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ECOLOGÍA PARA LA ABUNDANCIA Y LA ESPERANZA

Rafa Rodríguez

Mas allá de nuestro espacio operativo seguro

La situación actual de los 9 límites planetarios es crítica. Según las evaluaciones más recientes[1] 7 de los 9 límites ya han sido sobrepasados, y todos muestran tendencias de deterioro continuo.

El tipo de capitalismo de las energías fósiles y del extractivismo ha llevado a la Tierra más allá de su espacio operativo seguro. La resiliencia natural del planeta se está debilitando: el calentamiento global se acelera, los ecosistemas muestran claros signos de degradación y están surgiendo señales de alerta de puntos de inflexión en sistemas claves. Se observan señales tempranas de puntos de no retorno en la Amazonía, Groenlandia, Corrientes oceánicas y Ecosistemas de agua dulce.

Esta situación se ve agravada a nivel global por la competencia sobre los recursos, el avance de la neorreacción, la destrucción del derecho internacional, y el aumento de las guerras y conflictos armados.

Hoy la opción ecologista ya no es solo la de la supervivencia o de la justicia; también es la de la seguridad y la prosperidad[2].

España y Andalucía: encrucijadas climáticas

En medio de dos continentes y de dos mares, España y en particular Andalucía tienen una mayor sensibilidad ante cualquier alteración climática. Los fenómenos atmosféricos se multiplican: el verano de 2026 ha sido el más caluroso de la historia, se han sucedido incendios de sexta generación, Danas, calentamiento del mar, contaminación, pérdida de biodiversidad, desertificación, etc.

La importancia vital de la política

Nunca antes nuestro futuro ha dependido tanto de la política. La construcción de mayorías sociales está decidiendo si avanzamos en la resiliencia y la estabilidad de la Tierra, para devolverla a sus límites planetarios o, por el contrario, la “coalición de los combustibles fósiles y tecnoligarcas”, nos sigue empujando fuera del “espacio seguro” que garantiza la estabilidad del sistema terrestre.

Los procesos que conducen a la formación de gobiernos progresistas o por el contrario negacionistas van a decidir el camino en esta encrucijada climática que se sitúa ya en la prórroga de lo irreversible.

Por un ecologismo impulsado por la mayoría social: políticas realistas y económicamente viables

Sabemos que la humanidad es el principal agente de transformación del planeta, para lo bueno y para lo malo, a través de una dirección consciente. Por eso es importante lanzar un mensaje de que aún podemos hacerlo.

Para que el ecologismo se convierta en un proyecto de mayorías necesitamos cambiar el horizonte de la transición ecológica: frente al catastrofismo que mata toda esperanza o el decrecimiento que lanza un mensaje de un futuro de pobreza y escasez, reivindicamos que la transición ecológica nos puede abrir un futuro posible y de abundancia dentro de los límites planetarios.

Un ecologismo de la abundancia que haga posibles políticas redistributivas de justicia social en una relación virtuosa con la democracia: a más justicia social, más democracia, a más democracia más transición ecológica. Por eso la transición ecológica es, sobre todo, una confrontación política que necesita de “alianzas incómodas”[3] para gobernar y hacerla posible.

No se trata de seguir con el consumismo compulsivo que ha conseguido instaurar el neoliberalismo, al mismo tiempo que destruía los valores colectivos, sino crecer en bienestar humano a través de políticas realistas y económicamente viables para la gran mayoría.

Las tres revoluciones en las fuerzas productivas

Emilio Santiago y Héctor Tejero hablan de “tres revoluciones en las fuerzas productivas que están ensanchando el espacio antropológico”[4], y que nos alientan a seguir con esperanza a pesar de la crítica situación a la que hemos llegado:

a)      Las energías renovables

La primera es la de las energías renovables: “la potencialidad de la energía solar abre la evolución humana hacia nuevos horizontes de abundancia energética radical”[5]. La combinación de energía solar y eólica ha abaratado los costes de instalación y funcionamiento con un coste marginal casi cero durante años, haciendo que la opción por las energías renovables no sea ideológica sino por racionalidad económica, lo que ha permitido su crecimiento exponencial.

b)     La agricultura y la ganadería regenerativa

La segunda revolución está empezando y puede transformar la agricultura y la ganadería. Se trata de la agricultura y la ganadería regenerativa a la que Daniel Iraberri califica como “la revolución copernicana de las ciencias del suelo”[6], con la que es posible ganar en sostenibilidad y al mismo tiempo en productividad.

La agricultura es el mayor agente extractivista de destrucción ecológica de nuestra historia. La regeneración parte de un giro en la comprensión del sistema agrícola radical “frente a la idea de que las plantas crecen del suelo, la realidad es que el suelo crece de las plantas”, que también tiene su equivalente en los océanos con el descubrimiento del bucle microbiano marino.

Lo más relevante es que la agricultura y ganadería regenerativa, al mismo tiempo que recupera la salud de los suelos y la biodiversidad, obtiene rendimientos económicos similares a la agricultura y ganadería industrial, con muchos menos pesticidas y fertilizantes, produciendo alimentos de mayor calidad nutricional.

c)      La transformación digital

La transformación digital es la gran disputa de nuestro tiempo. Puede ser lo peor o lo mejor. Por ahora van ganando los tecnoligarcas, pero los Estados pueden revertir esta situación, si en EE.UU. se derrota a Trump, la UE vence a la extrema derecha y China se democratiza, de forma que se controlen democráticamente su despliegue y sus objetivos, reduciéndose se huella energética e hídrica.

Desde finales de 2022, con la irrupción de ChatGPT, la inteligencia artificial domina el sector tecnológico Es la primera tecnología que no solo aporta información, sino que interactúa con el usuario. La IA es una fuerza que solo un acuerdo internacional entre los Estados puede controlar y evitar que el poder se concentre en pocas manos, y que su progreso se convierta en una fractura social y política insalvable.

Lo importante es no olvidar que como cualquier otra tecnología depende de quién la controle. Una IA socializada, con redes digitales como servicios públicos, algoritmos de código abierto y de robótica desplegada por debajo de nuestro techo ambiental, puede ser la herramienta clave para revertir la emergencia ecológica.

La biodiversidad (COP17)

Mañana, 18 de octubre de 2026, comienza la COP17 sobre biodiversidad. Una oportunidad para avanzar en las tres revoluciones de las fuerzas productivas que se sintetizan en el estado de la biodiversidad del planeta.

El informe de la ONU “Estado de la acción en favor de la biodiversidad”, publicado con motivo de esta Conferencia, destaca que pese a los avances registrados desde 2022, el mundo sigue lejos de alcanzar los objetivos fijados para 2030, entre ellos el de proteger el 30% de las tierras y los mares del planeta, a pesar de que los alimentos que comemos, el agua que bebemos e incluso el aire que respiramos son fruto de la biodiversidad. En particular denuncia que el sobrepastoreo y el uso excesivo de fertilizantes y pesticidas, agravan la triple crisis planetaria de la contaminación, pérdida de biodiversidad y el cambio climático.

El círculo virtuoso de la revolución ecológica de las fuerzas productivas

A la sostenibilidad, hoy se suman la competitividad económica de las tecnologías aliadas que además nos pueden proporcionar seguridad, autonomía, democracia y abundancia. Todo depende de la inteligencia política para ganar el consenso de las mayorías y detentar los poderes públicos que venzan a la oligarquía de los combustibles fósiles y de la tecnocracia, para desplegar buenas leyes que hagan posible “la preservación y superación de lo existente”.

 

NOTAS

[1] https://www.planetaryhealthcheck.org/

 

[2] Santiago, E. y Tejero, H. España contra el desierto, Arpa, 2026, p.14.

 

[3] Rodríguez, J.L. ¿Qué es una alianza? Apología de la incomodidad. Corriente cálida. Ecología de la praxis nº 4, 2024, pp. 109 a 125.

 

[4] Santiago, E. y Tejero, H. España contra el desierto, Arpa, 2026, pp. 554 y 55.

 

[5] Ídem, p. 61

 

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