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El fantasma del paro

payaso miedo fantasma paroDe niño dormía con mi hermana. Detrás del armario asomaba un perchero con la forma de un payaso sonriente. Unos pomos rojos hacían las veces de manos para sujetar la ropa. A medida que pasaban los años, la cara del payaso se fue desconchando como una pared vieja. Perdió un ojo. El pelo. Las cejas. Pero seguía ahí. Metiendo miedo. Una noche no pudimos dormir. Mi hermana cubrió su estrafalaria sonrisa con una rebeca blanca. Y el miedo se duplicó. Creíamos escuchar sus carcajadas bajo su disfraz de fantasma. Mi hermana volvió a levantarse para arrojarlo a la basura. Desde entonces no tengo miedo a más fantasma que el paro. Me ronda por las noches y no consigo dormir.

Coincidiendo con el Día del Trabajo, en más cinco millones de hogares habita el fantasma del paro. Ha vuelto a crecer el número de familias con todos o con algunos de sus miembros sin trabajo. Un millón y medio carecen por completo de ingresos. El desempleo aumenta en todos los sectores. Se ceba en las mujeres y en los jóvenes menores de 35 años. Andalucía es la comunidad autónoma con mayor número de parados y con la peor tasa porcentual. Contando a nuestros emigrantes, especialmente en Cataluña, uno de cada cuatro parados en España es andaluz. Las cifras producen miedo. Maldita palabra. Miedo carece de verbo. Sólo puede conjugarse en la mirada de la gente. Cada vez más oscura y cercana. Se estrecha el cerco. Todos tenemos a un familiar o a un amigo en paro. Y todos tememos ser el próximo.

La solución no consiste en aumentar el problema. Las grandes empresas, con beneficios pornográficos, utilizan como excusa la crisis para despedir a mansalva. Las pequeñas no pueden competir en estas condiciones, ni soportar la carga de unos impuestos desproporcionados. La gente no consume porque no tiene. Se le acabó la ayuda. Y la empresa termina despidiendo al trabajador porque nadie le compra. La lista de parados aumenta hasta el descrédito internacional y con ella el gasto público en subsidios. La deuda pública engorda como un zeppelín que nos estallará en la cara. Las agencias empeoran su calificación. Peligro. España es un Estado demasiado obeso para ser intervenido. No queda otra que adelgazar. Y lo hacen despidiendo. Aumentando el problema en un bucle insaciable, bulímico y sin esperanza.

España se desangra por una cornada en mitad del corazón financiero y laboral. La búsqueda de recursos en el extranjero confirma la sospecha de los mercados internacionales acerca de nuestra incapacidad de autosuperación a corto plazo. Despedir a más personas no cura el cáncer sino que acelera la metástasis. El camino hacia la luz comienza por convertir la maquiavélica expresión “mercado de trabajo” (no somos mercancía), en la humanitaria de “comunidad laboral” que incluya a trabajadores, parados y autónomos. En lugar de engrosar el desempleo y la deuda pública, repartamos el trabajo como un bien escaso asumiendo el coste inevitable del decrecimiento. Apliquemos el importe de los subsidios a una parte del salario y de los impuestos para no mandar al trabajador y al empresario a la calle. Y tiremos al payaso a la basura.

2 Comentarios

  1. ANDALUSÍ LIBERTARIO

    ¡Dejemos las lamentaciones pa los espíritus débiles o impotentes! Ha llegado la Hora de los Pueblos puestos en pie sobre la Madre Tierra…

    ¡Cien añitos ya! ¡Y que joven se mantiene la niña de mis ojos! Mujeres y artistas heroic@s, inmortales, de la propia sangre de las Andalucias del exilio y la opresión…

    ¡VIVA LA REVOLUCIÓN! ¡VIVA AL-ANDALUSÍA LIBRE! ¡VENCEREMOS! ¡¡VENCEREMOS!! ¡¡¡VENCEREMOS!!!

    http://www.youtube.com/watch?v=P5iFSIp-Msc&feature=related

  2. Dina Aranzazú Correa

    Duele Antonio Manuel, duele en cualquier parte del mundo, pero Andalucía siempre sufrida, parece que un extraño Dios se ensañara con ella, tan hermosa…tan desvalida en este momento…duele por su gente tan orgullosa y tan humillada…un abrazo fraternal, deseando desde el fondo de mi alma que pronto tenga fin este mal sueño.

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