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La situación del sistema energético andaluz. Los déficits (segunda parte)

Rafa Rodríguez

1. La gran oportunidad

a) De la dependencia a la autonomía

Andalucía se convirtió en un territorio económicamente dependiente y subalterno con la llegada del capitalismo y la generalización del uso de las energías fósiles (carbón, gas y petróleo), de las que carecemos.

La transición energética puede acabar con esta dependencia y convertir a Andalucía en una Comunidad líder en energías renovables. Hoy tenemos la oportunidad de ganar la autonomía estratégica energética porque somos uno de los territorios con mayor potencial para la generación de energía limpia por nuestra situación privilegiada, dada la elevada radiación solar (el doble de horas de sol que la media europea); por la extensión territorial y por tener tecnología propia. La transición energética nos permitiría ahorrarnos buena parte de los 40.000 millones que pagamos en importaciones de petróleo y gas, reduciendo el déficit comercial y, por tanto, las necesidades de financiación exterior de la economía andaluza y española.

b) Hacer frente al cambio climático

La lucha frente al cambio climático es un reto global de primera magnitud y la única solución para combatirlo es reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero a través de una transición energética basada en la electrificación con renovables 100%.

c) La revolución industrial verde

Podemos hacer de la transición ecológica el motor para incorporar a Andalucía a la revolución industrial verde, a esa ola tecnológica y modernizadora que ya está cambiando el mundo y no podemos dejar pasar.

d) Una transición rápida y justa

Se trata de garantizar que ocurra lo más rápido y justa posible. La mejor forma de que sea rápida, es que sea justa. Para que sea justa, debe ocurrir rápidamente.

La transición ecológica para la justicia social y la redistribución democrática del poder territorial son los objetivos de la igualdad en Andalucía para crear nuevos empleos, aumentar la inversión y mejorar los salarios.

2. La situación actual de las energías renovables en Andalucía

a) En el conjunto del sistema energético

En las últimas décadas se ha producido un crecimiento notable de la potencia instalada en energías renovables, especialmente en solar fotovoltaica y eólica terrestre.

Sin embargo, en el conjunto del sistema energético las energías fósiles representan entre el 77–79%, principalmente petróleo y sus derivados (45–50% del total), que sigue siendo la principal fuente energética con usos dominantes en el transporte y la industria, y el gas natural (25–30%) para generación eléctrica (ciclos combinados), industria y calefacción. El carbón es residual con menos del 3%.

Las renovables en el conjunto del sistema energético solo representan en Andalucía entre el 21% y el 23% de la energía total, por lo que estamos incluso por debajo de la media de la UE (26%) y de la española (25%), a pesar de nuestras ventajas geográficas y de tener mucha potencia instalada.

Andalucía consume unos 3,5 millones de toneladas equivalentes de petróleo (ktep) en renovables al año, que solo representan aproximadamente una quinta parte de su energía total mientras que el total de energía primaria que consume es de 16.000 ktep aproximadamente.

Para tener una referencia sobre nuestra situación vamos a compararlo con los objetivos del PNIEC[1]. El PNIEC marca un objetivo para 2030 del 48% de energía final renovable. Andalucía está a casi la mitad del objetivo por lo que necesitamos duplicar el peso de renovables, una brecha de 25 puntos.

La causa es que hay una baja electrificación sobre todo en el transporte, la industria y la vivienda.

b) En el sistema eléctrico

El consumo eléctrico en Andalucía representa entre el 20% y el 25% del consumo final de energía. En el sistema eléctrico la potencia renovable es del 66%, con una brecha respecto a los objetivos del PNIEC 2030 (81% de electricidad renovable en 2030) de 15 puntos, por lo que Andalucía está relativamente cerca, aunque aún requiere crecimiento

La tecnología dominante es la solar fotovoltaica, en torno al 40% del total eléctrico, que produce 11.400 GWh. La eólica es la segunda, un 17%, con unos 6.800 GWh.

c) Emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)

El PNIEC establece un objetivo de reducción del 32% de las emisiones de GEI respecto al año 1990. La reducción actual en Andalucía es entre el 15% y el 20%, con una brecha: entre 12 y 17 puntos por lo que no cumple aún una senda clara compatible.

3. Los déficits

Estos datos indican que nuestro potencial no se ha traducido todavía en una auténtica autonomía energética basada en energías renovables + electrificación para una transformación estructural del modelo económico.

a) La dependencia energética del exterior

Tenemos una elevada tasa de dependencia energética del exterior superior al 75%. El tradicional déficit de nuestra balanza por cuenta corriente es debido en primer lugar a las importaciones de combustibles y lubricantes, que representan el 6% y el 5,5% del PIB, respectivamente.

El autoabastecimiento es entre el 21% y el 22%, muy lejos del objetivo que marca el PNIEC para reducir la dependencia que es del 50% para 2030.

La alta dependencia energética de las actividades industriales y de servicios, de un modelo de transporte, tanto de mercancías como de viajeros, que está excesivamente concentrado en la carretera, y el consumo de gas en las viviendas, es lo que ha determinado ese desequilibrio estructural, lastrado la capacidad de reducción de nuestro endeudamiento exterior y alejado de los objetivos para combatir la emergencia climática.

La posición de Andalucía en la transición energética no es un desfase coyuntural, sino un problema estructural. No es la falta de recursos ni de capacidad de generación, sino la ausencia de un proyecto político para una transformación profunda del sistema energético y económico en general. La dependencia del petróleo y la insuficiente electrificación de la economía siguen marcando el actual modelo.

b) Modelo extractivo energético

Parte de la energía producida se orienta al mercado general, sin revertir proporcionalmente en el territorio en forma de empleo, tejido industrial o reducción de costes energéticos. Si esta inercia no se corrige, Andalucía corre el riesgo de consolidarse como un territorio exportador de energía renovable, pero dependiente en términos económicos y sociales.

c) Concentración empresarial

El sector sigue dominado por las grandes compañías del oligopolio eléctrico, limitando el desarrollo de iniciativas públicas, comunitarias o locales.

d) Déficit en electrificación

Sectores clave como el transporte, la industria o la edificación no han avanzado al ritmo necesario hacia la electrificación, lo que limita el impacto de las renovables.

e) Falta de planificación territorial integral

La implantación de grandes instalaciones se ha realizado en muchos casos sin una ordenación equilibrada, generando conflictos sociales y ambientales.

 

 

 

[1] Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030. El Real Decreto 986/2024, de 24 de septiembre, aprobó la actualización del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2023-2030.

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