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Zapatero debe dimitir ya.

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La huelga de empleados públicos del 8 de junio de 2010 señala el inicio de las movilizaciones de los y las trabajadoras que posiblemente tenga su continuación en una huelga general antes de que termine este mes.

 

Los sindicatos se han pensado mucho iniciar las movilizaciones contra Zapatero porque en ningún caso querían aparecer como los responsables de abrirles las puertas a la derecha pero todo tiene un límite: después de reducir el sueldo de lo funcionarios por decreto, sin respetar los acuerdos recién firmados, se prepara para liquidar los principales mecanismos de defensa de los salarios de los trabajadores, también por decreto, como requisito para la reducción de los mismos.

 

Ya parece una evidencia que el presidente del gobierno del Estado no estaba preparado para enfrentarse a una situación de crisis. Como en su primera legislatura, subido todavía en la cresta del “milagro” del desarrollismo, quería continuar gestionando la opinión pública mediante gestos cargados de simbolismo al tiempo que la economía se gestionaba aparentemente sola, como la fórmula perfecta para seguir ganando las elecciones. No aceptó la existencia de la crisis y cuando no tuvo más remedio que reconocerla en ningún momento ha comprendido la gravedad y la profundidad de la misma.

 

Al principio desarrolló recetas keynesianas “de nuevo cuño” inyectando dinero público a la banca, a la industria automovilística y a las rentas mediante el Plan E o el Prodi, para incentivar la demanda agregada y estabilizar el sistema financiero, esperando que el sistema se equilibrara. Echó a todos los que se atrevieron a opinar que el futuro era incierto y que era necesario ser prudente con el gasto público.

 

Cuando el déficit público creció mas que en cualquier año de la historia de España mientras que el paro no solo no se amortiguaba sino que también crecía, al igual que la deuda externa y la deuda pública, y durante esta humillante presidencia de la Unión Europea, no ha dudado en hacer exactamente todo lo contrario y aplicar, al dictado sin pudor de EE.UU, Alemania o Francia, medidas hiperliberales que van en la dirección opuesta de las adoptadas durante la primera fase de la crisis.

 

Sin embargo, la dureza de las medidas para cargar la crisis contra los que viven de un salario o de una pensión no ha calmado a los mercados, antes al contrario, ha confirmado que carece de criterio, que improvisa, que solo busca mantenerse en el poder porque cree que esa es la única y verdadera función para la cual fue elegido secretario general del PSOE.

 

Su relevo como presidente de gobierno marcará el final de una época dominada en lo político por la socialdemocracia y en lo económico por el desarrollismo y el inicio de un periodo de empobrecimiento del Estado, sobre todo de los territorios más dependientes, y de los trabajadores y pensionistas, en el contexto de una situación global de incertidumbre, agrava en el Estado por el riesgo de crisis bancaria, subida del interbancario y aumento de la prima de riesgo en las emisiones de deuda pública.

 

Ahora toca pagar el enorme endeudamiento externo contraído, y que no ha parado de crecer durante la crisis, hasta situarse en el último trimestre del 2009 en 1.767.346.000 €. Endeudamiento desaprovechado porque en vez de invertir para adaptarnos a la sociedad postindustrial mediante el impulso de la educación, la innovación, la cultura y la autonomía energética hemos utilizado los créditos en el consumo, la construcción residencial o el mantenimiento de estructuras administrativas como las diputaciones, ineficientes en si misma y perturbadoras del conjunto del sistema territorial, que solo se justifican por el clientelismo político que generan.

 

Zapatero, sin dar explicación alguna y recurriendo al gobierno por decreto, ha asumido que nos tenemos que resignar a un papel subalterno dentro de la Unión Europea y lograr una mayor competitividad por la vía de reducir los costes laborales directos (salario) e indirectos (Estado del Bienestar y libertades territoriales y democráticas). Pero esto es imposible. Ni él puede dirigir este proyecto ni los pueblos del Estado vamos a conformarnos sin más. Por eso comienzan las movilizaciones que deberán alumbrar otra izquierda que cuestione el capitalismo y no confié ciegamente en él, otro proyecto que defienda más sociedad, más igualdad, más austeridad, mas democracia. Cuanto antes se vaya peor para la derecha y mejor para una nueva izquierda (andalucista y federalista, ecologista, igualitaria, radicalmente democrática) que ofrezca una salida de la crisis estable, sostenible, solidaria en base a los valores de austeridad, eficiencia, cultura, autonomía y equidad.

Pintura titula ¡Basta ya¡ de la pintora andaluza Dolores Montijano.

2 Comentarios

  1. rafa rodríguez

    Izquierda ya figura como sustantivo. Creo que introducirlo también como adjetivo sería redundante. Saludos.

  2. Jose L. Gonzalez Ruiz

    Rafa, si andalucista y federalista, ecologista, igualitaria, radicalmente democrática, Y DE IZQUIERDA…

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