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Izquierda, democracia y sentido común

Rafa Rodríguez

Estamos viviendo una regresión de tal calibre que nos zarandea entre la indignación y el asombro. Lo que ayer parecía imposible, hoy se hace realidad: la violación de las más elementales normas del orden internacional, con invasiones, genocidios y secuestros de presidentes; la negación de la evidencia del cambio climático, la desigualdad de género o el carácter atroz del franquismo; la crueldad contra las personas inmigrantes; la política como una sarta de bulos, acusaciones sin fundamentos y burdas descalificaciones.

Por eso hoy la izquierda debe ser sinónimo de democracia y sentido común, que defiende lo básico:

  1. El derecho internacional y los derechos humanos, sin excepciones.
  2. La democracia.
  3. Las certezas de la ciencia.
  4. Actuar contra el cambio climático
  5. La igualdad de género y la protección de las mujeres y el colectivo LGTBI+ contra la violencia machista.
  6. El Estado de las Autonomías y su evolución hacia un Estado federal.
  7. La Unión Europea para hacerla más fuerte, social y democrática.
  8. Los derechos de las personas inmigrantes.
  9. Los servicios públicos.
  10. La Constitución.
  11. La mejora de las condiciones laborales y salariales.
  12. La intervención del Estado para más igualdad, estabilidad económica, protección social e impulsar la transición ecológica.
  13. Un sistema fiscal progresivo.
  14. La vivienda como un derecho.
  15. Gobiernos progresistas para avanzar en democracia.
  16. Las reglas de limpieza y respeto en la confrontación política.
  17. Los avances en la igualdad social.
  18. Un Estado laico.
  19. La memoria democrática.
  20. La veracidad informativa.

Estas son, de forma sintética, las bases que permiten la convivencia social y que son compartidas por la gran mayoría de la ciudadanía, aunque hay una tremenda campaña para socavarlas y justificar lo injustificable, que aúna el descontento de sectores sociales con la capacidad política que tiene la nueva oligarquía por su control sobre los medios de comunicación, plataformas digitales, poder judicial, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, altos funcionarios y sobre todo por el poder de Trump y la nueva internacional reaccionaria, que están consiguiendo que haya un deslizamiento de la opinión pública hacia posiciones menos progresistas sobre impuestos, modelo de Estado, inmigración, igualdad social, medio ambiente o feminismo.

Sin embargo, las personas que se identifican con estas posiciones de sentido común siguen siendo la mayoría de la población, pero necesitamos conectar estas bases con referentes políticos, para hacerlos posibles.

Hoy el principal referente es el gobierno progresista de coalición y por eso es el foco del ataque de las fuerzas reaccionarias. Terminar la legislatura se ha convertido en la prueba de fuerza. Si ellos consiguen que haya elecciones adelantadas habrán demostrado que tienen la fuerza suficiente para cambiar no solo el gobierno, sino el sentido común.

El gobierno de coalición se compone de dos espacios, el PSOE y la izquierda transformadora. El PSOE es un partido sólido que resiste bien el asedio de las fuerzas reaccionaria y neutraliza los intentos de colarles una quinta columna, a pesar del descontrol interno que tienen con casos tan graves de corrupción en su cúpula organizativa y escándalos de acosos machistas.

El gran problema está en la izquierda transformadora que tiene en estos momentos un insuficiente apoyo electoral en torno al 6% que le aportan sus componentes (IU, Más Madrid, Compromís, etc.) pero que no suman como un espacio unitario.

Las próximas citas electorales irán marcando el camino. La primera en Aragón nos llega con un espacio transformador muy desunido. Luego vendrán Castilla y León y Andalucía.

Andalucía, tanto por su potencia electoral como por su cercanía a las elecciones generales, es una convocatoria estratégica. Aquí tenemos posibilidades de crecer con Por Andalucía porque es una propuesta potente, pero requiere estabilidad, capacidad comunicativa y sobre todo participación y democracia.

Si por Andalucía es solo una coalición de partidos sin la participación democrática de la ciudadanía, no logrará los apoyos suficientes para contribuir a ganar un gobierno progresista. Hay que pasar de las palabras a los hechos.

 

(*) La imagen representa una obra de la pintora portuguesa María Helena Vieira da Silva (Lisboa, 13 de junio de 1908 – París, 6 de marzo de 1992).

 

 

 

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