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La situación del turismo en España y en Andalucía (segunda parte)

Rafa Rodríguez

España, impulsada por el turismo internacional, se acerca a los 100 millones de visitantes, a pesar de los altos precios. Su aportación al PIB está en torno al 13%; solo de forma directa suma más de 2,7 millones de afiliados a la Seguridad Social y aporta 200.000 millones al PIB, con múltiples efectos de arrastre sobre otros sectores económicos.

También el gasto realizado por los turistas extranjeros está creciendo, tanto el total, que alcanzó los 134.712 millones de euros en 2025 (un 6,8% más que en 2024), como el gasto medio por turista, que fue de 1.514 euros (un 5% más que en 2024 y un 30% más que antes de la pandemia).

En Andalucía, con unos 36,2 millones de visitantes en 2025, también representa el 13% del IPC andaluz y genera unos 416.000 empleos.

Hay una inercia a que este crecimiento continúe, aunque Oxford Economics[1] anticipa un descenso de la actividad turística durante los meses de más calor y por la incertidumbre geopolítica que genera desconfianza y repercute en que el turista haga menos planes a largo plazo y tienda a reservar con menor anticipación.

Sin embargo, la nueva guerra en Oriente Medio, a pesar de las subidas en el precio del transporte y de los costes en general, está suponiendo un desvió de turistas hacia España, a lo que se suma la recuperación del turismo de negocios.

La aceleración de la IA, que está cambiando tanto la gestión de las empresas como los hábitos de los turistas. La revolución tecnológica por la irrupción de la IA influye en los procesos internos de las empresas turísticas para generar mayor eficiencia. Desde la perspectiva del visitante está transformando radicalmente sus hábitos desde el mismo inicio en el que hace la selección del destino a dónde viajar. También ofrece oportunidades inéditas para mejorar la planificación y la gestión pública.

En cualquier caso, el sector ha entrado en una nueva fase marcada por la masificación, que ha provocado las protestas de los residentes por la saturación turística, y el aumento de sus impactos ambientales acelerados por el cambio climático.

Los fenómenos meteorológicos extremos seguirán aumentando en intensidad, frecuencia y duración, provocando pérdida de playas por la subida del nivel del mar y el calentamiento del Mediterráneo y el Atlántico. Ciudades muy turísticas como Sevilla, Córdoba, Granada o Jaén sufren cada vez más episodios de calor extremo durante el verano, con temperaturas que superan con frecuencia los 40ºC. En el turismo rural la disminución de las precipitaciones y el avance de la desertificación deterioran paisajes, bosques, ríos y espacios protegidos. El aumento de incendios forestales obliga con frecuencia a cerrar senderos, parques naturales y áreas recreativas, reduce la actividad turística, afectando a las economías locales que dependen de este tipo de visitantes e incluso pone en peligro a turistas residentes que viven en casas diseminadas, como hemos visto en la tragedia del incendio de Los Gallardos.

[1] Oxford Economics se fundó en 1981 como una iniciativa comercial con la facultad de negocios de la Universidad de Oxford para brindar asesoramiento económico, pronósticos y herramientas analíticas a instituciones internacionales, gobiernos y empresas de primera línea.

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