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«Los partidos tradicionales tienen un ideario del XIX»

Juantxo

 

Lucas Martin .La Opinión.Málaga. 03/12/2910.


A pesar de su larga trayectoria al frente de Greenpeace, Juan López de Uralde (San Sebastián, 1963), saltó a la fama tras ser detenido en la ya histórica protesta de la Cumbre de Copenhague. La popularidad en España tiene estos caprichos. Su discurso no ha variado, pero ahora tiene un nuevo cauce y un nuevo objetivo: la fundación Equo, un proyecto de partido político que empieza a ganar apoyos en todo el país y que se antoja en una alternativa cimentada en las nociones de igualdad y ecologismo. Una curiosidad: el nombre fue aportado por el poeta Fernando Beltrán, el mismo que bautizó a Opencor y Amena.

Desde que surgió el proyecto han sido muy sonados los apoyos de políticos como el candidato catalán Joan Herrera o, en Málaga, del concejal Antonio Serrano. ¿Con qué efectivos cuentan en la provincia?
El respaldo con el que contamos en Málaga reproduce el esquema de sensibilidades que tenemos a nivel nacional. El proyecto fue impulsado por un grupo de personas de la sociedad civil y a partir de ahí nos hemos encontrado con el apoyo de un grupo muy heterogéneo que incluye a asociaciones de vecinos, gente que procede de los partidos tradicionales, organizaciones como los verdes, progresistas. La idea, que aquí no existe, ya tiene un largo recorrido en partidos ecologistas de Europa, que acumulan, incluso, experiencias en el poder.
¿Cuál será el primer objetivo? ¿Presentarán candidatura a las municipales?
Nuestra primera meta volante serán las elecciones generales de 2012, aunque la agrupación cuenta con proyectos en la misma línea que concurrirán a las autonómicas y a las municipales. Sería muy importante contar con representación institucional. Por ahora estamos en un proceso de construcción muy atractivo, pero hay mucho por decidir, incluso si nos presentaremos con el nombre de la fundación, Equo, o con otro. Tenemos unos principios básicos basados en la ecología y la equidad, pero la gente que se incorpora no se encuentra un proyecto cerrado, sino plenamente abierto a construir algo nuevo.
Supongo que no están muy conformes con la política ambiental de los partidos convencionales…
Esto existe porque los partidos no han sabido responder a este tipo de preocupaciones. Ellos mismos te lo reconocen, existe una gran diferencia entre lo que dicen y lo que hacen en cuestiones que afectan plenamente a la vida y el planeta como el cambio climático. Con la crisis se han dedicado a atacar los síntomas y no la raíz, que es donde tienen cabida propuestas como la que nosotros defendemos, caso del cambio de modelo económico, la introducción de la famosa tasa solidaria a los intercambios financieros o la fiscalidad ecológica.
¿Qué le parece la actitud de las administraciones españolas frente al calentamiento global? ¿Se está haciendo todo lo posible por ponerle coto o se peca de relativismo?
Con el cambio climático ocurre algo muy llamativo, todos están de acuerdo en la gravedad del problema y luego lo dejan fuera de las grandes discusiones políticas. En cuanto al relativismo, el caso más escandaloso es del PP, que tiene muchos miembros que todavía cuestionan si existe o no existe. Es una de las grandes lagunas de este partido, que verdaderamente ahí no está a la altura de su responsabilidad. Esa posición no tiene paralelo en Europa, donde todos los partidos conservadores, incluido el de Merkel y el de Sarkozy, no dudan en señalar la envergadura del problema.
¿Y qué me dice del PSOE?
Es un caso distinto. Su política se define con la frase de la ministra Aguilar, que dijo al acceder al cargo que quería pintar el ministerio de verde. De eso se trata, de pintura, de marketing. Existe, insisto, mucha diferencia entre el discurso del partido y su acción política.
¿Cree que en España hay un nivel suficiente de conciencia ecológica como para que el movimiento adquiera tanta fuerza como en otros lugares de Europa?
El nivel de conciencia ciudadana es similar a Europa, lo que ocurre es que las condiciones de partida con respecto a los dos grandes partidos son de desventaja. La ley electoral no favorece precisamente que haya más opciones. Si hubiera igualdad de condiciones, con el mismo tiempo y espacio en los medios, sería otra cosa, aunque estamos convencidos de que podemos tener éxito. Seguramente no tanto como para alcanzar el 25 por ciento de los votos que obtienen los partidos verdes europeos, pero sí buenos resultados.
¿No le preocupa que el ecologismo se perciba en el país como una cuestión políticamente complementaria ?
El ecologismo se ha pretendido ver durante mucho tiempo como una defensa de las especies y de los espacios, pero es una respuesta a muchos problemas de la realidad, algunos tan prioritarios como el de la energía. La política tradicional está encallada en ideologías del siglo XIX o todavía más antiguas, como el conservadurismo. El ecologismo sí es una política de este milenio, aunque, al ser nueva, puede que le cueste entenderse. Al fin y al cabo, Pablo Iglesias también tardó treinta años en llegar al Parlamento. Lo bueno es que procedemos de la sociedad civil, que no somos políticos y respondemos a la necesidad de recuperar la política por parte de la ciudadanía.
¿Por qué decidió dejar Greenpeace y acceder a la política?
Llevaba diez años en la dirección de la asociación y creo que es bueno que en las organizaciones sociales, al igual que en la política, haya renovación. Es una nueva etapa para seguir luchando desde el compromiso ambiental.
¿Qué pasó con la causa abierta por la acción de la cumbre de Copenhague?
El caso está pendiente de juicio. Realmente tuvo una repercusión que no esperábamos, pero, sin duda, se la dio la represión desmesurada del Gobierno danés, que fue contraproducente para sus intereses.

Un comentario

  1. mira interesante

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