
Rafa Rodríguez
Los factores que explican el cambio en la economía española
El cambio estructural que está experimentando la economía española en los últimos años con el gobierno de coalición se debe a una pluralidad de factores.
La combinación de inmigración, inversión europea, transición energética, mejora educativa, digitalización, infraestructuras modernas, estabilidad macroeconómica y creciente internacionalización, está configurando un nuevo patrón de crecimiento.
La economía española sigue apoyándose en sectores tradicionales como el turismo, pero cada vez incorpora con mayor peso actividades tecnológicas, industriales y de servicios avanzados, evolucionando hacia un modelo más diversificado, productivo y competitivo.
1. La aportación de las personas inmigrantes
La incorporación de trabajadores extranjeros al mercado laboral se ha acelerado desde 2018 hasta convertirse en uno de los principales factores que explican el crecimiento económico español.
La inmigración no solo aporta mano de obra en sectores con dificultades para cubrir vacantes, como la construcción, la agricultura, la hostelería, los cuidados o el transporte, sino que también contribuye al aumento de la población activa en un contexto de envejecimiento demográfico. Gracias a estos flujos migratorios, España se encamina hacia los 50 millones de habitantes, reforzando su mercado interior, sosteniendo el sistema de pensiones y aumentando la capacidad de crecimiento de la economía.
2. Los fondos Next Generation
Los fondos europeos Next Generation EU han supuesto la mayor inyección de inversión pública recibida por España desde su incorporación a la Unión Europea. Más de 80.000 millones de euros en transferencias directas están permitiendo acelerar proyectos de digitalización, innovación, energías renovables, movilidad sostenible y modernización industrial. Estos recursos han actuado como catalizadores de la inversión privada, impulsando la renovación tecnológica del tejido productivo y favoreciendo la aparición de nuevas actividades económicas de mayor valor añadido.
3. Una energía más competitiva
España se ha convertido en uno de los países europeos con más desarrollo de las energías renovables. La expansión de la energía solar y eólica ha contribuido a reducir el coste medio de la electricidad respecto a otros países europeos, mejorando la competitividad de empresas e industrias.
La transición energética está atrayendo inversiones en sectores industriales vinculados a las baterías, los centros de datos o la electrificación de procesos productivos. Al mismo tiempo, reduce la dependencia energética exterior y mejora la balanza comercial.
4. Una población más formada
Las nuevas generaciones presentan los niveles educativos más elevados de la historia de España. La expansión de la universidad, la Formación Profesional y las competencias digitales está proporcionando una fuerza laboral más cualificada y adaptable a los cambios tecnológicos.
Este aumento del capital humano facilita la especialización en actividades como la ingeniería, la programación, la consultoría, la investigación científica, la arquitectura o los servicios empresariales avanzados, reforzando el proceso de modernización económica.
5. Consumo de los hogares
El consumo privado continúa siendo uno de los principales motores de la economía española. La creación de empleo, el aumento de la población, la mejora de los salarios reales tras la moderación de la inflación y una mayor estabilidad laboral han fortalecido la demanda interna. El crecimiento del consumo impulsa la actividad empresarial, favorece la inversión y contribuye al desarrollo de los sectores vinculados al comercio, la digitalización, los servicios personales y el ocio.
6. Contención de la inflación
Tras el fuerte episodio inflacionista provocado por la pandemia y la crisis energética derivada invasión de Ucrania, España ha conseguido moderar la subida de los precios con mayor rapidez que muchas economías europeas, a pesar de las tensiones sobre la inflación que han provocado las agresiones de EE.UU. e Israel sobre Irán y el Líbano.
7. Tipos de interés más bajos
La progresiva reducción de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo ha sido clave para la economía española, especialmente sensible a la evolución del crédito, debido al peso de las pequeñas y medianas empresas en la economía.
8. Baja exposición al comercio con Estados Unidos y a otros mercados próximos a los conflictos
La economía española presenta una exposición relativamente reducida a los mercados más afectados por las tensiones geopolíticas actuales. Nuestros principales socios comerciales se encuentran dentro de la Unión Europea, lo que proporciona una mayor estabilidad. Además, la menor dependencia de los intercambios con regiones directamente afectadas por conflictos internacionales reduce la vulnerabilidad frente a interrupciones comerciales o energéticas y aporta resiliencia al crecimiento económico.
9. Una red de infraestructuras ya amortizada y en pleno rendimiento
Las grandes inversiones realizadas durante décadas en infraestructuras de transporte y comunicaciones están generando ahora importantes beneficios económicos. España dispone de una de las redes de alta velocidad más extensas del mundo, buenas autopistas, puertos competitivos y aeropuertos de primer nivel.
Al encontrarse en gran medida amortizadas, estas infraestructuras permiten aumentar la productividad del sistema económico sin requerir inversiones equivalentes a las realizadas en el pasado.
10. Buenas telecomunicaciones e infraestructuras digitales
España se sitúa entre los países europeos con mejor cobertura de fibra óptica y una elevada implantación de redes móviles avanzadas. Esta infraestructura digital facilita la internacionalización de empresas, la prestación de servicios tecnológicos, el teletrabajo y la implantación de actividades intensivas en conocimiento.
- Un idioma común a más de 500 millones de personas
El español constituye una importante ventaja competitiva internacional. Compartir lengua con más de 500 millones de personas facilita la internacionalización de las empresas españolas y el desarrollo de sectores como la educación, la cultura, los contenidos digitales, las telecomunicaciones, la consultoría o los servicios empresariales. Además, fortalece los vínculos económicos con América Latina y amplía el mercado potencial de muchas actividades económicas basadas en el conocimiento.
12. La aportación de ingresos de los turistas internacionales
España se ha consolidado como una de las principales potencias turísticas mundiales. En 2025 recibió cerca de 97 millones de visitantes internacionales, que realizaron un gasto de más de 134.700 millones de euros, una cifra récord que ha representado una de las principales fuentes de entrada de divisas para la economía española.
13. Creciente internacionalización de las empresas españolas
Un elemento cada vez más relevante es el aumento de las exportaciones de bienes y, especialmente, de servicios avanzados. España está reforzando su presencia internacional en ámbitos como la consultoría, la ingeniería, la arquitectura, las telecomunicaciones, el software, los servicios audiovisuales y los servicios empresariales. Esta evolución refleja una economía más compleja y diversificada, menos dependiente de los sectores tradicionales y con una creciente capacidad para competir en actividades intensivas en conocimiento.
14. La mejora de la productividad y la transformación tecnológica
La digitalización, la automatización, la inteligencia artificial, la robotización industrial y la incorporación de nuevas tecnologías están comenzando a reflejarse en aumentos de productividad. Aunque España mantiene carencias en este ámbito, los avances están permitiendo producir más valor con los mismos recursos, mejorar la eficiencia empresarial y favorecer el crecimiento de actividades de alto contenido tecnológico. Este proceso constituye uno de los pilares fundamentales del cambio estructural de la economía española que se está produciendo desde 2018.
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