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Francisco Garrido. "Despues de dias de proclamar que la universidad de Sevilla ha aprobado un supuesto "derecho a copiar" . Ahora descubren que es un tipo de normas consolidada en muchas universiades desde hace años. Hemos asitido a una campaña gobeliana de "invento de la realidad" que da miedo".

Una norma similar a la de Oxford o el invento de la realidad

BAHAUS DISEÑO

 

Después de días de  proclamar que la universidad de Sevilla ha aprobado un supuesto “derecho a copiar”, ahora descubren que es un tipo de normas consolidada en muchas universidades desde hace años  (entre ellas Oxford). Hemos asistido a una campaña gobeliana de “invento de la realidad”  que da miedo. A ella se han unido el presidente de la Junta y varios consejeros,  el ministro de educación, los impertinentes tertulianos y casi todos los medios de comunicación.  Nadie ha leído o se ha dignado publicar el manoseado  artículo 20 de la normativa.  Y en el colmo de los despropósitos  la Universidad de Sevilla ha dado marcha atrás y ha suspendido el artículo 20, solo por que el escándalo  de la mentira le asusta.

Mención aparte merece el siempre ignorante y demagógico consejero de Innovación,  Martin Soler, que ha felicitado a la Universidad de Sevilla por ser sensible a la opinión pública.  No debería ser consejero de innovación alguien que tiene tan buena vecindad con algo tan poco innovador como es la mentira y la demagogia.

¿Se imaginan campañas de este tipo no sobre exámenes sino sobre los inmigrantes o sobre los musulmanes? Puro fascismo mediático. Repasen  la historia y verán la importancia que el rumor, elevado a la categoría de noticia,  tuvo en la republica del Weimar. Relean la importancia que el irracionalismo y el ataque a la ciencia, tuvo en el ascenso del fascismo alemán  e italiano ( G.Luckas .”El asalto a la razón”) y verán lo peligrosos que son los juegos con la verdad.  Esta es la noticia que publica hoy Diario de Sevilla:

Universidades de gran prestigio permiten terminar el examen y acudir a un proceso de alegación parecido al que quería aplicar la Hispalense al alumno sospechoso de copiar

Diego J. Geniz | Actualizado 27.01.2010 – 05:03
La normativa que el lunes fue anulada por el Consejo de Gobierno de la Hispalense no es nueva. Tres de las universidades que cuenta con mayor prestigio a nivel internacional llevan aplicando desde hace años un reglamento similar que permite al alumno del que se sospecha que ha copiado terminar el examen y acudir a un proceso en el que el docente tiene que demostrar las infracciones cometidas durante el examen y el estudiante puede presentar las alegaciones que estime oportunas.

La polémica suscitada tras la publicación del artículo 20 de la normativa de evaluación y calificación de las asignaturas aprobada por el Consejo de Gobierno de la Universidad de Sevilla (US) en septiembre ha llegado hasta tierras vascas. El Correo,de Bilbao, se hacía ayer eco de la retirada de la normativa y publicaba un amplio reportaje en el que se comprueba que las universidades de Yale (Estados Unidos), Oxford (Inglaterra) y La Sorbona (Francia) tienen procedimientos muy similares a los que aquí quería aplicar la Hispalense.

Pese a la semejanza reglamentaria hay una diferencia destacada por el rotativo que es esencial a la hora de valorar el impacto que puede tener este tipo de normativas: la concienciación bastante arraigada entre los estudiantes anglosajones (cultura a la que pertenecen las dos primeras instituciones académicas) de que copiar supone un fracaso, que de ser demostrado se convierte en una vergüenza social. De ahí que a los alumnos de Yale se les haga firmar “un código de honor” por el que renuncian a hacer trampas o a plagiar. En esta universidad al alumno que copia se le deja terminar el examen. El presunto infractor acudirá luego a un proceso “casi judicial”, muy similar al que quería implantar la US.

En Oxford se inicia también un procedimiento por el que se intenta garantizar que el alumno no sea acusado de plagio sin existir pruebas suficientes. Profesor y estudiante acuden al Student Disciplinary Panel donde habrá que mostrar la prueba de la infracción y se presentarán alegaciones. Sin embargo, en raras ocasiones se llega a este extremo, al ser muy reducido el número de casos de fraudes en los exámenes.

La Sorbona de París, al igual que en todas las universidades francesas, permite también al estudiante sospechoso de cometer una infracción continuar la prueba. La sanción más dura es ponerle un cero, pero en algunos casos se le puede prohibir al alumno presentarse durante tres años a un examen.

El reportaje añade que no existe una normativa semejante en ninguna universidad española ni en las de otros países latinos y suramericanos donde el alumnado aún no considera “del todo reprobable” el plagio. Llama la atención que la Hispalense, que ha permanecido sin contestar a las críticas casi una semana, haya retirado la normativa tras una gran presión social sin explicar su finalidad y sin añadir que existen precedentes similares en universidades de gran prestigio.

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