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Futbol, cultura popular y capitalismo

SAN SEBASTIAN

Hay una extraña atracción de la izquierda académica en estudiar fenómenos sociales que a casi nadie interesan . Y mas extraño es aún que esa atracción sea inversamente proporcional con el interés en despreciar los fenómenos sociales de la cultura popular que si interesan a millones de personas. Tiene que ver posiblemente con lo que se ha llamado “demofobia” . El uso del capital cultural por las elites intelectuales como signo de distinción de clase que se autoenmascara como distinción cultural. La música pop, los culebrones de TV, las fiestas populares, la modo de masas y tantos otros hechos sociales que forman parte íntima de la vida de millones de personas de las clases populares son invisibles para la izquierda académica .

Este vicio cognitivo de la izquierda académica empeñada en el desprecio de los bosques y el gusto por los bonsáis culturales; no es sino un reflejo de una cultura de izquierda en retirada que se ha refugiado en un elitismo minoritario tan ridículo como impotente. No fue siempre así, mucho de los fenómenos sociales que hoy desprecian fueron creado por la cultura popular de las clases trabajadoras en los nuevos entornos urbanos industriales . El caso mas claro donde se concentra este desprecio cultural y el origen de clase es el futbol. Un invento de las clases obreras británica, con amplio antecedentes en los juegos populares de pelota; es visto exactamente como lo contrario; una especie de imposición del enemigo de clase para adocenar la conciencia de clase, ridículo ¿verdad

Esto lo entendieron gentes como Eco o Bourdieu que nunca despreciaron a la cultura pop, ni al futbol y al que dedicaron textos y estudios, pero tanto Eco como Bourdieu nunca aceptaron el truco del uso del capital cultural como signo de distinción de clase. Es más Bourdieu fue uno de los primeros descriptores de este uso. Prueba del uso de la distinción cultural como distinción de clase es que los deportes o la música muy minoritaria adquieren automáticamente, por ser minoritaria, un lustre atractivo para los mismos a los que las masas le provocan salpullidos en su delicada piel intelectual.

Bourdieu explica este fenómeno como el resultado de la conflictiva convivencia entre los valores igualitaristas del republicanismo postrevolucionario y la emergencia de una burguesía capitalista con valores no precisamente igualitarios. ¿Cuál es es el capital a cuyo acceso parece mas vinculado el valor republicano del mérito? El nuevo discurso de la “desigualdad voluntaria” ( que anunciara de La Boaite) no podía expresar públicamente en clave de capital gentilicio (familia) o de capital étnico, o en capital económico (renta y patrimonio) pero si en clave de capital cultural, un bien inmaterial que tiene el acceso abierto a todos , con al condición del trabajo y el esfuerzo.

La cultura popular rompe este cerco y produce un capital simbólico de uso común. Pero esta ruptura no puede ser sellada ni reprimida por los grupos dominantes porque la necesitan tanto o mas que los de abajo. La cultura popular está siempre, por definición contaminada de lo que no es pueblo. En la era industrial y capitalista financiera globalizada, y mas en el momento del consumo de masas; la cultura pop no puede ser nunca una cultura sin contaminar y sin usos y rentabilidad por el capitalismo. Esta infestada de capitalismo hasta tal nivel que hace que cualquier mirad simple e ingenua acabe confundiéndola con el capital mismo. La cultura popular es lo contrario que la historia de las comunidades alternativas , de los espacios liberados, de las experiencias de contra poder; que también son necesarias pero que son son útiles como instrumento de transformación social , si, y solo si, se contrapone a la cultura popular por el extravagante método de la hibridación mutua, sin la infección de la cultura popular deviene invariablemente en sectas. Decía alguien que estaba dispuesto a definirse como romántico a condición de que tal condición fuera compatible con el gusto por los buñuelos de crema. Sin los buñuelos de crema el romanticismo era un delirio peligroso y sin el romanticismo los buñuelos se tornaban insípidos.

Razinger cuando era prefecto para la congregación de la fe ( el antiguo Santo Oficio de la terrible Inquisición) ) explicaba el porque la peligrosidad de las herejías teológicas era mayor cuanta más verdad contenían, por eso condenaban con tanta contundencia a la teología de la liberación, ¡era tan verdadera¡ La presencia de una pequeñísima porción de mentira en medio de un océano de verdad hace que la velocidad de expansión de la herejía sea imparable así como que la fortaleza sea enorme. Pues esto es lo que ocurre en la cultura popular, los valores alternativos no colonizados por el capitalismo son muy pocos y en una cantidades ínfima pero su fortaleza y sus velocidad de expansión brutales. Toda la cultura popular esta imbuida de las estrategias rituales y transgresoras, al mismo tiempo, propias de la lógica del carnaval que describió Bajtin.

En la cultura popular, y como parte de en el futbol, viven, aunque sea en grado ínfimo, practicas cotidianas, sentimientos de pertenencia colectivas, simulaciones no destructivas de ritualización del conflicto, que suponen un auténtico banco de experiencias cooperativas de forma de vida en común no sometidas al imperativo del individualismo posesivo ni de la productividad incesante.

El capitalismo como los virus necesita de la cultura popular porque solo puede reproducirse manteniendo cuotas de no capitalismo, esta es la paradoja y la fuerza de su desarrollo y al mismo tiempo el riesgo de que su final sea absoluto y arrastre a todo, incluida esa cultura popular que fagocita a diario pero que a la vez mantiene y fortalece. El capital solo puede ejercer su función si todo no es capital; la condición para su reproducción es la limitación de su propio dominio. Por ello la fase en la que estamos en la que el factor limitante más fuerte, que era la contradicción subjetiva e institucional entre capital y trabajo; esta siendo anulada, comporta el mayor riesgo para el capitalismo mismo.Por el contrario esa necesidad de no todo que tiene el capital en cualquier expresión de su dominio, en la producción o en la cultura; es una ventaja comparativa que permite pequeñas zonas liberadas de capitalismo dentro del trabajo asalariado o de la cultura popular de consumo de masas.

En una revista de ciencias de la computación apareció hace pocos años un estudio que clasifica ba alos distintos deporte colectivos en virtud el grado de complejidad de las redes o mallas de densidad conectiva potencial: el futbol aparecía como el deporte mas complejo. Investigares cubanos llevan años trabajado sobre deporte y modelos de inteligencia colectiva y llegaron a la misma conclusión, después de todo la cultura popular no es estúpida  quizá lo estúpido sea la mirada sesgada de clase que proyectamos sobre ella.

2 Comentarios

  1. vicente algarin muñoz

    El Autor es Mario Ortega.
    Un saludo

  2. Un texto excelente y una visión de la cultura con la que coincido ampliamente. ¿Quién es el autor?

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