Por Antonio Manuel: "Los moriscos no son ellos: somos nosotros. Ahí radica la cepa del mal. La identidad nacionalista española se construyó artificialmente sobre la negación del otro. Y para conseguirlo impuso dos condiciones que se han incrustado en nuestro cerebro como la nicotina: la limpieza de sangre y el catolicismo. Los moriscos eran hispanos. Católicos en su inmensa mayoría. Conversos o hijos de conversos. Pero descendientes de musulmanes que nacieron y murieron aquí. Tan hispanos como ellos. Como tú y como yo"
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