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Si, se puede

 

 

Francisco Garrido.Dicen las especialistas en violencia de género  que lo primero que un maltratador maltrata es la autoestima de la mujer. El objetivo  es  hacerla creer que no vale nada, que no es nadie, que para nada sirve. Aquello que canta Amaral: “Sin ti no soy nada”. La mujer maltratada va progresivamente perdiendo toda autonomía sicológica. Depende  por completo de la sonrisa, de la violencia, de los caprichos del maltratador  que se comporta como un “padre patrone” despótico.  La gran victoria  de la transición política fue  hacernos creer que sin ellos no éramos nada, que las movilizaciones sociales  no son útiles, que la organización ciudadana es una pérdida de tiempo, que la política es una profesión, que el rey era “el motor del cambio”  que un 23F nos regaló la democracia, que la constitución era intocable (cuando les dio la gana la cambiaron en cuatro días y sin que nadie se enterase) que el único ”bien común “ era el de la codicia y el consumo. 

La victoria  ciudadana  de ayer en el congreso, con la admisión a trámite de la ILP de  la PAD, demuestra que todo eso es mentira, que hemos perdido el miedo, que ya podemos mirar a la cara  del maltratador sin que nos tiemble la voz. Si, se puede. La democracia es poderosa cuando detrás de ella hay millones  de personas ejerciendo vigorosamente la ciudadanía activa. Lo de ayer fue una inyección en vena de empoderamiento ciudadano. Nada  definitivo se ha conseguido todavía, es cierto, como dicen los entrenadores hay que ir “partido apartido” pero el primer gol, el de la autoestima colectiva, ya lo hemos marcado.

Son ellos (monarcas, banqueros, ministros, especuladores) los que no son nada  sin nosotros y nosotras.  Cuales  vampiros sociales viven de nuestra sangre y se mantiene gracias a nuestro miedo . No soportan la luz de la transparencia y tienen pánico a las  multitudes. Aprendamos la lección, nunca más dormiremos   ningún sueño  de servidumbre voluntaria. Las jaulas no son patria amable  para  los hombres y las mujeres libres. Sin ellos lo somos todo. Si, se puede, se puede, se puede.

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