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Granada 2 hospitales completos

Spiriman, las Plataformas y la ciudadanía derrotan a Susana Díaz el 15E

Artículo de Juan A. Pérez Unquiles (Loja)

 

La manifestación del domingo en Granada fue impresionante. Al margen de las distintas cifras dadas, fuimos muchas personas, de todas las edades, de diferentes estratos sociales, con diferentes motivaciones. Pero a todas esas personas, a esa marea ciudadana, nos motivaban varias cosas comunes.

 

La fundamental es el deterioro paulatino de la sanidad pública andaluza que ha tenido recortes importantísimos provenientes tanto del gobierno central, menos transferencias, como de la Junta de Andalucía. En Granada una parte de los recortes se han tratado de disimular con la fusión hospitalaria, presentándola como la mejor forma de gestionar cuando en realidad era la mejor manera de recortar.

 

La realidad diaria en los centros de salud, en las urgencias y en los hospitales de Granada ha puesto encima de la mesa el deterioro diario de nuestra sanidad. No puede ser de otra forma porque, a pesar de la buena voluntad de los sanitarios, Andalucía es la que menos invierte, en sanidad por habitante, de todas las Comunidades Autónomas de España. Ese dato, que nadie puede negar, es el que hace que lo general se deteriore aunque sigamos siendo punteros en algunas especialidades (trasplantes, por ejemplo).

 

Y si hay menos dinero del necesario para la sanidad, su deterioro se va percibiendo, en cascada, día a día. Lo ganado en la sanidad pública, con la democracia, ha sido tan importante y tan bueno que el conjunto de la población, vote a quien vote, lo percibe como propio. Por eso, incluso quienes defienden la sanidad privada se ven obligados a defender la pública porque es “nuestra”, de todos. Y el principal enemigo de la pública es su deterioro que manda a la privada a quienes pueden pagarse un especialista o una prueba diagnóstica para la que no le dan cita en la pública.

 

En esta sublevación pacífica, tranquila, democrática que no tiene antecedentes históricos en la democracia andaluza y española ha sido clave la aparición de Spiriman. A la mayoría de la población nos ha dado fuerzas para quitarnos el miedo y actuar. También le ha dado energías a los sanitarios que han podido ir exteriorizando todo lo sufrido por dentro. Nos ha quitado complejos y nos ha hecho protagonistas. Nos ha sido más sencillo decir: “hasta aquí hemos llegado”. Nos ha hecho sentirnos orgullosos de ser granadinos y hemos decidido que ya no aguantamos más maltratos ni de la Junta ni del Gobierno Central.

 

Pero el actual camino lo habían abierto los sanitarios que en un referéndum, con mucha participación, habían votado NO a la fusión, en más de un 90%. ¿Podían las autoridades sanitarias no ser sensibles a ese dato? Pues lo fueron. El camino lo continuaron las plataformas de sanitarios y Granada por su Salud que engloba a ciudadanía no sanitaria. Todo ello fue despreciado por la ceguera y la prepotencia de las autoridades sanitarias que no han entendido lo que iba germinando por abajo.

 

Pero sin duda todo hubiese sido mucho más lento y difícil sin la aparición del doctor Candel: la manifestación del 16-O lo trastocó todo. No lo entendió la Junta de Andalucía que pensó que sería flor de un día. No lo entendieron algunos sindicatos que vieron el acontecimiento como una oportunidad de negociar desde una mejor posición pero desde el complejo de las humillaciones infligidas por la administración sanitaria ante su poca capacidad de movilización y sus acuerdos, por arriba, con la Junta. No entendieron que lo de los dos hospitales completos, con urgencias finalistas y carteras de servicios diferenciadas no era negociable. Queríamos mantener lo que teníamos en Granada y hacer frente a los recortes que suponía la fusión aunque se hubiese hecho una inversión faraónica en edificios diseñados en la época de la burbuja inmobiliaria.

 

La estrategia de la Junta se centró en darle algunas migajas a los sindicatos para dividir al movimiento ciudadano y esperar que el tiempo terminase con Candel y la movilización ciudadana. A fecha de hoy, no se ha avanzado prácticamente ni siquiera en los acuerdos firmados con los sindicatos aunque en la reunión de hoy le volverán a dar nuevas migajas. Si quedase un poco de sentido común deben negociar las condiciones laborales y las cocinas en los dos hospitales y dejarían las carteras de servicios sanitarios para las plataformas ciudadanas. También deberían exigir la anulación del decreto de fusión como condición necesaria para que se pare la fusión hospitalaria. De este modo se podrían reconciliar con la ciudadanía y con las plataformas a las que siguen perteneciendo y serían fieles a sus propios actos ya que tienen recurrida la fusión.

 

Titulaba que la presidenta de la Junta, Susana Díaz, había sido derrotada porque en vez de solucionar el tema de Granada, de una vez, cesando a quienes nos han traído hasta aquí, se ha alineado con ellos y la están arrastrando. De hecho ya se le ha adelantado, su compañero Patxi López, en la carrera a la Secretaría General del PSOE. Ya no lleva la iniciativa política. Pero es que, además, quien no es capaz de solucionar una crisis sanitaria en Andalucía como va a ser capaz de solucionar los problemas de España y su crisis con Cataluña. Cada día que pase, sin solucionar la crisis sanitaria de Granada, servirá para demostrar su incapacidad para liderar al PSOE.

 

A Aquilino Alonso y todo su organigrama los debería haber cesado ya porque no han sido capaces de dejarla, a ella, fuera de la crisis. Y le ha estallado cuando menos lo necesitaba. Solo su Vicepresidente, Jiménez Barrios, ha sido capaz de intuir la gravedad del problema. Solo él está ahora en capacidad de pactar, con Candel y las Plataformas en defensa de la sanidad pública, una salida a la crisis. Y esa salida no se consigue, como ha dicho la Presidenta, diciendo que todo es un complot del  PP y PODEMOS, al que también se sumó IU. Es que también está su socio de Gobierno, Ciudadanos. Porque la participación, de todos esos partidos, es marginal en las movilizaciones. Y lo fundamental en ellas es la ciudadanía que vota a cualquiera de todos esos partidos pero también, eso es muy grave para ella, al PSOE.

 

Hay una cuestión añadida, muy novedosa, en la manifestación del domingo. Mucha gente esperaba en las aceras para ver pasar la cabeza de la manifestación y luego incorporarse a la misma. Querían verlo, al héroe Spiriman, al hombre, Jesús Candel. Míralo, míralo, es él. Y los móviles fotografiaban o hacían vídeos. Gracias a Jesús Candel una ciudad y una provincia se siente protagonista de una reivindicación justa. Pero también se cantaron los nombres de María José y Fidel. El nombre de Susana se ponía en los carteles o se cantaba para que solucionara el problema de Granada, de nuestros dos hospitales completos.

 

En la manifestación de Granada hubo pueblo, héroes y heroínas. Pero ella, Susana, era la villana. Solo el Vicepresidente le puede ayudar a salir de esta derrota granadina del 15E. No sé si vieron las primeras páginas de los periódicos del lunes y de hoy martes. Imagino que sí, en todas ellas se ve la derrota de Susana Díaz. Y la movilización se extiende por medio Andalucía. Al señor Jiménez Barrios le toca mover ficha.

 

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