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“Votar con los pies”

Francisco Garrido.Fui a una asamblea de Equo  en Sevilla el miércoles pasado. Hace meses que no iba, no he podido por motivos profesionales. Estábamos 18 personas,  la ultima a la que asistí éramos 54 creo, la penúltima 130, el aula magna de Geografía e Historia llena. Desde la mesa se dijo que nuestro potencial de crecimiento era enorme. Si seguimos así, perdiendo afiliados por minuto,  no cabe duda que el potencial de crecimiento será  aún mayor. Parece que sólo hemos aplicado con éxito  las tesis del decrecimiento a la militancia. Una lástima…Pero estos datos son una excusa anecdótica para hablar de un fenómeno que se produce con más frecuencia de lo habitual,  en los procedimientos de toma de decisiones que se pretenden participativo: “votar con los pies” que decía Lenin.

¿Qué significa “votar con los pies”? Irse, como dijo Lola Flores en aquella memorable boda imposible de Lolita. Las personas toman la decisión de no participar, de marcharse, de abandonar las organizaciones o los procedimientos, casi siempre sin ruido, silenciosamente. Lo más preocupante, y a la vez intelectualmente estimulante, es que esto no ocurre solo en las organizaciones jerárquicas o autoritarias sino también en los procedimientos participativo: elecciones, referéndum, órganos de participación social, etc. Albert O.Hirschman analizo este tipo de actitudes en el marco de  las conductas de los consumidores en un mercado normal  (no perfecto) y le denomino “salida”, por oposición a la “voz” que era la conducta de expresión  explícita y racional de las opiniones. Por seguir con la anécdota inicial si a los asociados de Equo no les gusta el devenir de la organización pueden optar por la “salida” (irse), que parece que es lo que han hecho; o por la “voz”, expresar su malestar o sus diferencias por medio de documentos, asambleas, enmiendas etc. La participación política requiere del uso de la “voz”, la “salida” es un cáncer para la participación.

¿Por qué se opta por la “salida”, por “votar con los pies”? Pues todo tiene que ver con las condiciones institucionales (reglas) en que se puede ejercer la “voz” y sobre los costes y beneficios de su ejercicio. Cuando no hay condiciones para ejercer la voz (dictaduras, sistemas autoritarios); o cuando los costes de su ejercicio son muy superiores a las expectativas de beneficio entonces aparece la “salida” como la conducta más  racional. Llamaremos ala inexistencia de condiciones institucionales (CI) y la ratio costes/beneficios (CB) para el ejercicio de la “voz”

En algunos casos, los peores, se combina la inexistencia de condiciones institucionales y los costes de la misma. Un caso de este  tipo (CI+CB)  son la actual regulación española  de las ILP (iniciativas Legislativas Populares) y los referéndum. En resultado es que la gente opta `por la “salida” (abstención) tanto en la recogida de firmas como en los referéndum, que tienen una tasa de abstención superior a las elecciones ordinarias.  Si volvemos al ejemplo primero, Equo, veremos que el partido ha estado sin estatutos (o con una doble legalidad, lo que es aún más grave y genera mucha más inseguridad jurídica) durante casi los dos años de vida que tiene ( se acaban de aprobar los estatutos). Los procedimientos de participación, dictados ad hoc por la dirección  del partido,  son farragosos y no está claro cuál es su utilidad final. Encontramos pues que la CI son muy deficientes y no estimulan a usar la  “voz”. Pero si además valoramos los cotes de participar ( ir a las asambleas, por ejemplo)  y la expectativa de beneficios habida cuenta los malos  resultados electorales, Equo se configura como un modelo ejemplar  de CI+CB; el territorio ideal para la práctica de la “salida”.

Cuando la “salida” es un efecto perverso  de un procedimiento que pretende ser participativo es  por qué  hay errores  graves en el diseño de eses procedimiento.  Teóricamente el error en reside en ignorar, o minusvalorar, el entrelazamiento entre CI y CB. El CI forma parte de los costes del CB y su adelgazamiento es clave para que la ratio entre costes y beneficios sea positiva.  No basta con diseñar CI extensos, exhaustivos soso y complejos para estimular la participación. Participar  es costoso siempre. Reducir esos costes sin menoscabar la eficacia  es el reto olvidado de la participación. Y luego están las expectativas de beneficios: ¿participar  para qué? Tener a la gente entretenida en una red  sin fin de comunidades virtuales, reuniones, documentos para que luego las decisiones afecten a aspectos marginales o superfluos, hacen insoportable el mínimo coste del CI. La moda de la “banalización participativa”  (decidir  casi todo sobre casi nada) es un mecanismo de fomento de la “salida”.

Como se decide y sobre que se decide son dos preguntas inseparables que han de ser respondido sin  queremos fomentar la “voz” y no la “salida”. Adelgazar  los costes del CI y maximizar  la ratio del CB es la forma de incentivar  la “voz” (participación).El modelo anoréxico de democracia que la transición  impuso y de la que está excluida la participación política directa; ha hecho de la reivindicación de la participación  la bandera del cambio. Comparto y empuño esa bandera desde hace mucho tiempo pero no ignoro los problemas asociados. La participación  es unívoca: las formas directas de participación (referéndum, ILP, etc) no son alternativas a las formas indirectas (elecciones). El problema de la calidad democrática no es sólo  que no haya participación directa,  es también cual es el tipo de participación (CI). Si no resolvemos la articulación entre CI y el CB en toda forma de decisión colectiva, la “salida” crecerá. Y crecerá especialmente en los procedimientos más participativos (directos) para escándalo de los demócratas  radicales que piensan que decidir colectivamente es un problema  exclusivamente  de “voluntad política. Si la participación no sirve para nada o es  muy costosa, no habrá participación (voz)  y sólo habrá pasividad y en el mejor de los casos “salida”.  Incluso los  individuos más motivados, los que se acercan  a órganos de participación o se afilian a  partidos u organizaciones sociales; acabaran, como los asociados de Equo,  “votando con los pies”.

7 Comentarios

  1. ¿Es imposible un debate político sin alusiones personales? ¿He dicho yo algo en este post contra alguna persona? Tampoco yo te conozco Laia pero ese desconocimiento no me lleva a hacer juicios telepáticos y escatológicos sobre tus “fondos” y mucho menos a darte consejos ( a lo New Age , versión planta tercera del El Corte Inglés) sobre cómo mejorar esos fondos. A ti Menty te conozco y te estimo y me extraña esta agresividad tan `personal e insultante, no lo esperaba, nunca te he faltado al respeto y la cortesía. ¿Por qué personalizáis lo que es un análisis, correcto o no, de situaciones institucionales? Es más, lo he dicho ya varias veces, lo de Equo en el post era una anécdota; el tema era otro. Se me viene a la cabeza un refrán sobre dedos y lunas pero no lo diré para no caer en el mismo error. En pocas líneas no caben muchas más descalificaciones personales: “tu fondo no es positivo”, “sucio” ,”deshonestidad intelectual” ¿Pero no sabéis hacer otra coas que insultar?… Dad argumentos, datos, análisis y podremos discutir. De lo contrario que tengo que hacer ¿responder a los insultos con otro insulto o el silencio? Pues ni el silencio, ni el insulto, ni callar, ni ofender a las personas: razonar, con mejor o peor fortuna, pero razonar. No habéis contradicho ningún dato, ni os habías molestado en rebatir ningún argumento del pots, solo descalificaciones e insultos personales. Si queréis discutir estoy a vuestra disposición pero si lo que pretendéis es seguir insultado buscaros a otro u otra que os coja más mano.

  2. NO ME GUSTA LA FALTA DE HONESTIDAD INTELECTUAL, LAS ARGUCIAS PARA PERJUDICAR UN PROYECTO QUE NO COMPARTES. ES SIMPLEMENTE SUCIO

  3. tienes razón, es así, porque existen muchas opciones políticas y eres libre para elegir, siempre que quieras construir Curro… casi no te he visto y no se quien eres, así que hablo de forma bastante objetiva, como ciudadana que ha asistido a casi todas las asambleas de EQUO Sevilla, en las que sólo te he visto una vez, (porque a la pasada no fui) puedo decir que son las personas como tú las que se dedican a perjudicar a los grupos, y a envenenar las ilusiones, por muy chulas que puedan ser tus ideas ( me ha gustado tu análisis) , tu fondo no es positivo, cambia por dentro y llegarás donde quieres llegar, que en el fondo es la cima ( de no sé qué.. pero bueno… :)

  4. Laia tu comentario refleja bien a las claras el espíritu crítico y abierto de la dirección de Equo, hemos perdido más del 80% de los afiliados en un año y ahora invitas a que se vayan todos los que tienen otra visión. Tu comentario se podría resumir en aquella frase que decía “El partido se fortalece depurándose”, (Stalin) nuevo modelo. Sigamos así, depurándonos a ver quien queda.

  5. hola, a mi como afiliada de Equo, me gustaría invitar a aquellas personas que han visto sus expectativas fracasadas en las elecciones anteriores y que no tienen actitud de cooperación ni ánimo constructivo a “votar con los pies” y salir pronto de EQUO, para que sólo aquellas personas que crean en el proyecto y lo traten con cariño y paciencia, lo hagan aflorar, crecer y desarrollarse al máximo de sus posibilidades.

  6. Germán lamento que la anécdota (Equo) se coma al argumento central de este post y que no es otro que la no participación voluntaria en los procesos participativos. Sobre la anécdota he de decir que la inasistencia no es un problema de esta asamblea. Daré datos: según el primer censo conocido de Equo Andalucía que se digno ofrecer la dirección de Madrid con posterioridad a las primarias para las elecciones andaluzas del 25M, en Andalucia había unas 1200 asociados (en Sevilla había más de seiscientos), de uno u otro tipo, que podían haber participado en las primarias. Este censo fue conocido después de la celebración de las primarias y no contenía nombres, ni identificación alguna; había que creérselo. Con posterioridad, unos meses después, se ofreció un nuevo censo que constaba de 232 asociados, cito de memoria pero los datos están registrados. Según estos datos indican que EQUO ha perdido del orden de entre un 85% a 90% de asociados en Andalucia, en menos de un año. No conozco un fenómeno político igual. ¿Es esto casualidad? ¿O todos los que se apuntaron al principio eran pequeñoburgueses y hemos quedado sólo los puros?¿O estaban los censos inflados fraudulentamente? No lo podemos saber por qué los censos nunca han sido públicos internamente (como obliga la ley) , ni ha habido posibilidad de fiscalizarlos. Lo que yo si he podido comprobar personalmente es lo que digo en el post: he visto el aula magna de geografía llena al principio y he visto 18 personas al final. A partir de ahí y con instrumentos conceptuales que nos dan las ciencias sociales (la teoría del diseño institucional o la microeconomía) he tratado de usar ese ejemplo para explicar un tipo de conducta (la “salida”) que se dan en multitud de organizaciones y procesos. Y lo he hecho en un tono relajado y coloquial como se corresponde con un post y no con un artículo en una revista científica. Pero si te interesa una aproximación al tema con mayor rigor con gusto te remito algunos artículos y bibliografía. Por supuesto si tu me quieres remitir el marco teórico en el que se inscribe tu hipótesis de “los pequeñoburgueses” con interés la leeré. Al último autor que leí con ese tipo de explicaciones fue a Vladimir Ilich Ulianov, al que cito de pasada en el post, no se…Saludos.

  7. Aunque este artículo contenga algunos argumentos válidos para reflexionar sobre los mismos, siento decir que, en líneas generales, no estoy de acuerdo con lo que se dice ni con cómo se dice. El lenguaje pretendidamente cientificista no aporta validez ninguna a los argumentos dados, y creo que no deberíamos forzar a la ciencia para que explique cualquier situación concreta.
    Considero que la falta de asistencia a la asamblea del otro día en EQUO no es el resultado de una ecuación matemática, sino que son muchos los factores que allí incidieron, desde el hecho de que era el principio del puente festivo hasta el hecho, innegable según yo lo veo, de que los militantes de EQUO somos, en la mayoría de los casos, como se diría hace mucho tiempo, pequeñoburgueses con una ideología algo alejada todavía no solo de nuestras propias condiciones de vida, sino especialmente de unos sectores sociales donde no han calado unas ideas que, como la del decrecimiento, o la de nuevos hábitos de consumo, o la de la huella ecológica, etc. no cuadran con la España de la que acabamos de salir y que por eso necesitan tiempo y también, cómo no, mayor grado de reflexión e implicación por nuestra parte. Añadamos además que toda empresa, cuando comienza, tiene un superávit de ilusión que, si no se cuida, se va deteriorando. Pero lo que sí creo entender es que lo que el articulista llama éxito y lo que yo considero éxito son cosas diferentes.
    Además de esa simplificación maximalista de un conjunto de factores muy diverso, tampoco estoy de acuerdo en absoluto con el tono utilizado, porque da la impresión de que los pocos que vamos a esas reuniones somos un grupito de gentes sin conocimiento crítico ni concienciación política que nos movemos según la dirección que la mesa diga. Esto tampoco es así. Sí quiero, sin embargo, recordar que han sido y son nuestros representantes aquellos que hemos decidido entre los militantes y simpatizantes de EQUO, y que algunas y algunos de ellos siguen trabajando con el mismo empuje y con la misma ilusión que cuando yo les conocí hace un par de años; y que si todos hubiésemos trabajado como ellos lo han hecho y lo están haciendo, el número de los militantes de EQUO y de los asistentes a las asambleas sería muy superior; pero otros, como yo mismo, preferimos ver los toros desde la barrera y decir qué bien lo hacemos cuando algo sale bien, y qué mal lo están haciendo cuando algo no está tan bien.

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