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Las elecciones andaluzas una nueva cita con el espíritu del 28F

Rafa Rodríguez

Lo que significa el 28F

El 28F de 1980 no fue solo un referéndum de autonomía; fue un acto de dignidad colectiva. Cuarenta y seis años después, Andalucía ha avanzado, pero la igualdad real, social y territorial, por la que se votó sigue siendo una tarea pendiente. Las elecciones andaluzas de este año no son un trámite: son una nueva cita con el espíritu del 28F.

En aquel referéndum la ciudadanía andaluza se constituyó como un sujeto político constitucional de primer nivel al reconocerse como una nacionalidad histórica. La defensa de nuestra Autonomía es también la defensa de la democracia, la igualdad y de los derechos sociales, de género, civiles y ambientales, las cuatro caras de una misma realidad, la de la convivencia para ganar el presente y el futuro.

Defender la democracia

En este 28F vemos cómo el avance de la extrema derecha es un fenómeno político mundial. El mundo que hemos conocido ha dejado de existir en el momento en el que Trump comenzó a demoler activamente el orden geopolítico existente y la propia democracia en EE.UU. Cuando los ingresos, la riqueza y el poder económico y tecnológico se concentran tanto en una tecnoligarquía como está ocurriendo ahora, el poder político se debilita y la democracia peligra.

Esta oligarquía pretende no solo que lo “suyo” sea lo primero frente a los “otros”, sino imponer una salida sólo para ellos, abandonando, cuando no destruyendo, a una inerme población que consideran “sobrante”, ante las consecuencias de la crisis ecológica y el control que tienen sobre el proceso de digitalización y en particular sobre la Inteligencia Artificial. Han optado por una alternativa fascista impulsando a la ultraderecha y a regímenes autoritarios por todo el planeta.

Los Gobiernos de la derecha en Andalucía son la terminal de esta ola reaccionaria en nuestra tierra. Están acentuando la desigualdad social y territorial con un programa caduco de neoliberalismo. Trasvasan el dinero de los servicios públicos para los negocios privados, regalan privilegios fiscales a las grandes fortunas y continúan incentivando el modelo económico subalterno existente, mientras Moreno Bonilla se envuelve en la propaganda, aprovechando el control de la RTVA y de los medios de comunicación afines y subvencionados.

Más derechos

Este 28F es también la antesala de la movilización feminista del próximo 8 de marzo que adquiere aún mayor urgencia ante la tremenda realidad del aumento de la violencia machista: cuatro mujeres asesinadas y dos menores víctimas de violencia vicaria en una sola semana. Falla el sistema de protección. Falla la prevención. Falla la vigilancia. Falla la coordinación. Falla la prioridad política real.

El acceso a la vivienda como derecho básico y la necesidad de una ley para la reforma integral de los barrios, son requisitos imprescindibles para que la Autonomía sea real. Así lo contempla el Estatuto de Autonomía andaluz y sin embargo lo que está sucediendo es que los jóvenes no pueden emanciparse, hay familias que destinan más del 60% de su renta al alquiler, barrios enteros degradados tras décadas de abandono o especulación y presión turística en las zonas urbanas. La Autonomía no puede limitarse a gestionar competencias; debe garantizar derechos. Y el derecho a la vivienda es el derecho que estructura todos los demás: sin estabilidad residencial no hay igualdad educativa, ni laboral, ni sanitaria.

Hoy la Autonomía es también reivindicación de la transición ecológica ante la emergencia climática, cuando aún estamos estremecidos por el trágico accidente ferroviario de Ademuz y por las inundaciones que han torturado a muchos pueblos y familias andaluzas, por lo que  se hace inaplazable la demanda de un Plan de Resiliencia y Mantenimiento Climático de Infraestructuras que permita anticipar riesgos, modernizar instalaciones críticas y garantizar la continuidad de los servicios públicos ante fenómenos cada vez más frecuentes e intensos.

Es la lucha por unos servicios 100% públicos frente a las privatizaciones del gobierno andaluz que están provocando atentados contra la salud como en el escándalo de los cribados de cáncer de mama.

Más Igualdad

46 años después del referéndum del 28F de 1980 tenemos que denunciar que Andalucía sigue sufriendo una desigualdad estructural, territorial y social, inaceptable. La recuperación económica ha permitido que grandes empresas consoliden los márgenes y muchas de ellas cosechen beneficios récords, pero no ha recompuesto ni la igualdad social ni territorial.

Amplias capas de asalariados y autónomos siguen perdiendo poder adquisitivo en una Andalucía que continúa padeciendo la penosa singularidad en ser la última respecto a las variables que marcan la prosperidad y la igualdad y la primera en cuanto a los déficits económicos y sociales: tenemos una tasa de paro 47 % superior a la media española; nuestro PIB per cápita está 25 puntos por debajo de la media; la pobreza en Andalucía es un 39 % superior y el salario medio andaluz es un 15 % inferior.

Más Autonomía

Estas elecciones no son unas elecciones cualquieras. Lo que está en peligro hoy es la democracia, los derechos, los servicios públicos, es la transición ecológica. Nos jugamos que nos gobiernen las oligarquías tecnológicas, que lo quieren controlar todo y a las que les estorba la democracia. No es solo elegir gobierno, es decidir modelo productivo, prioridades presupuestarias y ambición política.

Necesitamos articular un potente movimiento político – social en Andalucía contribuyendo a ampliar la dimensión participativa y representativa de la ciudadanía, desde la identificación de objetivos comunes adaptados a la sociedad actual, para la movilización del electorado progresista, construyendo una relación de confianza y cercanía con la gente corriente, aportando la esperanza de que juntos podemos mejorar, ofreciendo más seguridad frente a la situación actual de incertidumbre.

Es más importante que nunca que la izquierda sea capaz de valorar la importancia del voto como la gran conquista civilizatoria. No hay nada más importante que la conquista política del sufragio universal y nunca había estado tan amenazada. Para defender la democracia, el Estado de las Autonomías y los derechos es imprescindible que Andalucía tenga un gobierno progresista que no sólo defienda lo que hemos conquistado, sino que despliegue el desarrollo íntegro del Estatuto de Autonomía con todos los derechos que contiene.

Necesitamos recuperar la fuerza de aquel 28F para volver a ganar el presente y el futuro, frente a la amenaza de involución real con otra legislatura de la derecha en la Junta y el peligro de que avance el neofascismo en el Estado, en el UE y en gran parte del mundo.

46 años después, el desafío ya no es conquistar la autonomía, sino tener un gobierno que la haga más útil, con más derechos, más democracia, más autogobierno, para mejorar la vida del pueblo andaluz en un planeta habitable para toda la humanidad.

Hoy, más que nunca, ¡Viva Andalucía libre!

 

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