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En defensa de la cultura en Andalucía

Antonio Manuel (@ibn_nur)|

Decía Bakunin que “la libertad no se hereda, se conquista”. Y no hay libertad sin cultura, ni cultura sin libertad. Por eso André Malreaux completó la ecuación diciendo que “la cultura no se hereda, se conquista”. Su coherencia vital le llevó a participar en el Congreso de Intelectuales Antifascistas (Madrid, 1937) o a comprar una escuadrilla de aviones que protegió casi en solitario el sangriento éxodo de civiles tras la caída de Málaga. Todo sea por la defensa de la cultura y la libertad. La guerra mató a las dos. Y hubo que conquistarlas durante la dictadura. Ahora vuelven a estar en peligro. Y habrá que empuñar los labios y la pluma para defenderlas. 

La derecha centralista empuñó su mayoría absoluta para aprobar el pago prioritario de la deuda militar, cifrada en 1.800 millones de euros. La misma derecha que recorta en medicinas y camas de hospital, se gasta nuestro dinero en cazas y bombarderos. La misma derecha que recorta en profesores y becas, se gasta nuestro dinero en blindados y metralla. André Malreaux gastó su dinero en aviones para defender la cultura y la libertad. Y el Gobierno central se gasta el nuestro en aviones para acabar con ellas. Por eso ya va siendo hora de que los intelectuales utilicen sus columnas como Durruti, y que cada una de sus palabras sea una bala pacífica que se instale en nuestras conciencias. Aunque solo sea para defender egoístamente sus intereses, que son los nuestros.

El Gobierno central está cometiendo un liberticidio con las últimas e infames reformas del Código Penal, y un culturicidio con la reforma fiscal que ha elevado el IVA del tipo mínimo al máximo. Esto no sólo supone la condena a muerte de la pequeña industria cultural, de artesanos y artistas que apenas podían darse de alta unos días al año, de músicos, pintores, cineastas o titiriteros que ya estaban lo suficientemente jodidos con los recortes presupuestarios de las administraciones públicas… El daño es a nosotros. A nuestros hijos e hijas. Porque los libros y los discos no se comen, pero daban de comer. Y puestos a elegir entre el estómago y el cerebro, el instinto no duda.

Durante las últimas décadas, hemos padecido el parasitismo de buena parte de la cultura oficial vinculada a las arcas públicas. Eso condenó a la invisibilidad y al malditismo a quienes nos hemos entregado media vida fomentando la cultura desde el altruismo y la independencia. Pero es de justicia reconocer que otros muchos artistas dependían de esas ayudas para sobrevivir. Este recorte también lo ha practicado el Gobierno andaluz acabando con subvenciones, circuitos o con el canal cultural y divulgativo de televisión. Si de verdad quieren parecer de izquierda, exigimos que tengan la decencia cuando menos de copiar al Gobierno de Extremadura y limiten la subida del IVA cultural, por ejemplo, con cargo a los solares que aceptaron miserablemente como pago de la deuda histórica y que ahora sólo sirven como recinto ferial en Sevilla. La única cultura a la que quieren condenarnos. Rebelémonos. No tenemos aviones pero sí redes sociales para que nuestras palabras vuelen libres. Así sea.

 

Un comentario

  1. ANDALUSI LIBERTARIO

    Gracias, hermano. Pensaba que era el único ya que resistía parapetado tras «medio pan y un libro». Al otro, ay, nos lo han asesinado. Y a los hipócritas cómplices rojipardos de sus verdugos no les importa un ardite, ni siquiera, que sus restos descansen en paz…

    http://www.slideshare.net/bibliotecaIESAlcanar/medio-pan-y-un-libro-federico-garca-lorca

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