon” es una ontología materialista. ¿Hay alguien más materialista acaso  que Friedman, Becker o Buchanan?. Los neocon  mantuvieron los presupuestos idealista en macroeconomía, presupuestos que en lo tocante a la infinitud de los recursos naturales compartían con Marx, al mismo tiempo en que adoptaban la ontología microeconómica  marxista. Y  tuvieron éxito  y fueron felices y comieron perdices, tanta perdices que ahora estamos como estamos: el éxito microeconómico ha desnudado las debilidades  macroeconómicas .

Paradójicamente la izquierda al abandonar al Marx comunista, “tiró al niño con el agua sucia” y renegó del Marx científico  y materialista. Creyeron que  al igual que  la terapia había sido errónea  (comunismo) el diagnóstico también lo era.

Da pena  y sonrojo oír a muchos de los economistas críticos  de la izquierda española hablar como predicadores laicos: todo el día llorando por la “pérdida de lo valores“ y clamando por la vuelta de la moral y la ética a los negocios o por la humanización de la economía (como si la economía actual tuera dirigida por pingüinos  del ártico).

El abandono de la perspectiva marxista condujo a la izquierda al idealismo y al moralismo. Todo esto no era en realidad más que un signo de la impotencia en que la derrota del “socialismo real” había conducido a  la izquierda. Ahora van por ahí explicado que la crisis es el producto de la avaricia de los ricos, esto es algo así como quejarse de la  humedad del agua.

Hay algunos  aspectos que  creo que debe ser destacado de la rabiosa actualidad del pensamiento marxiano:

–        El cumplimiento, como auténtica “regla de hierro”,  de la ley de la tendencia decreciente marginal de las ganancias del capital capitalismo.

–        La aceleración de las relaciones  de producción y de circulación del capital hasta límites insostenibles y autodestructivos..

–        La expansión del fetichismo de la mercancia  hacia todas las relaciones sociales como ideología. Eso que luego se ha llamado el “capitalismo cognitivo”.

–        La inexistencia de un General Intellect en la dirección del proceso de producción  y expansión capitalista. Esto es en estos momentos, a partir del ultimo ciclo globalizador, especialmente evidente.

–        La contradicción  social insalvable entre desarrollo de las  fuerzas productivas (ciencia y tecnología) y relaciones de  producción (capital) .

–        La relevancia microeconómica  de la teoría de las clases sociales para comprender las conductas de los de

–        La contradicción entre valor de uso y valor de cambio que conlleva una progresiva autonomización del valor de cambio sobre el valor de uso,  y por tanto  una economía monetarizada y fiduciaria.

El carácter revolucionario de Marx no proviene tanto de lo que  pretende construir  sino de lo que aspira a destruir. Más de la crítica que del programa. Y Marx  sabía esto. Por eso negó que fuera marxista y se preocupó  tan poco del futuro. Tarea que creyó  que era más propia de profetas  que de científicos sociales. Rescatar al Marx  revolucionario científico  fue la intuición genial del llamado “marxismo analítico” de Roemer ,Cohen, Elster, Olin  Wright, Van Parijs, Van der Venn.

 

La ecología política tiene pendiente  la construcción de una microeconomía ecológica que establezca la gestión y el diseño óptimos de los límites internos del desarrollo y el consumo ecológicamente sostenible. La batalla macroeconómica ha sido tan violenta que todavía nuestras energías intelectuales  están puestas en ese nivel  de la ruptura con la economía neoclásica. El Marx critico y científico, el anatomista del capital,  nos puede ayudar mucho a establece esos límites.  

Marx es el gran descubridor de los límites internos del capitalismo (tendencia decreciente marginal de las ganancias). La economía ecología política  ha descifrado los límites externos (crisis ecológica). Establecer las conexiones teóricas y políticas  entre estos dos límites es quizás la tarea más urgente de la ecología política hoy.

 * La distinción entre límites internos y externos del capitalismo se la debo a una  idea  de  Rafael Rodríguez de León. Muy bien podríamos entender esos límites, abusando de la metáfora organicista, como límites fisiológicos (internos) y como límites metabólicos    (externos).

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